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El valor de la historia

Rostro del Señor de la Humildad y Paciencia.

AGUSTÍN LÓPEZ. Cualquiera que nos lea sabe que siempre digo que la Semana Santa es un global de muchos aspectos, todos importante y en el que ninguno debe ser minusvalorado. Hoy nos vamos a centrar en uno de ellos: La Historia. Dicen que las comparaciones son odiosas, eso lo dice normalmente el que sale perdiendo en ellas, pero otra característica que tienen las comparaciones es que ponen en valor algunas cosas que por sí solas no parecen tener tanto valor (o al menos una parte de la sociedad no se lo da). Hoy vamos a “jugar” a comparar la historia de nuestra humilde, pequeña y local Semana Santa con la Historia de todo un Planeta.

La tribu Azteca, no hacía muchos años que había llegado al Valle de México, cuando Sevilla empezaba a rezar a la que hoy es patrona de la Archidiócesis. Estaba empezándose a construirse la ciudad de Tenochtitlan (Capital del imperio Azteca) cuando, pocos años después, en Sevilla, se empezaba a ver procesionar las primeras túnicas. Concretamente entre lo que hoy es la calle Feria y la zona del Hospital de San Lázaro. Era Abril de 1356, estábamos ante el nacimiento de la palabra nazareno. Cuando el Imperio Inca empezó su expansión y tener más fuerza en su territorio, aquí en Sevilla ya llevábamos algunos años celebrando la fiesta del Corpus Christi.

Estaba Gutemberg inventando un artilugio que iba a cambiar el mundo y aquí Vera Cruz ya realizaba procesiones, con el crucifijo en mano, desde el Convento de San Francisco. Cuando Martin Lutero abría una de las mayores brechas del cristianismo, en Sevilla Don Fadrique Enríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa, abría una nueva manera de entender la fe con su Via Crucis a la Cruz del Campo. 1603 Niño de Guevara decide organizar las cofradías de Sevilla y obligarlas hacer estación de penitencia a la Catedral, aún quedarían dos años para que saliera a la luz una de las obras más universales: Don Quijote de la Mancha.

Cuando Bernini realiza el Baldaquino de la Basílica de San Pedro, Juan de Mesa ya nos había regalado dos joyas para la eternidad: El Señor del Gran Poder y el Cristo de los Estudiantes. Velázquez dio al mundo una de las pinturas más cautivadoras de la historia del arte: las Meninas; ya en ese momento, Sevilla llevaba años cautivada por el Dios hecho dulzura que hoy habita en El Salvador y que Montañés gubió de manera magistral. 1812 fue el año que España tuvo su primera Constitución. La Carretería llevaba 61 años saliendo con el Libro de Reglas con el que hoy en día sigue saliendo.

A finales del XIX se presenta en sociedad una de las esculturas que más ha transcendido en el tiempo: “El Pensador” del genial Rodin. Aproximadamente tres siglos antes, Sevilla ya rezaba a su “pensador” particular: Cristo de la Humildad y Paciencia. Durante el siglo XIX se conforma una nación como Italia. En ese mismo siglo y en fechas parecidas, Roma empezaba a estar presente en Sevilla con la Centuria Macarena.

Estaba fraguándose en Nueva Orleans el “boom” por un nuevo genero musical: el Jazz, cuando en Sevilla nacía una de las bandas que sólo nombrarla nos viene a la mente sones celestiales: Banda Maestro Tejera. Terminamos aquí el repaso porque el siglo XX es tan prolífico en la historia de acontecimientos mundiales y en la historia de nuestras hermandades que daría para un artículo él solo. Quizás algún día lo haga.

Agustín LópezAutor: Agustín López Opinión. Geógrafo. Hermano de Santa Cruz. Autor del blog de “El Preste”
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Opinión en De Nazaret a Sevilla. Autor del blog el preste. Geógrafo. Hermano de Santa Cruz. Twitter: @elpresteblogspo

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