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El cangrejero, enemigo de nuestras cofradías

La Sevilla y sus tradiciones tan suyas, tan tuyas… ha sabido siempre dar y recibir bebiendo del fervor de la religiosidad popular, beber de los sentimientos de su gente y de la pasión de sus habitantes, esta Sevilla que sabe andar en la bulla, que sabe como nadie moverse en los tumultos que se supera a ella misma día a día, año tras año, siglo tras siglo.

La evolución de nuestras cofradías siempre ha estado ligada a la sociedad del tiempo que le ha tocado vivir, de esa fuente se ha nutrido, lógicamente sin alterar la esencia, la cual nunca ha cambiado pero si las formas de manifestarles el amor.

Quiero detenerme en un fenómeno actual que me causa cuanto menos angustia, dolor, indignación y molestia, el “cangrejero”.

Es un fenómeno relativamente reciente, donde personas, o más bien, grupos de personas se ponen delante de los pasos con la vista hacia ellos andando hacia atrás en el sentido de la marcha de la hermandad ( de ahí su nombre, como los cangrejos), entorpeciendo el andar de la misma, molestando e incluso evitando que los propios participantes de la procesión puedan desarrollar su labor.

Si la finalidad del cangrejero es manifestar el amor a Dios, desde luego está totalmente equivocado, ya que el amor a Dios empieza en el amor al prójimo.

A mi juicio estas personas no respetan ni a la hermandad ni por supuesto a los demás. Me parece una actitud egoísta donde con el refugio de que “tengo una promesa” o simplemente “me pongo aquí por la cara” entorpece y deslucen la cofradía sin importarles nada.

Todos hemos sido testigo de ello y como por ejemplo, el cuerpo de ciriales es castigado ya no sólo por el peso de los mismos y las horas de procesión, sino que aguantan estoicamente empujones, forcejeos e incluso insultos porque a estos señores les cae cera encima y como los cuerpos de seguridad tienen que literalmente empujarlos para que caminen, ya que forman un tapón humano en apenas pocos metros o los aparta hacia los lados poniéndose delante de las personas que llevan tiempo esperando que pase por allí la procesión.

Los hay de Penitencia y de Gloria aunque la especialidad del cangrejero son las extraordinarias. En su mayoría responden a un perfil de personas jóvenes que curiosamente, algunos, son los mismos en todo sitios, siendo este fenómeno mas una plaga parásita que una manifestación de fervor y que ya cuenta con especialistas que entran dentro de la categoría de deporte sacro y que pronto, muy pronto estarán federados y contarán hasta con su propio sindicato o su propio consejo de cangrejeros.

Es vergonzoso el ‘numerito’ que montan empujando a todo lo que se les interpone en su camino, mayores o pequeños, ello les trae sin cuidado lo importante es ver en primera fila el paso. Y ahora digo yo; ¿Qué sentido tiene esto?

Podrán estar de acuerdo o no, con mi reflexión, lo que nadie puede discutirme es que es una realidad.

Al comenzar el artículo decía que Sevilla bebe del fervor de la religiosidad popular y de los sentimientos de su gente, pero siempre he visto como ese fervor se hace presente detrás de nuestros pasos y no delante. Filas enormes de devotos que tras el Señor o la Virgen lo acompañan en su discurrir, no buscando ningún tipo de protagonismo, todo lo contrario siguen al paso, al igual que seguimos a Cristo con fervor y oración y como una fórmula de seguir los propios evangelios. Los cangrejeros no van rezando, ni mucho menos, algunos van como extasiados, otros vitoreando y otros refunfuñando cuando le reprenden su actitud.

Si siempre hemos sabido hacer nuestras cosas, si siempre hemos velado por la vistosidad, el fervor, el discurrir y mantener nuestras tradiciones, no podemos permitir que nadie interfiera de forma premeditada con estas actitudes. Hoy en día en la sociedad, el respeto brilla por su ausencia, y ello, también ha llegado a nuestras cofradías, lo peor de todo es que son los mismos cofrades, es decir, gente con las que compartimos creencias, fe y vivencias, no echemos la culpa a nadie de fuera.

¿Quién tiene la solución? Por supuesto la solución es la concienciación del perjuicio real que producen estas personas, la educación en los valores básicos de respeto hacia los demás, a tener una mentalidad en la que aprendan a compartir los valores de la fe que profesamos, la que sentimos, la que vivimos. Al igual que nuestro fervor no es particular del individuo sino que lo compartimos con personas que tienen nuestras mismas creencias, no podemos incordiar con nuestros actos ya que todo ellos nos aleja del fin que en definitiva para todos es el mismo, alabar a Dios y ser testigos vivos de su palabra.

Luis Miguel González Blázquez

 

De Nazaret A SevillaAutor: De Nazaret A Sevilla Redacción.
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Opinión

1 Comment on El cangrejero, enemigo de nuestras cofradías

  1. Julio Cerpa Gonzalez // 28 octubre, 2015 en 5:36 pm // Responder

    No deben ir los cangrejeros delante de los pasos en semana santa, no dejan trabajar a los capataces ni a costaleros. Ni tocar a las bandas de Musica y cornetas y tambores, que se hagan hermano de la hermandad y salgan de Nazareno y pagen la papeleta de Sitio. O las hermandades hablen con la policia y los heche de delante, ponga vallas en la salida

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