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La Sacristía

Por un momento os voy a proponer un juego, dejar volar la imaginación hacia una Iglesia de pueblo de pocos habitantes, de esas en la que la cera se escapa de los presupuestos y se cambia por bombillas de vela. Esas iglesias en las que detrás del altar, junto con grandes muebles de caoba se guarda la memoria del pueblo en tomos con ese olor característico que le confieren los años y la humedad. Ese lugar en el que se guardan los objetos más valiosos para sacarlos cuando lleguen las fiestas. Imaginémonos esa sacristía silenciosa, en penumbra, fría, pero cargada de una belleza que sólo unos pocos pueden contemplar.

Pues este será el lugar apartado del bullicio, al que vendré cada mes a contar mis reflexiones, mis ideas y alguna que otra historia basada en hechos reales en torno a una semana que es tan grande que dura 365 días.

Los que me conocen en persona, saben que no soy un cofrade al uso, que tengo unas ideas y formas de pensar un poco particulares, incluso a veces chocantes. No soy el que más sabe, ni el que más informado está, no preguntarme por flores, porque conozco tantas como dedos tengo en la mano, reniego de los que viven para criticar despiadadamente todo, hasta Imágenes Sagradas, y casi destruir aquello que dicen amar tanto. Soy cofrade de capirote y hermano de últimos bancos en capillas, desde los que con toda la humildad y devoción se acerca a rezar y a hablar con los verdaderos protagonistas de este micromundo al que llamamos Semana Santa.

Y os preguntaréis, ¿por qué el nombre de Malco?. Pensad detenidamente. Malco no era más que un pobre sirviente de un Sumo Sacerdote, al que como tantos mandaron mandaron hacer simplemente lo que sus poderosos señores no se atrevieron. Un donnadie al que metieron en un “fregao” (siempre me gustó esta expresión), que pasó a la historia porque le cortaron una oreja (que así tuvo que ser la faena) y por ser el último al que Cristo sanó y por el que reprendió a aquellos que tanto lo querían cuando usaron la violencia para defenderlo. En definitiva, alguien al que atacan unas personas que a pesar de querer tanto a Cristo, olvidan su mensaje y utilizan formas totalmente contrarias a las que predicaba.

Pues eso, cierren los ojos, piensen, recuerden y lean.

Bienvenidos.

Malco.

De Nazaret A SevillaAutor: De Nazaret A Sevilla. La Sacristía.
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