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El valor de lo iconográfico (II)

Como se introdujo ayer jueves 31 de diciembre, se hablará en este artículo sobre el mundo de la iconografía Cristífera en la Semana Santa de Sevilla y observando los errores cometidos por las Hermandades a la hora de preparar a sus Sagrados Titulares para realizar sus estaciones de penitencia en la Semana Santa de Sevilla.

Recordando siempre que no se trata de una temática de gustos, estética o modas, sino apoyándonse en una bula papal, uno de los instrumentos en el que se fundamenta y expande la autoridad del pontífice, por tanto, de obligado cumplimiento por parte de los pertenecientes a la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Este artículo se centrará en la ausencia injustificada de potencias y las coronas de espinas.

De las coronas de espinas ya se habló en el artículo anterior. Se trata de un elemento de martirio que se le colocó a Jesús en el Palacio de Pilatos a modo de burla como rey de los judíos, pero en la representación escultórica cofrade se le corona como un verdadero Rey, a modo de pleitesía, de ahí las obras de orfebrería como la vista estos días en San Esteban. Además, la corona de espinas usada con Cristo nada tendría que ver con lo que se acostumbra a ver, sería semiesférica formada por el entramado de ramas espinosas, cubriendo toda la cabeza. Por tanto, la manera de representación que se usa en escultura o pintura no es más que una licencia del autor para estilizar las formas.

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¿Pero, qué son las potencias? Lo primero, es una manera de dignificar al Salvador y marcar su carácter Divino, desde los inicios del cristianismo se colocaba una aureola, como podremos ver más adelante en la imagen del Cristo de las Misericordias de la Hermandad de Santa Cruz (curiosamente una de las imágenes que hoy día no lleva ni potencias ni corona de espinas). Esto llevaba a confusiones en escultura, pues la representación de Cristo y los santos se mezclaba, ya que los santos tendrán también aureolas para destacar su fuerza espiritual. Esto provocará la creación de las potencias, tres ráfagas de luz que no hacen más que mención a la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) hechos carne en Jesucristo. Por tanto, una de las funciones principales de ambos elementos, principalmente el de las potencias, es el de reconocer quién es Jesucristo y dignificarlo.

En la Semana Santa de 2014 pasada hubo hasta 17 hermandades que no cumplen con esta premisa por ausencia de una de ellas o por ambas.

Hermandades como el Divino Perdón de Alcosa, la Paz, la Estrella, las Aguas o la Quinta Angustia no colocan corona de espinas a sus Titulares. El caso del Divino Perdón de Alcosa no es entendible, más allá del ‘gusto’ que tengan en la Corporación, pues un nazareno cargando con la cruz debe llevar este atributo.

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Como se tratará más adelante con el caso del Cachorro, el profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, Don Andrés Luque Teruel, insiste en la “tensión de la mirada al cielo del Cachorro y la dificultad que le impone la corona de espinas para mantener ese diálogo”, incrementando el dramatismo al máximo posible en el momento previo a la muerte. Así mismo, Cristo mantiene este diálogo con su Padre en momentos igual de intensos, como son el caso del Señor de la Victoria de la Paz o el de las Penas de la Estrella. En el primero, Cristo en el momento previo a cargar con la Cruz de los pecados a sus hombros mira al cielo buscando un diálogo con Dios que sería ‘imposible’ si se encontrara de por medio una corona de espinas de la que prescinde la Hermandad del barrio del Porvenir. En Triana sucede lo mismo con el Señor de las Penas de la Estrella. Están preparando unos sayones la cruz donde va a morir y en un segundo que tendría para sentarse a orar mirando al cielo, de nuevo se ve la ausencia de esa corona de espinas que facilita una conversación que pierde el argumento principal de la Pasión, el sufrimiento que pasó Cristo por todas las personas.

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El caso de las Aguas se puede tratar de una excepción, pues la Virgen del Mayor Dolor tiene entre sus manos la corona de espinas, dándose a entender que se ha desprendido mientras Cristo está crucificado. En el Descendimiento de la Quinta Angustia se podría exponer la misma razón, aun así ambos deberían llevarla para su correcta representación iconográfica.

Menos habitual, pero no por ello ausente, es el caso de Cristos sin potencias. Son el caso del Señor de la Fundación y el Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo. Incomprensibles ambos casos, el Señor de la Fundación de la hermandad de los Negritos se puede ver cómo el Crucificado muerto de Andrés de Ocampo salía en tiempos pasados con potencias, al menos mantiene la corona de espinas. El Señor Yacente del Santo Entierro sale en su estación de penitencia en un trono dorado, pero no por ello se puede justificar la ausencia de potencias y más cuando las lleva en su Vía-Crucis anual.

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Lo que sí es habitual desgraciadamente es la ausencia de ambos atributos, potencias y corona de espinas. La Misión, Pasión y Muerte, Santa Marta, Estudiantes, Santa Cruz, Baratillo, Cachorro, Mortaja, Servitas y Trinidad son las que completan esta sección.

El Señor de la Misión, al igual que antes el Divino Perdón de Alcosa, no se entiende que en el momento de cargar con la cruz por la calle de la Amargura no tenga colocada la corona de espinas.

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Los crucificados de Pasión y Muerte, Buena Muerte de los Estudiantes o el Cinco Llagas de la Trinidad no llevan ninguno de los dos atributos, la breve hechura del titular trianero y el de la Hermandad trinitaria (aunque del antiguo titular de esta hermandad hay imágenes que lo muestran con potencias y corona de espinas) siempre se han mostrado a estos dos titulares sin ambos atributos en la calle. Eso no quiere decir que se vaya a ignorar el error y por ello debería corregirse. El Cristo de los Estudiantes es una imagen creada para llevar corona de espinas y potencias como se puede observar, pero procesiona mutilado sin ambos atributos, como Crucificado muerto en el monte Calvario tiene recuperar su iconografía original.

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Como se comentó anteriormente, Don Andrés Luque Teruel insiste en el dramatismo de la corona de espinas a la hora de dificultar el diálogo de Cristo en su última bocanada de aire antes de expirar, son el caso del Señor de la Misericordia de Santa Cruz y el Cristo del Cachorro de Triana. El Señor de Santa Cruz, que procesionó con corona de espinas y aureola (puede suplir a las potencias), tiene una carga dramática muy lejos de la que nos transmite hoy día.

Particular e inexplicable es el caso del Señor de la Expiración de Triana, es uno de los mejores ejemplos de la moda cofrade y del gusto subjetivo. Estos errores no se manifiestan hasta después de la Guerra Civil y así se comprueba en este Cristo. Hoy día, salvo en ocasiones especiales (aniversarios u homenajes) siempre procesiona sin sus atributos. Si paseamos por la Basílica del Patrocinio y se observa como los decorados cerámicos, realizados en la post-guerra, en todos aparece el Señor sin corona de espinas y sin potencias, pero si se entra en el museo de la Hermandad se encuentra un mosaico cerámico del Señor de la Expiración de años antes de la guerra en el que aparece representado correctamente, con su corona de espinas y potencias, como es iconográficamente correcto.

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Para concluir con esta extensa lista de errores señalar las “piedades” de las hermandades del Baratillo, Servitas y la Mortaja, además del Traslado al Sepulcro de Santa Marta.

En el Cristo de las Aguas, se puede comprender un desprendimiento de la corona al caerse de la cabeza como algo circunstancial, como es el caso del Cristo del Baratillo, en el que aparece la corona de espinas a los pies del monte, aunque tendría que llevar las potencias que nunca lleva. Las imágenes del pasado muestra que en algún caso, como el Señor de la Providencia o el Cristo de la Mortaja, llegaron a llevar corona de espinas y potencias, cosa que hoy no sucede. En el caso del Cristo de la Caridad de Santa Marta, hermandad fundada en la post-guerra, no lleva ni corona de espinas, que la porta una de las Santas Mujeres, ni potencias, que como hemos repetido hasta este último caso, no hay razón para que no sean colocadas.

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Para concluir insistir en la importancia de este lenguaje no verbal, un mensaje fundamental para reconocer, enseñar, interpretar y evangelizar. Como se ha podido ver, sin sus atributos además de dificultar su identificación pueden llegar a perder la puesta en escena y el dramatismo que las escenas pasionales quieren representar en las calles de la capital hispalense.

Álvaro IglesiasAutor: Álvaro Iglesias Redacción. Estudiante de Historia del Arte. Hermano del Amor y del Cristo de Burgos
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Redactor en De Nazaret a Sevilla. Estudiante de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla. Hermano del Amor y del Cristo de Burgos. Twitter: @Alvaro_bet

3 Comments on El valor de lo iconográfico (II)

  1. Enhorabuena por otro gran artículo. Es un tema que desconocía y cada vez me crea más intriga,deseando leer el siguiente. Mucho ánimo y suerte!!

  2. María Fernández // 12 diciembre, 2014 en 10:33 pm // Responder

    INTERESANTE. NO ME HABÍA FIJADO NUNCA EN ESTOS DETALLES QUE PARECEN TENER MUCHA IMPORTANCIA. LA ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA ES TAN RICA QUE NUNCA SE TERMINA DE APRENDER.
    ME PARECE UN BUEN TRABAJO DE INVESTIGACIÓN.
    MARÍA FERNÁNDEZ

  3. Aplaudir y subrayar todo lo expuesto. Por otro lado, hablar del error bajo mi criterio, de la inclusión del San Juan al paso de palio de la Virgen de Gracia y Amparo (Los Javieres). Y no por motivos artísticos o estéticos,pues supone una mejora notable al tratarse de una imagen del Discípulo cercana dicen a Montes de Oca, sino fallo desde una perspectiva iconográfica e iconológica. En todos los casos donde San Juan acompaña a la Virgen, antecede un Nazareno o Cristo cargado con la cruz, véase Gran Poder, Silencio, Pasión…por citar sólo algunos ejemplos actuales. El sentido es representar el encuentro en la Calle de la Amargura, por ello es que ambos pasos están “conexos”,amén que el Apóstol señale el camino a la Dolorosa. En el caso de la Virgen de la Amargura, la salvedad que confirma la regla vendría por su advocación, con independencia del misterio que la precede. En la Bofetá, subrayo el error mantenido al reorganizarse esta cofradía teniendo entonces en 1919 como espejo a la de San Juan de la Palma,e igualmente con Jesús Despojado, más allá del errado intento de recuperar la Sacra Conversación.

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