Últimas noticias

Grande de León: “El vestidor tiene que buscar potenciar la belleza de la Virgen, no disfrazarla”

José Antonio Grande de León. / Álvaro Aguilar.

José Antonio Grande de León es una de las grandes figuras de nuestra Semana Santa. Artista que tiene el privilegio de vestir a la Madre de Dios. La Virgen del Dulce Nombre fue la primera dolorosa (en Sevilla) en ser ataviada por él. Tenía tan solo 18 años. Actualmente nueve imágenes de la Semana Santa pasan por sus manos: “Es importante que el vestidor se adapte a la imagen, no se puede vestir a todas las vírgenes iguales porque no tienen la misma cara”, afirma Grande de León. Entre los cofrades llamó la atención el cambio en la forma de ser ataviada de la Soledad de San Buenaventura a partir de 2014: “La hermandad quería un cambio radical de la imagen”, explica el vestidor. En la misma línea asegura que “cuando un sello es acertado no hay que cambiarlo, no es un capricho”.

Tras la retirada de Pepe Garduño se habló en los mentideros cofrades de la posibilidad de que Grande de León le sustituyera como vestidor de la Macarena, el artista sueña con hacerlo algún día: “Para mí la Macarena es lo más grande, esa ilusión está ahí, por lo menos aunque fuese una vez en la vida”. Además de ser vestidor, Grande de León dirige un taller de bordados que, entre otras obras, culminó en 2013 el palio de Dolores y Misericordia (Jesús Despojado): “El palio de la Virgen de los Dolores y Misericordia es un antes y un después en mi carrera”, esgrime con orgullo.

¿Por qué José Antonio Grande de León es vestidor?

El vestidor nace, no se hace. A mí me sale de dentro desde muy pequeño. Cuando era niño en una exposición en la Cena del escultor Fernando Castejón me enamoré de una de las dolorosas expuestas. Con siete años me la regaló mi padre. Empecé a vestirla hasta que con 14 tuve la oportunidad de hacerlo en una hermandad de penitencia, la Soledad de Osuna. A raíz de esta dolorosa siguieron todas las demás. No hay un por qué, en mi casa todos somos cofrades pero nadie se ha dedicado a ello hasta que nací yo.

¿Su referente como vestidor?

Quedarse con una figura es muy complicado. Tengo que nombrar por lo menos a cuatro; Paco Morillo, Antonio Fernández y los hermanos Garduño. De todos me gusta algo, cada uno tiene su sello y su personalidad, igual que los vestidores de hoy. Admiro a los cuatro.

José Antonio Grande de León. / Álvaro Aguilar.

José Antonio Grande de León. / Álvaro Aguilar.

En nuestra Semana Santa viste a un total de nueve dolorosas, ¿cómo se le otorga un sello particular a cada una?

Es primordial. Antes, quizá, no se acostumbraba tanto a ver cada imagen con un sello definido, con que fuese bien vestida a la calle era suficiente. Es importante que el vestidor se adapte a la imagen, no se puede vestir a todas las vírgenes iguales porque no tienen la misma cara. El vestidor es como una especie de estilista que debe saber lo que va más acorde o no con la Virgen, para ello es muy importante observar sus rasgos, su mirada, su policromía, la expresión… También depende de la hermandad a la que pertenezca la dolorosa.

¿Es partidario de mantener la línea de su antecesor o de otorgarle la suya a la imagen?

Indistintamente. Si la Virgen tiene una línea estética que le sienta bien sigo por esa tendencia, lo he hecho en muchas de mis imágenes. Por ejemplo con Dolores y Misericordia (Jesús Despojado) he mantenido la línea de Antonio Fernández, o en el Baratillo. Sin embargo en otras sí lo he cambiado porque pienso que se le podía sacar mucho más partido, como la Virgen del Socorro (Amor) o la Soledad de San Buenaventura. Cuando una línea es acertada no hay que cambiarla, no es un capricho.

Ha llamado la atención el cambio en la Soledad de San Buenaventura, ¿están satisfechos los hermanos?

El 90% de los hermanos, incluso más, están muy contentos. Al igual que la Sevilla cofrade. La junta de gobierno me dio plena libertad para volver a recuperar el estilo que hace 15 años le otorgué. Simplemente me he adaptado a lo que la Virgen pide, pues es muy distinta a las demás. La Soledad es muy dolorosa, tiene una expresión muy marcada, por ello, mientras menos lleve, mejor. Ha sido unánime, es como si nunca me he hubiese ido. El cambio no ha sido solo cosa mía, la hermandad me lo pide. Ellos querían un cambio radical de la imagen, no podía seguir saliendo con tantos encajes, con las anchuras del tocado…

Para el cambio, ¿se ha basado en fotografías antiguas?

No solo me he basado en fotografías antiguas, creo que me han ayudado, nunca copio literalmente una foto. Pienso que la Virgen estaba mucho más favorecida entonces, hablamos de una Virgen romántica, decimonónica y lo que le viene bien es ese romanticismo a la hora de vestirla. La moda de los tocados grandes vino después con la Macarena y los hermanos Garduño a mediados del siglo XX.

Hasta encontrarle un sello a la imagen, ¿se puede equivocar el vestidor muchas veces en el resultado final?

Lo tendría que decir la gente, no yo. Ninguno somos perfectos, cuando tu labor gusta y te llaman las hermandades es por algo. El comentario de la mayoría de los cofrades es bueno, aunque, no podemos contentar a todo el mundo. Normalmente no me voy nunca de la corporación si no dejo a la Virgen a mi gusto, cuando salgo es porque estoy satisfecho con el resultado. Siempre doy el 100% de mí. Soy muy perfeccionista con lo que hago y muy crítico conmigo mismo.

¿Qué recuerda de la primera salida procesional de la Virgen del Dulce Nombre tras ser vestida por usted?

Muchos nervios por la responsabilidad que significaba siendo tan joven. Recuerdo la primera vez que la vi en enaguas y con su pelo, parecía una mujer, esa imagen la tengo clavada en la mente. Luego recibí un gran número de felicitaciones por parte de los cofrades, ese día lo disfrutas pero hasta que no ves que todo ha salido bien no te quedas tranquilo. Recuerdo que lo pasé un poco mal porque el tiempo no acompañó demasiado y no se sabía si iba a poder salir.

Soledad de San Buenaventura | Foto: Miguel Ángel Badía

Soledad de San Buenaventura | Foto: Miguel Ángel Badía

Se está apostando por recuperar estampas antiguas propias de finales del siglo XIX o principios del XX, ¿esa tendencia es positiva?

Se está sobredimensionando demasiado. El estilo antiguo no le favorece a todas las imágenes. De hecho yo, por ejemplo, visto de estilo antiguo a la Soledad pero no se me ocurre hacerlo en la Caridad. Ni todas las imágenes en las fotografías antiguas han tenido su mejor época.

¿Cree que solo le favorece a aquellas imágenes que tienen más peso en Sevilla?

No tiene que ser así. La cuestión es que le favorezca a la imagen, tienes que buscar el potenciar la belleza de la Virgen, no disfrazarla. A las imágenes del siglo XX o incluso del XXI puedes vestirla a veces de forma más clásica y no pasa nada, esto no significa vestirla de antigua sino más “suelta”. Depende del estilo de la cofradía, si ésta es clásica pues lo admite perfectamente, pero en hermandades más alegres, ¿qué sentido tiene que llegue el mes de noviembre y se vista rota de dolor? No es ni el estilo de esa Virgen, ni el de su hermandad.

¿Qué supone para usted vestir a la Virgen de Gracia y Esperanza (San Roque)?

Una ilusión muy grande. Se trata de una Virgen que siempre me ha gustado mucho, una dolorosa muy delicada y fina. De las mejores vírgenes de Fernández-Andes, además tuve la suerte de vestirla en un besamanos en el año 1996 con su anterior vestidor y la hermandad no lo ha olvidado. Ha sido como un reencuentro. La Virgen conserva la personalidad que le dio Paco Morillo. Esa línea es la que sigo, aunque, siempre se aportan cosas.

¿Sueña con vestir algún día a la Macarena?

¿Qué vestidor no soñaría con hacerlo? Y más cuando eres macareno de corazón y de nacimiento. Para mí la Macarena es lo más grande, esa ilusión está ahí, por lo menos aunque fuese una vez en la vida. Me encantaría poder tener delante a la Macarena y vestirla.

¿Qué le parece que los medios de comunicación le presten tanta atención a los vestidores?

Es importante, pero hay veces que se pasan. Hace unos años no se prestaba ninguna atención y la figura del vestidor era anónima.  Pienso que ni eso, ni darle tanta importancia. No es cosa de los vestidores, no vamos buscando nuestro protagonismo, sino el de la imagen. Me gusta que mis vírgenes se noten en la calle, que destaquen cada una en su sello y en su línea. Los medios de comunicación hacen que se critiquen muchas cosas, por ejemplo, no es lógico hacer un “ranking” de las “mejores y peores vestidas”. Eso es trivializar con una imagen. Lo que no saben los cofrades es el cariño y el respeto con el que se viste a una Virgen. Me da pena que se hagan comentarios como que “los vestidores tienen un protagonismo excesivo”, pienso que no es así.

¿Los propios cofrades le prestamos demasiada atención a la vestimenta de las imágenes?

Las vestimentas las trivializan más el público y los medios de comunicación que los vestidores. Muchos cofrades visualizan a una imagen y se fijan demasiado en los detalles que la rodean, en ese caso sí le tengo que dar la razón al que critique este aspecto. Pero eso no lo busca el vestidor, eso lo hace el cofrade. En este ámbito de la Semana Santa también hay mucho aficionado y es inevitable que exista.

¿Qué importancia tiene el vestidor en el resultado final de la imagen?

El vestidor es el 50% de una imagen. Está demostrado desde Juan Manuel Rodríguez Ojeda, anteriormente a su figura no se valoraba. A una imagen no le vale con ser buena, debe estar bien vestida.

José Antonio Grande de León. / Álvaro Aguilar.

José Antonio Grande de León. / Álvaro Aguilar.

Cambiado de tema, ¿cómo anda de trabajo el taller de bordado?

Muy bien, nunca nos ha faltado. Tras unos años en los que el trabajo ha sido menor, se ha vuelto a recuperar. Este año estamos pasando a nuevo terciopelo los faldones de la Virgen de la Merced (Pasión) a color turquesa, trabajamos con la gloria de la Santa Cruz del palio de San Esteban que estamos enriqueciendo, con la bandera concepcionista y el banderín de la juventud de Jesús Despojado, se estrena el nuevo corte del palio de Torreblanca con sus flecos de bellota, y para fuera de Sevilla tenemos un palio de Ronda del siglo XIX.

¿Qué importancia tiene para usted el palio de Jesús Despojado?

El palio de la Virgen de los Dolores y Misericordia es un antes y un después en mi carrera. Tener un palio el Domingo de Ramos en Sevilla le dio un gran empujón al taller. Además era un trabajo de restauración y recuperación de un palio del siglo XIX en las bambalinas interiores, y la realización de las exteriores y posterior terminación con el manto. Nunca se olvidará. Es bonito porque hablamos de un palio completo realizado por mi taller desde las bambalinas hasta los faldones.

Para concluir, ¿qué siente José Antonio Grande de León cuando viste a una imagen?

Es muy difícil de explicar con palabras. Es una sensación de cercanía hacia la imagen, pues con la Virgen se comparten las alegrías, las penas, se les reza, se les mima… Es un trato muy bonito. Son momentos muy íntimos, somos unos privilegiados.

About Fran Delgado (196 Articles)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: