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Hermanos Gallego: “Los Negritos quiere que recuperemos la alegría del palio de la virgen de los Ángeles”

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Fran Delgado | Entrevista a los hermanos Gallego, capataces del Dulce Nombre, el Carmen, Padre Pío, los Negritos y el Rosario de los Húmeros.

Capataces Hermanos Gallego

“Estábamos en el momento oportuno”, en concreto en 1981, cuando un grupo de jóvenes del Gran Poder, entre los que se encontraban Miguel -de diecinueve años- y Manuel -de diecisiete- Gallego, se embarcaron en la refundación de la Hermandad del Rosario de los Húmeros. El segundo de los hermanos, a pesar de su juventud, ya era costalero del señor de Sevilla, mientras que el mayor no pudo cumplir su sueño por problemas de espalda. La experiencia de ambos les llevó a ponerse delante del martillo en la primera salida de la virgen. “Como de todo el grupo era el único que tenía experiencia me ofrecieron si quería hacerme cargo de la cuadrilla”, cuenta Manuel. Su hermano menor, Alberto, con tan solo trece años fue debajo del paso. En aquel entonces comenzó la historia de los hermanos Gallego. Posteriormente, en 1986, después de acumular vivencias en el equipo de Sebastián Pagés, les llega, de forma sorpresiva, la oportunidad de mandar el paso de la ‘Bofetá’. Manuel, costalero del misterio junto con sus hermanos desde hacía varios años, se preparaba para el segundo ensayo de cara a la Semana Santa. Mientras se colocaba el costal le dieron la noticia: iba a ser el capataz del misterio de su vida, de la devoción de su casa, de su familia. Era una época, la del inicio de las cuadrillas de hermanos costaleros, muy complicada. “Había mucha falta de compromiso en la cuadrilla”, narra Miguel.

Treinta años al frente de los martillos en la Semana Santa de Sevilla dan para mucho. Incluso para ser testigos y protagonistas, por qué no, del crecimiento del Carmen. Los hermanos Gallego se estrenan en la corporación del Miércoles Santo en una salida extraordinaria de la dolorosa por su décimo aniversario. Un año después, en 1995, mandan en el paso del señor de la Paz en su última procesión como agrupación parroquial. “Junto al Carmen hemos vivido momentos muy bonitos”, confiesa Manuel. Sin duda el más especial fue en la primera estación de penitencia a la catedral de la hermandad de la calle Feria. Sevilla acogió al Carmen. “La gente no paraba de darnos la enhorabuena, todos los cofrades, toda Sevilla estaba muy feliz; nos arroparon”, relata Miguel. Ahora, en una etapa en la que a “los costaleros les falta humildad”, tienen por delante un reto “ilusionante”: los Negritos ha confiado en los hermanos Gallego para comandar el palio de la virgen de los Ángeles.

Son Miguel, Manuel y Alberto, los hermanos Gallego, unos capataces que se han forjado a lo largo de estos años gracias, en parte, a lo asimilado de tres maestros: “La técnica y el saber llevar una cuadrilla la hemos aprendido de Pepe y Rafael Ariza; la bondad de Sebastián Pagés; y el corazón de Manolo Santiago”. De esta forma, los Gallego, a pesar de no tener tradición familiar en este mundo, se han hecho un hueco en Sevilla: “Era algo que nuestro padre siempre valoraba”.

La entrevista al completo, a continuación.

Los hermanos Gallego delante del misterio del Carmen cuando la cofradía salía el Viernes de Dolores.

Los hermanos Gallego delante del misterio del Carmen cuando la cofradía salía el Viernes de Dolores.

¿Es positivo el boom que rodea al mundo del costal?

Manuel Gallego: Es positivo y es negativo, hay de todo. Los chavales llegan hoy a las igualás muy formados. No hay que enseñarlos, solo hay que pulirlos y limarlos. En nuestros inicios era diferente, quién llegaba a las cuadrillas tenía que aprenderlo todo. Eso ha conllevado que actualmente exista un gran perfeccionamiento. Que haya tantísima gente que quiera entrar en las cuadrillas es positivo, pero te lleva a una gran falta de humildad, parece que el costalero es un héroe al que tienen que adorar; hay algunos que se van luciendo. Falta humildad; hay muchos chavales que piensan que sacar un paso es solo diversión. En los años 70’s y 80’s era diferente, antes de salir pensábamos en los malos momentos que íbamos a pasar durante el recorrido.

Miguel Gallego: Quizá a la gente joven que llega les haría falta vivir lo que hemos vivido nosotros en el pasado, es decir, solo seis costaleros por cada palo. Pero, para qué vamos a complicarnos ahora la vida, los problemas, por suerte, ya se han solventado. Recuerdo que había momentos, cuando nuestro cuerpo llegaba al límite, en los que nos preguntábamos, “¿Qué hago aquí?”. Quizá sería positivo que la gente de ahora tuviese esas experiencias.

El mundo del costal, ¿afición o devoción?

Manuel Gallego: Una combinación de ambas. Hay que tener muy claro que los pasos los llevan los costaleros; el sentimiento y la devoción no. Eso te puede ayudar, es un complemento que forma parte de la interioridad de cada uno, pero las piernas son las que tiran para arriba. El poderío físico es el que lleva el paso, el sentimiento ayuda. Esto me parece muy bien porque yo he tenido la suerte de salir debajo de mis dos devociones, el Gran Poder y el señor ante Anás, y es muy especial. Pero también he sacado pasos en los que no he sido hermano y no ha pasado nada. Hay que ser hermano durante todo el año y costalero el día de la salida.

Miguel Gallego: Una combinación de ambas; puedes tener 30 años de hermano, pero, quizá, tu cuerpo no funcione para salir de costalero.

En este sentido, ¿sois partidarios de las cuadrillas de hermanos costaleros al completo?

Manuel Gallego: Actualmente se ha impuesto y tenemos que trabajar así. Antes, podías coger a los costaleros que te permitiesen formar la mejor la cuadrilla. En los años 80’s, al menos en el Dulce Nombre, en las juntas de gobierno había una preocupación por la preparación de la cuadrilla. Hoy día lo único que se pregunta es si son hermanos. El costalero debe ser el que tenga actitud y aptitud, el ser hermano no conlleva poder ser costalero.

Miguel Gallego: Las hermandades pierden en calidad en el momento en el que el capataz no puede escoger. En el pasado, nosotros hemos buscado costaleros para las hermandades y no se exigía que fuesen hermanos. Actualmente, siempre que cumpla con las condiciones necesarias para ser costalero, lo normal es que los huecos que queden en las cuadrillas se rellenen con hermanos.

Me imagino que habrá sido muy complicado hacerse un hueco en Sevilla.

Manuel Gallego: Muy difícil, ¿cuántos capataces hay en Sevilla y cuántos querrían serlo? Es un mundo muy complicado, nosotros tuvimos mucha suerte; siempre pensamos que era muy complicado. Hubo dos momentos esenciales en los que estuvimos ahí, en 1981 con el Rosario de los Humeros y en el 86 con el Dulce Nombre. Eso nos abrió las puertas. Después, gracias a nuestro trabajo, sencillez, honradez y humildad nos ganamos el sitio. Además, no tenemos tradición familiar de ningún tipo. El hecho de hacernos un hueco en Sevilla siempre lo valoraba nuestro padre.

Los hermanos Gallego junto a la cuadrilla de la Virgen del Rosario de los Húmeros, década de los 80.

Los hermanos Gallego junto a la cuadrilla de la Virgen del Rosario de los Húmeros, década de los 80.

¿Asentado definitivamente el estilo del misterio del Carmen?

Manuel Gallego: Sí, su estilo es así, con cambios. Estamos buscando la medida; hubo años en los que se hacían muchísimos cambios y en los últimos tiempos se está racionalizando un poco. Es un misterio al que le va este estilo, la idiosincrasia de la cofradía es esa. Además, el público también espera eso. Con el paso de los años se ha ido perfeccionando, especialmente desde que ha entrado en la Semana Santa.

Miguel Gallego: No es una exageración en cuanto a cambios. La junta en su momento es la que decide, nos debemos amoldar a ello y están contentos. Al pueblo llano, con más o menos entendimiento, le gusta cuando al misterio le metes un cambio. En este sentido, nosotros afirmamos que nuestra Campana es la plaza del cristo de Burgos, donde se congrega un público muy numeroso. Eso sí, todo se hace bien, hacemos mucho hincapié en la técnica.

El estilo es muy diferente al del Dulce Nombre, la capacidad de adaptarse a una cofradía es fundamental en un capataz…

Manuel Gallego: Nosotros pensamos que la idiosincrasia de la hermandad es la que debe prevalecer. Hay capataces que piensan que su estilo tiene que predominar sobre la cofradía. Primero está la hermandad, y dentro de su estilo debes hacerlo lo mejor posible; un capataz no es nadie para cambiar la idiosincrasia de una cofradía en la calle. Por eso llevamos el paso de cristo del Dulce Nombre y del Carmen de una manera muy distinta.

¿Son necesarias las normas impuestas por las hermandades?

Miguel Gallego: Las normas a nivel interno no las suelen indicar las hermandades, las marcamos nosotros. Aparte del color del calzado y del pantalón, los costaleros pueden ir con camisetas de tirantas siempre que sea con respeto, les instamos a que se tapen cuando salen del paso y los costales deben ser discretos. Además, en cuanto a régimen interno, no nos gusta probar a gente mayor de 35 años; intentamos que quién entre sea joven para formarlo poco a poco; y a partir de los 50 decidimos qué costalero sigue y cuál no. Hay gente con esta edad que está capacitada para continuar y otras que con menos no pueden, y se empeñan. De alguna forma teníamos que limitarlo.

¿Es Sevilla demasiado crítica con el mundo del costal?

Manuel Gallego: Sevilla es muy dual; te da un beso por delante y una puñalada por detrás.

Miguel Gallego: Siempre lo ha sido; los capataces siempre han tenido más críticas que alabanzas, cualquier cosa que hagas es muy criticable. Por ejemplo, este año vamos a sacar cuatro cofradías pero, quién sabe, quizá en la próxima Semana Santa solo tengamos una.

Y los medios de comunicación, ¿le dan dado demasiada trascendencia a todo este mundo?

Manuel Gallego: Los medios de comunicación han tenido mucha culpa de todo lo que está pasando, tanto positivo como negativo, con las cuadrillas y con la Semana Santa. Hasta mediados de los años 80’s en la prensa salían pocas cosas de la Semana Santa; poco a poco surgieron los coleccionables y en la prensa fueron conscientes del potencial de la fiesta. Todo ello gracias al auge de la Semana Santa en aquella época. Ahora, como se escribe todos los días sobre ella, se empiezan a sacar cosas que nunca habían sido noticia, por ejemplo, a darle importancia a aspectos como el costal o la música. Por un lado, le ha venido bien y por otro no. Solo salen problemas. ¿Es realmente lo importante? Eso no es Semana Santa.

Los hermanos Gallego mandan el paso de la Virgen del Rosario de los Húmeros.

Los hermanos Gallego mandan el paso de la Virgen del Rosario de los Húmeros.

Ahora les llega la oportunidad en los Negritos, ¿cómo la afrontan?

Manuel Gallego: Para nosotros es un honor y un orgullo que una hermandad como los Negritos, quizá la más antigua de Sevilla y una de las más populares, se fije en los hermanos Gallego. Estamos muy ilusionados. La cuadrilla nos ha aceptado muy bien, ha visto que somos gente muy abierta y cercana; hay un feeling importante.

Miguel Gallego: Estamos como un niño con zapatos nuevos, encantados de la vida; pletóricos. Los primeros pasos tanto con la cuadrilla como con la junta de gobierno han sido geniales; son gente encantadora.

¿Conlleva una dosis de mayor responsabilidad el hecho de sustituir a un capataz como Antonio Santiago?

Manuel Gallego: Sacar un paso siempre es una gran responsabilidad, da igual quién lo haya estado sacando. ¿Qué puede suponer un handicap el hecho de sustituir a uno de los capataces mejor considerados hoy día? Puede ser, habrá mucha gente con la lupa pendiente de si sale algo mal o no, pero no nos va a influenciar en nuestro trabajo, vamos a hacerlo como siempre.

¿Cuáles son los objetivos que se marcan?

Manuel Gallego: Cada maestrillo tiene su librillo. Nosotros ya hemos hecho algunos cambios, por ejemplo, el anterior capataz tenía una cuadrilla muy alta y otra muy baja, mientras que nosotros hemos formado dos iguales en altura. En el estilo del paso la junta de gobierno nos ha pedido que recuperemos la alegría que siempre tuvo el palio de la virgen de los Ángeles, sin llegar a perder la elegancia; nosotros entendemos que los pasos deben ir al son de una marcha y no siempre al mismo compás, que no sea un encefalograma plano. Quizá las mecidas más alegres, ahora parece que lo bonito es que los pasos no se muevan. La alegría y la elegancia no están reñidas.

Hablemos de su hermandad, el Dulce Nombre, ¿cómo recordáis el Martes Santo de 2003?

Manuel Gallego: La gente nos daba las gracias por haber salido; fue alucinante. Los cofrades estuvieron volcadísimos con nosotros, fue una vivencia muy distinta. Aquello fue como una procesión extraordinaria, increíble, fantástico… No hemos vuelto a vivir nada igual.

Miguel Gallego: Mucha alegría, estábamos completamente desbordados por la cantidad de gente que había alrededor de la cofradía. Los cofrades lo aplaudían todo, hasta las ‘arriás’ y las ”levantás.

Los hermanos Gallego junto a la cuadrilla de la Virgen del Carmen en la salida por el décimo aniversario de la dolorosa.

Los hermanos Gallego junto a la cuadrilla de la Virgen del Carmen en la salida por el décimo aniversario de la dolorosa.

Bien distinto fue lo que ocurrió en 2011.

Manuel Gallego: En el Martes Santo de 2011 estábamos igualando el paso de misterio y nos llamaron desde el comisionado para remitirnos una información. En el despacho parroquial un experto nos explicó cómo estaba la situación meteorológica; confirmó que no iba a llover. Nos dijo que todo se estaba poniendo como en la Semana Santa de 2003, pero el cielo estaba muy oscuro, lo recuerdo perfectamente. Finalmente nos cayó el diluvio. Fue un error provocado por quién nos aseguró que no iba a llover.

Miguel Gallego: Fue una pesadilla. Mucha gente de la cuadrilla nos advertía de que iba a llover. Ya con el himno nacional empezaron a caer las primeras gotas. La gente en la calle nos pedía que bajásemos el misterio y le diésemos la vuelta para San Lorenzo.

Por último, ¿alguna recomendación, deseo de cara a la Semana Santa 2017?

Manuel Gallego: Si se puede dar alguna recomendación… prudencia, siempre mucha prudencia, tanto para capataces y costaleros como para los responsables de las hermandades que tienen contacto directo con ellos, como fiscales y diputados mayores de gobierno, que deben exigir hasta donde prudentemente se puede. No olvidemos que bajo los pasos van personas, y que los mismos pueden hacer daño y provocar lesiones. La salud de los hombres es lo más importante. Cuando entro en la iglesia para sacar la cofradía, lo primero que hago es pedirle al Señor y a la Virgen que todos los hombres vuelvan a sus casas con la misma salud que han venido. Por otro lado, ¿un deseo? Que todas las cofradías puedan hacer sus estaciones de penitencia y que los pasos se paseen de categoría. Que toda Sevilla disfrute de una magnífica Semana Mayor.

 

Acerca de Fran Delgado (129 Artículos)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

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