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¿Restauraciones o evoluciones?

La Espera Se Ve

Nazareno de Sanlúcar la Mayor tras su restauración | Hermandad de Jesús de Sanlúcar la Mayor

En los cánones de las Bellas Artes, la restauración responde a la rama especializada encargada de proteger, mantener y recuperar, si así fuese necesario, el germen de toda aquella pieza y/u obra valorada y destacada por los correspondientes expertos en la materia.

Una función social casi vital para mantener con vida el lenguaje de una historia narrada a través de las generaciones. Esa que no alberga hojas de libros, sino los resplandores de las artes más milenarias que aún habitan milagrosamente sobre este autodestructivo planeta.

Y en esas andamos por la orbe cofrade. Con unos defendiendo una intervención con ciertas modificaciones y otros señalando con el índice como si se tratase del mismísimo dios Apolo. Que en definitiva es lo que más nos gusta por estos lares. ¿Un cofrade sin polémicas…? Eso lo habrás soñado.

Por estas tierras, donde las artes se transforman en verdaderas súplicas y oraciones, hay que tener mucho cuidado a la hora extender la vara que mide lo certero de lo inmoral. Porque el valor no es el expositivo, ni siquiera el gen eterno. Siendo sinceros y respetando siempre las nobles artes, aquí las imágenes nacen para cumplir una única y clara misión: servir de herramienta directa entre el hombre y Dios. ¿Y en la historia que sucede si una herramienta se estropea? Pues se suele arreglar y sino tiene arreglo, se cambia.

Líbreme el Altísimo si en esta afirmación mi objetivo es grosero y va conducido a la descalificación hacia las Bellas Artes. Ni mucho menos. Soy fervoroso amante de Jesús del Gran Poder y de la Esperanza Macarena como para ni siquiera plantear que algún día dejaran de habitar como vecinos de la ciudad.

Más bien dicha afirmación va dirigida a todos aquellos dramaturgos de mil escenas de condenas que juzgan para olvidar sus penas. Lo que quiero decir es que no podemos ni ser tan drásticos, ni tirarnos de los pelos en cada momento (nunca mejor dicho). Porque lo acontecido estas semanas sobre el continente de la Hermandad del Nazareno de Sanlúcar la Mayor es de coco y huevo. Y en el fondo no deja de ser más que la secuela de una historia que ha venido escribiendo el fervor por nuestros Santos Titulares a través de la evolución y de los tiempos. ¿O mañana en la Esperanza de Triana también habría que reeplantearse recuperar el pelo natural en el Cristo de las Tres Caídas? ¿O debemos arañar en las profundidades de los siglos para recuperar todos los matices del Señor de Sevilla? Y así mil casos que décadas y décadas han ido protagonizando restauraciones evolutivas, unas más acertadas que otras, claro está, pero de las que muchos hoy ni se fijan, y ni mucho menos se quejan.

Posiblemente, habría que analizar otros factores más allá del rigor artístico para analizar intervenciones que a mi humilde criterio puede llegar a ser incluso favorable como en la del citado Nazareno sanluqueño. Suprime factores químicos de usos habituales y, sí, para futuras generaciones esta talla de madera quizás cumpla más con su servicio al fervor popular teniendo pelo tallado que cabellera natural. Porque yo al menos no me atrevería a pensar que mañana por la calle Pureza los miles y miles de hermanos desearan recuperar el estado original de su Cristo. Me costaría creerlo y aún más verlo.

Lo que por supuesto no podemos es perder el norte, ni cambiar rostros por amor al arte. En definitiva, en todo rigor existe una pausa que abre puertas a excepciones, y quizás en el arte sacro de nuestras hermandades y cofradías esta mantenga un margen mucho más ancho que, por ejemplo, para los artesonados del Alcázar o para las pinturas del Prado. Y por supuesto, no todo vale.

About Moisés Ruz (41 Articles)

Opinión. Periodista y director de ‘El Programa’ de Ondaluz Sevilla. Hermano de San Gonzalo, la O y la Pastora de Triana. Twitter: @MoisesRuz

4 Comments on ¿Restauraciones o evoluciones?

  1. GRACIAS con mayúsculas Moisés, por dar voz a lo que muchos, muchísimos pensamos y sentimos.

  2. Vaya despropósito de artículo, con una base argumental sostenida sobre las fechorías artísticas cometidas en el pasado.

  3. Esta intervención no tiene ni pies ni cabeza. Para algo se celebran Congresos de Restauración y Conservación de Bienes Culturales, se publican investigaciones, informes de restauraciones, o se forman restaudores, precisamente para que no se haga lo que se hacía cien años atrás.

    Ya no es solo el daño histórico-artístico perpetrado, aquí se le ha faltado el respeto a profesionales de la restauración, a los historiadores del arte…

    No sé si usted no es consciente de la intervención tan lamentable y tan anacrónica realizada sobre el Nazareno de Sanlúcar, si es simplemente por defender al “restaurador”… pero quitarle hierro al asunto es a todas luces absurdo. Estamos hablando de una imagen barroca que se conservaba en su concepción original y el señor Álvarez Duarte, el que lamentaba que su Virgen de Guadalupe no conservase sus pestañas originales cuando la restauró, se ha ventilado siglos de historia por un puñado de euros y lo peor es que lo ha hecho siendo consciente de que no era lo correcto.

    Para lo único que va a servir su trabajo es para mostrarlo en clase a los estudiantes de restauración como ejemplo de una mala práctica (se lo digo por experiencia)

    A lo mejor a un periodista no le parece para tanto, pero a un restaurador o historiador con vocación, créame, esto literalmente le revienta.

    Un saludo

  4. Solo su ignorancia supina supera el atrevimiento de sus palabras. Lea lea…
    “Más bien dicha afirmación va dirigida a todos aquellos dramaturgos de mil escenas de condenas que juzgan para olvidar sus penas”

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