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La tarea callada de lo que siempre resplandece (I)

Reportaje

Priostía de la Exaltación ante el altar de quinario de 2017 al crucificado

A falta de 31 días para adentrarnos en la semana que llevamos todo un año esperando, en la ciudad se empieza a respirar un ambiente que a cualquiera pone nervioso.

A día de hoy, Manuel, Raúl y José Carlos junto al resto de personas que conforman la priostía de la Exaltación, ya han dado varios viajes desde su casa de hermandad hasta la iglesia de los Terceros. El Jueves Santo todo tiene que relucir más que el astro rey y para que así sea, la organización de todos es fundamental.

Quiénes son

Formada por un total de dieciséis personas, nunca se ha dejado de ver respaldada por todos aquellos hermanos que en tiempos de montaje, se acercan a ayudar. Hay dos priostes y los demás son auxiliares, dando lugar a un grupo humano que cuenta con integrantes de edades comprendidas entre los 17 a los más de 60 años. José Carlos Borrego Casquet es uno de esos colaboradores y ha vivido desde pequeño, con su padre, estas labores que desempeñaba junto a sus titulares. “Primero están los priostes que se encargan de la mayoría de tareas, luego hay quienes funden y los que desempeñan la parte más artística en la que se piensa el diseño para el culto concreto, entre otras muchas funciones” dice, “pero no hay cargos definidos y todos hacemos de todo”.

Priostía de la Exaltación ante el altar de quinario de 2017 al crucificado

El papel de las mujeres en este trabajo es muy importante. Ellas han comenzado a tener voz en estas labores desde hace poco más tres años, momento en el que junto al hermano mayor, José Manuel Marcos, se iniciaba la andadura de esta priostía en la corporación del Jueves Santo. Manuel Martínez Segura, prioste primero, comenta al respecto que el tema de las féminas en este ámbito ha sido tabú hasta hace relativamente escaso tiempo, pero que no saben a día de hoy qué harían sin sus observaciones e ideas.

 Plan de trabajo

La entidad prepara muchos cultos a lo largo del año, motivo por el que hay que reconocer que la tarea de los priostes nunca tiene descanso. Su actuación no solo se fija en los quinarios, besapiés, triduos, besamanos, traslados y Cuaresma, sino también en festividades como la de san Juan, Exaltación de la santa Cruz o san Sebastián, entre otras.

Altar del triduo extraordinario al Santísimo Sacramento de la Exaltación de 2014 | José Carlos B. Casquet

En primer lugar, explica José Carlos, a la hora de diseñar lo que van a hacer, sus superiores le comunican qué es lo que quieren ver para que a continuación él pueda realizar un montaje con photoshop. “Voy poniendo cirio a cirio para ver cómo quedaría”, señala. Raúl López García, prioste segundo y con muchos años de experiencia dentro de este campo de trabajo en la Hermandad de la Exaltación, continúa diciendo que es la imagen resultante la que le muestran a la junta de gobierno, de la que no suelen recibir impedimentos, y una vez que tienen su aprobación la llevan a la práctica. “Aunque nunca es lo mismo lo que se diseña que lo que se hace”, afirma, “puesto que a la hora de montar si algo no cuadra, lo cambiamos sobre la marcha”.

La idea en la que reinciden es que cada año que crean un altar, se basan en la premisa de no construir lo mismo que hayan montado anteriormente. Esto lo han extrapolado hasta incluso los bouquets de flores, no repitiendo ninguno en todos los cultos que llevan organizados desde que ocupan el cargo.

La comunicación entre el vestidor y la priostía la recalcan como algo muy importante, puesto que de ambos depende el embellecimiento de todo lo que gire en torno a sus sagradas imágenes. “La suerte que tienen nuestros vestidores es que nosotros no les pisamos su tarea”, habla Raúl, “los podemos orientar sobre lo que nos gustaría que llevase la virgen, pero si tienen otra opción y dicen que eso va a quedar bien, ellos tienen total libertad y nosotros toda la confianza en su profesionalidad”.

Novedad ligada a tradición

El recorrido de esta corporación en la historia no ha caído en el olvido, puesto que los altares de esta reciente priostía están inspirados en muchas de las estampas antiguas conservadas en el archivo de la hermandad. Manuel, con varias décadas de gestión en estas labores, afirma que la diferencia con respecto a esas imágenes es que en la actualidad se montan altares más grandes en vez de tan escuetos como solían ser, matizando que esto por supuesto no quiere decir que sean mejores. Además, desvela que “encontramos en la casa de hermandad un manifestador de madera dorada muy antiguo y valioso, y nos preguntamos que por qué no utilizarlo si estaba en buen estado para lucirlo”.

Imagen de María Magdalena en el altar de triduo a la dolorosa de 2015 | José Carlos B. Casquet

Lo mismo que han hecho con esta pieza en el pasado quinario al crucificado de la Exaltación, ocurrió el pasado año para el triduo a la virgen de las Lágrimas, cuando apareció en el altar acompañada por las imágenes de san Juan y María Magdalena. La talla de la santa, datada de finales de siglo XVIII, fue encargada al escultor Rafael Valero, cuyo fallecimiento por una epidemia a mitad del proceso propició que fuese otro artífice de la época el que culminase su ejecución. En 2016 creyeron oportuno tomarla para rendirle culto junto al resto de sus titulares. De esta forma, se recuperó la estampa de la antigua Sacra Conversación que salió en dos ocasiones bajo el palio de esta corporación. “Creíamos que teníamos que volver a nuestros orígenes” explica Raúl, “porque fue la Exaltación una de las primeras hermandades que procesionó con las tres figuras sagradas en un palio”. Esta imagen se vio por primera vez un 11 de abril de 1800, y en una segunda ocasión alrededor de 1933. “Es más” continúa, “la peana de nuestra virgen está hecha para que aparezca acompañada. Hay fotos recientes de la década de los 40 en las que el Domingo de Resurrección amanecía Ntra. Sra. de las Lágrimas en su paso con las dos tallas junto a ella”.

Este altar fue muy novedoso, pero no ha sido el único. Nada más entrar esta priostía en su cargo en 2015, fueron los primeros en incluir a san Juan acompañando a su dolorosa  en un altar de triduo. La creatividad en este equipo de personas no solo se muestra en altares sino también en otros cultos, como fue el pasado besapiés del señor, al que le colocaron a la virgen y al evangelista a cada lado formando el calvario. También han dejado al señor solo en un altar de quinario, imagen descrita como insólita e innovadora, acostumbrados a su aparición en compañía. Además, en este mismo culto para la función principal se le añadió a los pies del crucificado la talla de la titular mariana ataviada de hebrea, momento para el cual tuvieron que trabajar minuciosamente para incluirla una vez estaba el altar montado.

“Nosotros siempre intentamos introducir muchos detalles dentro del altar para que los fieles y devotos estén atentos”, afirma el segundo de los priostes. A modo de curiosidad, adjunta el joven auxiliar, “yo me encargo del diseño de la candelería e intento que todos los años su dibujo sea diferente, para que cuando se enciendan todos los cirios formen el contorno de unos rombos, mariposas, entre otras figuras”.

Dentro de todas estas innovaciones no se puede olvidar incluir la del cambio del exorno floral del misterio, “que no ha salido jamás en la historia de la hermandad con unas que no fueran rojas, y las hemos cambiado a moradas”, añade Raúl. Ya hace dos años habían sustituido el exceso de corcho en el paso por una variedad de plantas silvestres compuesta por cardos, hiedra, musgos y helechos, “pero esta pasada Semana Santa fue exquisito el toque que le daba al conjunto los lirios morados que lucía”, opina.

El reportaje sobre el trabajo de los priostes de esta singular cofradía no acaba aquí. El próximo miércoles publicaremos la segunda parte con la interesante evolución de la priostía, y algunas anécdotas de Manuel, Raúl y José Carlos, quienes han puesto voz al grupo humano que conforma este eje fundamental en una corporación.

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