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Marcelino Manzano: “Se ha alcanzado la desmesura en los cultos externos”

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Fran Delgado | Entrevista a Marcelino Manzano, Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías de Sevilla.

Marcelino Manzano | Tomás Quifes

Por el bien de las hermandades y cofradías de Sevilla. Es el lema que repite Marcelino Manzano, delegado diocesano de hermandades y cofradías de la capital hispalense, cuando se le cuestiona por el tema de moda en esta Cuaresma, el artículo 56 de las normas diocesanas que limita los actos externos de las hermandades a sus feligresías. “Las normas diocesanas no prohíben que se pueda salir de la feligresía, simplemente debe estar recogido en las reglas de la hermandad; es decir, encontrar una justificación pastoral”, explica.

A pesar de la polémica suscitada, un año más, por la Madrugada en el inicio de la Cuaresma, Marcelino Manzano está satisfecho con el desarrollo de la etapa que nos prepara de cara a la fiesta más importante para el cristiano. “Si no preparas bien la Cuaresma, la Semana Santa se puede quedar en algo superficial; hemos tenido muchos meses por delante para solventar los problemas de horarios e itinerarios”, recuerda. Además, el párroco de San Vicente, discrepa con quienes piensan que fue poco el público que participó en el viacrucis de Sevilla en la catedral; o explica, entre otros asuntos, las dificultades con la que se encuentran diversas asociaciones civiles para integrarse en sus parroquias. La entrevista al completo, a continuación.

Ya en Cuaresma y pronto llega la Semana Santa, los períodos más esperados por los cofrades.

Como delegado diocesano de hermandades y cofradías de Sevilla, aunque todo el año es especial, es cierto que en Semana Santa celebramos la fiesta más grande, la Pascua de Resurrección. Son los días más intensos y hermosos; por su parte, la Cuaresma es el tiempo de preparación para la Semana Santa, no en vano, la inmensa mayoría de las hermandades tienen sus cultos en estas fechas. Conviene recordar que el centro de la misma es la pascua de Resurrección, un déficit que tenemos las hermandades, pues no la celebramos con suficiente pasión.

En la imagen, Marcelino Manzano, Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías de Sevilla. / Tomás Quifes.

A pesar de su importancia, se acaban debatiendo sobre temas superfluos.

A veces sí. La Cuaresma pasada fue mucho más espiritual; los problemas quedaron resueltos antes del Miércoles de Ceniza. En este sentido, este año también; tenemos que estar atentos a no perdernos la esencia de la Cuaresma, si no la preparas bien la Semana Santa se puede quedar en algo superficial. Hemos tenido muchos meses por delante para solventar los problemas de horarios e itinerarios.

Nueva polémica alrededor de la Madrugada, ¿pecan las hermandades de ser insolidarias?

Insolidaridad es una palabra muy fuerte. En algunos casos deberíamos comprometernos más; todas las hermandades hacen un gran esfuerzo, algunas más que otras. No se puede hablar de que sean insolidarias. Pero es cierto que cuando se producen desajustes en los horarios me gustaría que el compromiso diese más frutos. Aun así, la Madrugada del año pasado terminó con solo diez minutos de retraso, algo imperceptible.

Decreto hace un par de años para regular las salidas extraordinarias, en agosto se publica un nuevo artículo por el que las hermandades no pueden sobrepasar los límites de su feligresía en los cultos externos, ¿salen las hermandades demasiado a la calle?

Parto de la base de que el testimonio en la calle es bueno y necesario, pero, a veces, tanto entusiasmo nos ha llevado a la desmesura. Por ello se crea el decreto de las salidas extraordinarias y el artículo 56 de las normas diocesanas, para recuperar la mesura. Una de las funciones del delegado de las hermandades y cofradías es conservar lo bueno de la Semana Santa y de las corporaciones en general. En este sentido, cuando hay un exceso que pueda llegar a desvirtuarlo es necesaria una regulación. Las hermandades y cofradías lo han entendido perfectamente; los artículos de las normas diocesanas han salido de los propios cofrades, de las reuniones que hemos mantenido con ellos.

¿En qué punto se ha llegado a la desmesura?

En las salidas extraordinarias cuando se multiplican en número porque dejan de tener ese carácter. Entonces, la procesión, que es un signo que impacta, que nos interpela, pierde su significado. Por otro lado, un viacrucis que tenga un recorrido excesivo pierde su esencia que es el recogimiento, la oración y la piedad. Al igual que puede ocurrir con un rosario de la aurora. Aun así, las normas diocesanas no prohíben que se pueda salir de la feligresía, simplemente debe estar recogido en las reglas de la hermandad; es decir, encontrar una justificación pastoral. Esta norma se conoce desde agosto, por lo que no entiendo las prisas de última hora de algunas hermandades.

A lo largo de la Cuaresma se celebran 37 viacrucis externos, ¿qué le parece esta cifra?

Los números son relativos. Quiero que la hermandad que celebra el viacrucis lo viva como un ejercicio de piedad, que le sirva para acercarse a Jesucristo, para profundizar en la pasión de Él… Si es así, bienvenidos sean todos los viacrucis, nos tenemos que preguntar si todos son así. Que se tomen en serio, que se vivan de verdad, que acudan los hermanos. En algunos casos, quizá, es mejor rezarlo a nivel interno.

Se entiende por sus palabras que a la Iglesia le ha preocupado este aspecto.

A los cofrades en general, ellos son quienes me decían que le pusiésemos coto a esto. Las hermandades lo han comprendido perfectamente.

Marcelino Manzano reconoce que no entiende las prisas de última hora de las hermandades en relación al artículo 56 de las normas dioocésanas que limitan los cultos externos a las feligresías. / Tomás Quifes.

Hay un caso muy peculiar en Sevilla, el rosario de la aurora de Monte-Sión, ¿qué solución tiene?

Que los hermanos planteen una modificación de reglas, es decir, que se justifiquen pastoralmente las salidas. Que no sea solo por motivos sentimentales, por visitar una hermandad, son razones frágiles. Debe haber un contenido pastoral, evangelizador; que, quizá, lo hay, pero hay que explicarlo. Hacer las procesiones, los viacrucis o los rosarios porque sí nos lleva a la banalización.

Aún perdura en la memoria el viacrucis de Sevilla; la puesta en escena fue magnífica.

Sí, le agradezco al Consejo y a Monte-Sión el buen desarrollo del viacrucis. Disfruté del mismo de forma fugaz al principio de la calle Hernando Colón y posteriormente en la Catedral; me quedo con el recogimiento y con el alto número de hermanos que participaron. Se vivió un viacrucis hondo y profundo.

Entonces, en el acto central en la catedral no echó de menos más público.

Vi bastante gente, hubo un momento, en la sexta o séptima estación, entre el altar mayor y el del jubileo que había como una fila de diez o doce personas. Además, hubo bastante público en todo el recorrido; por ejemplo, la entrada fue masiva. Hay que tener en cuenta que nos encontramos en la tercera iglesia de la cristiandad  en cuanto a dimensiones; la catedral tiene un volumen colosal. El Consejo pone a disposición de los fieles cientos de ejemplares del viacrucis que se agotan rápidamente; es un síntoma. Discrepo, como en otros años, de quienes piensen que al rezo a la catedral acude poca gente.

La nueva junta superior del Consejo cumple ocho meses, ¿qué balance de sus primeros pasos?

Estoy satisfecho con el trabajo que se está realizando. Es un equipo unido, cohesionado, ilusionado, trabajador, entregado… y en una sintonía total conmigo y con el señor arzobispo, que es lo más importante. El Consejo tiene una gran tarea que no sale a la luz y la está haciendo de forma muy generosa.

Muchas de las asociaciones de fieles que estaban al margen de la Iglesia se han integrado en sus parroquias, ¿satisfecho?

Sí, porque hay varias asociaciones que están haciendo un trabajo muy bueno siguiendo nuestras indicaciones. En algunos casos ha supuesto un sacrificio, renunciar a sus imágenes. Espero muchos frutos de ellos. Debo reconocer que hay veces que no es fácil que las parroquias abran las puertas a los grupos de fieles, quizá porque el párroco ve dificultades en ello, la línea pastoral no es la misma… Hay grupos que están intentando incorporarse a la Iglesia y les está costando trabajo. Nosotros no podemos imponer nada. A los grupos integrados en la Iglesia les pido paciencia porque están creando algo que debe perdurar durante muchos años.

Actualmente hay dos agrupaciones parroquiales, ¿cercanas a convertirse en hermandad?

Depende de su desarrollo y madurez. Bendición y Esperanza lleva más años como agrupación parroquial; están funcionando bien, pero deben seguir creciendo. No me han planteado nada, el párroco es quien debe tomar la iniciativa. Por otro lado, el Rosario de San Jerónimo solo lleva dos años e, incluso, sus imágenes titulares han sido bendecidas hace poco. Ellos saben que deben tener paciencia.

Señor de las Penas de San Roque, gran devoción de Marcelino Manzano. / Tomás Quifes.

Solo 122 de 600 hermandades aportan al fondo común diocesano, una cifra pobre.

Sí, es una cifra escasa. En primer lugar, porque existe una obligatoriedad y, en segundo, porque no estamos explicando bien qué es el fondo común diocesano que, entro otros aspectos, es compartir con los que menos tienen. Aun así, el número de hermandades que aportan ha crecido mucho en los últimos años, van respondiendo, va a seguir creciendo. En principio, no se les pide una cifra exacta, aunque podría hacerse. Pienso que es mejor que se entienda el porqué y el para qué. Me gustaría, como está ocurriendo, que saliese de ellas; la hermandad que más aporta al fondo común diocesano es la de San Pablo. En definitiva, estoy contento con el camino que se está trazando.

Se acercan las coronaciones de la virgen de la Salud y de la Victoria, ¿qué ocurrió con el Dulce Nombre de Bellavista?

Es un expediente de coronación canónica que encontré al llegar a la Delegación de Hermandades y Cofradías con una carta de petición de la hermandad y no tengo constancia oficial de que se haya respondido a la misma. El Dulce Nombre no ha vuelto a dirigirse a mí en ese sentido; entendemos que el tema está parado.

Para concluir, ¿qué espera del desarrollo de la Cuaresma y de la Semana Santa?

De la Cuaresma espero que sea santa y fructífera gracias a los cultos internos y externos de las hermandades; que procuremos una conversión del corazón; que crezcamos en la misericordia; que es un tiempo oportuno para rezar más, para estar más cerca del Señor; para aprender a renunciar a cosas que nos esclavizan como los móviles, el internet… De la Semana Santa espero, como cofrade, que haya buen tiempo, pero, sobre todo, que las estaciones de penitencias respondan a una vivencia interna de la fe, si no se queda en algo hueco.

Vídeo

Vídeo: Tomás Quifes

Acerca de Fran Delgado (129 Artículos)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

1 Comentario en Marcelino Manzano: “Se ha alcanzado la desmesura en los cultos externos”

  1. Hace ya muchos años, siglos de hecho, que se llegó a la desmesura en el tema de la vida en el Palacio Arzobispal, no sólo para el pastor en cuestión, sino para todos sus adyacentes. Llama la atención que llamen a la pobreza, la humildad y en este caso a la sencillez cuando ellos llevan siglos viviendo a todo tren, que por algo existe la expresión ‘estar más gordo que un obipo’.

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