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La ciudad de los sentidos

Opinión

Buenos días, señores pasajeros. El comandante y toda la tripulación les damos las gracias por elegir este vuelo. La duración estimada del mismo será de diez días y el destino será la ciudad de los sentidos. Por motivos de educación y para evitar interferencias con los altares andantes, les recordamos que los teléfonos móviles deberán permanecer desconectados desde el inicio del viaje y hasta su fin. Los dispositivos electrónicos y fotográficos podrán utilizarse sólo cuando no moleste al resto de viajeros. Le rogamos guarde su corazón en los compartimentos del alma. Por favor, abróchense el cinturón de esparto o el cíngulo, manténganse erguido al paso de la cofradía y pliegue la sillita de los chinos. Siga el camino que marca la luz de los hachones y en caso de emergencia, mantenga la calma.

Sevilla en Semana Santa, un lugar donde la realidad parece ficción y la ficción se convierte en magia. Viajaremos a la visión que tuvieron las geniales gubias del pasado, al delirio del poeta, al idealismo elevado a su máxima potencia. Sevilla en Semana Santa es integración ancestral donde históricamente hubo discriminación: Gitanos, negros. Es gremio con sabor a leyenda: Panaderos, cigarreras. Es órdenes que han forjado toda una religión: Franciscanos, trinitarios, jesuitas. Vibre al ritmo que rufa el tambor o sienta al son de la escolanía. Una ciudad donde verdad y falsedad van cogidas de la mano, al igual que lo profundo y lo banal. No se quede en el frontispicio, adéntrese en la oquedad de su pasión y la amplitud del espíritu. Sevilla en Semana Santa, puerto de Esperanza marinera, avenida de fe, callejuela de encanto y encrucijada de calles que se saben ‘revirá’. Descifre códigos secretos, un golpe de palermo “toc”, ¡vámonos!; dos golpes de palermo “Toc, toc”, ¡vámonos rápido!.

Vea perillas rozando ojivas o la sonrisa de un niño descendiendo la ‘rampla’ que nos retrotrae a nuestra cada vez más lejana, pero siempre presente niñez. No pierda detalle de la luz que reflecta el trono de Pilatos, trono que guía a toda la ‘Calzá’. Por Daoiz lo traen muerto a la sombra del ciprés que dijo el pregonero. Admire como es la zancada del Dios de la colegial, sólo le falta hablar. Aprecie como desde el Cerro se entiende la religiosidad popular en el más sincero y místico sentido. No deje de contemplar como llama la muerte al exconvento de la Paz, en el día que todo parece haberse consumido. En San Juan de la Palma, en una plaza a oscuras, la luminosidad la ponen una túnica blanca alumbrada por candelabros y la más bella de las amarguras. En Santa Isabel la distinción tiene forma de Piedad Servita. Un pasito para atrás, tres para adelante, sobre el costero y la salida elegante, Jesús Despojado por el Edén de Molviedro avanza.

Toque el cirio que le asigne su diputado, será el que alumbre el camino penitencial, taña la cruz que tenga que portar, arbórea en la Magdalena, abrazándola en el Silencio. Roce la puerta de San Lorenzo en la noche que pondremos un primer broche de oro, porque aquí, en la ciudad de la dualidad eterna, se ponen dos broches de oro, uno el Sábado Santo a la noche y otro el Domingo de Resurrección cuando vemos que otra vez, al tercer día, le damos sentido a todo. Acaricie la mejilla de ese ser querido que ya sólo le falta ponerse el antifaz para partir hacia la iglesia, en silencio y por el camino más corto posible, como mandan las reglas.

Huela el incienso que los pertinaces acólitos echan constantemente para que el humo purificador no se apague. Perciba el olor del azahar en San Antonio Abad en la noche que todo lo puede. El Tiro de Línea está aromatizado de claveles rojos y lirios morados, el Cautivo abandonado por sus discípulos, pero jamás por su barrio, el cual en multitud acompaña durante todo el recorrido. Olfatee el adobo de la calle Tetuán, y ya que está, deguste su exquisito manjar, ya quisiera el caviar, ya quisiera. Si no ha tenido suficiente, haga la ‘pará’ necesaria en Casa Ricardo, Cateca, Rinconcillo o Mateo, la cerveza en la Plaza del Salvador ni se la digo, ya la doy por supuesta.

Escuche, ¿Lo oye? vienen sonidos de corneta de antaño por la Resolana y de ‘Christus factus est’ por la calle Laraña. No se confunda, el sonido que llega desde San Lorenzo es el rachear de los pies del Señor. La calle Feria suena a tintineo de rosario y varal. Entre naranjos de judería Tejera da de nuevo un concierto y en la calle San Jacinto la Estrella más dolorosa entra entre sones celestiales de Salteras. San Pedro, ‘quejío’ en saeta al cristo de advocación castellana. Plegaria a Jesús de la Vera Cruz en la calle Baños. Póngase en pie, el izquierdo viene por delante desde el Tardón: ‘Noche del Lunes Santo’, ‘Requiem’, ‘Ave María’… la banda es la  trabajadera  de metal. Una legión de plumas blancas llega desde el Plantinar, es la Banda del Sol y vienen sonando a esencia de sevillanía.

Ya partimos, sin darnos cuenta volvemos a despegar este Airbus de la ilusión, que nos llevará directo a la ciudad efímera de diez días y nueve noches. Disfrute del onírico espejismo, porque la ciudad de los sentidos no es la Sevilla real, es la que pintó el artista costumbrista, narró el periodista clásico, describió el viajero romántico, trazó el escritor del realismo mágico y pregonó el orador académico, pero ¿importa eso ahora?. Gracias por su atención y feliz vuelo.

About Agustín López (147 Articles)

Opinión en De Nazaret a Sevilla. Autor del blog el preste. Geógrafo. Hermano de Santa Cruz. Twitter: @elpresteblogspo

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