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Intenso fin de semana en besamanos y besapiés, en imágenes

Crónicas

El fin de semana previo al Domingo de Ramos, numerosas hermandades han expuesto en besamanos y besapiés a sus titulares antes de ser subidos a los pasos procesionales para realizar durante la Semana Santa su estación de penitencia a la santa iglesia catedral.

En Nervión, la imagen del crucificado de la Sed estuvo expuesto en un sencillo altar con un gran telar rojo detrás, escoltado por cuatro jarras con flores moradas y cuatro candeleros de gran tamaño con cera color tiniebla. Como curiosidad, estuvo erguida la imagen sobre un pequeño monte de corcho con minicalas blancas junto con otras flores rojas.

Fotorafías: Álvaro Aguilar

La virgen del Patrocinio de la Hermandad del Cachorro lució con el manto y saya de salida además de la corona, quedando colocada en el presbiterio del altar mayor de la basílica del Santísimo Cristo de la Expiración. A sus plantas una peana de plata escoltada por cuatro candelabros plateados con cera y un exorno floral curioso en tonalidad blanca.

Fotografías: Tomás Quifes y Francisco Santiago

En la calle Feria, hasta tres imágenes estuvieron expuestas en este culto.

En San Juan de la Palma estuvo tanto el sábado como el domingo Nuestro Padre Jesús en el Desprecio de Herodes, estando colocado a los pies del altar mayor. De telón, un dosel en el que quedaba enmarcada la cruz de guía sostenida por dos pequeños ángeles y el señor en primer lugar con túnica de tisú bordada en oro. A ambos lados, cuatro jarras con lirios morados y claveles rojos.

Fotografías: Baltasar Núñez, Tomás Quifes, Francisco Santiago y Javier Fortúnez

En Omnium Sanctorum por partida doble, tanto la Hermandad del Carmen como los Javieres expusieron a la dolorosa titular y al crucificado. La virgen del Carmen estuvo colocada en el presbiterio del templo con manto bordado en las vistas, sobre una pequeña peana pintada y escoltada por jarras de su paso de palio con flores en tonalidad rosa, mientras el crucificado de las Almas estuvo en su capilla lateral, en un altar sencillo compuesto por un gran dosel burdeos y dos jarras con lirios morados.

Fotografías: Álvaro Aguilar, Tomás Quifes, Javier Fortúnez y Baltasar Núñez

En el barrio de la Costanilla, en la iglesia de San Isidoro, el Santísimo Cristo de las Tres Caídas fue colocado en veneración de fieles en la capilla lateral que tiene la corporación del Viernes Santo en el templo. Lucía túnica burdeos bordada en oro, escoltado por dos candelabros con cera y dos jarras del paso de palio de la virgen de Loreto.

Fotografías: Tomás Quifes y Javier Fortúnez

La iglesia de Santa Marina fue testigo del besamanos de la virgen de la Aurora que destacó por la forma de estar vestida con un tocado amplio y manto burdeos antiguo de salida. Delante de ella, fue colocado un cirio por los donantes de órganos que estuvo encendido durante toda la jornada dominical. A su conclusión, fue realizado el traslado público al paso procesional.

Fotografías: Álvaro Aguilar, Baltasar Núñez, Javier Fortúnez y Tomás Quifes

En el exconvento de la Paz, la imagen de María Santísima de la Piedad de la Hermandad de la Mortaja, fue expuesta en besamanos junto al señor Descendido de la Cruz cuya sábana sostenían ángeles del paso de misterio. Tras la Piedad, un dosel en el que quedaba enmarcada una cruz arbórea con un sudario, así como varios candelabros del paso de misterio.

Fotografías: Javier Fortúnez, Francisco Santiago, Álvaro Aguilar y Tomás Quifes

San Vicente acogió el besamanos a Nuestro Padre Jesús de las Penas, titular de la corporación del Lunes Santo, durante toda la jornada dominical. Vestía túnica de terciopelo burdeos bordada en oro, sobre su hombro la cruz de plata y carey con un dosel rematado por un frontal bordado. A ambos lados, faroles y candeleros de gran tamaño dorados con cera color azul oscuro.

Fotografías: Francisco Santiago y Tomás Quifes

En Pino Montano y Bellavista expusieron en veneración de fieles a los dos titulares cristíferos. Jesús de Nazaret fue colocado en el presbiterio del templo con túnica lisa burdeos y tras Él, un altar presidido por una cruz arbórea y varios juegos de candelabros. Mientras, Jesús de la Salud y Remedios fue entronizado a los pies del altar mayor colocando tras la imagen un dosel burdeos y escoltado por varios candeleros con cera blanca y cuatro jarras con flores en tonalidad morada y roja.

Fotografías: Javier Fortúnez y Alejandro García

La iglesia de Santiago acogió el besapiés del señor de la Redención en el Beso de Judas en un altar en el que predominaban los tonos azul y morado. Vestía Cristo túnica lisa azul marino con el nuevo mantolín presentado a finales de marzo y estrenado en el pasado viacrucis. Gran montaje de la priostía de la corporación en el que se pudieron observar las antiguas jarras del paso de misterio que contenían ángeles tallados, destacando la peana creada para la ocasión con la utilización de un respiradero.

Fotografías: Javier Fortúnez y Tomás Quifes

En San Pedro, el crucificado del Cristo de Burgos fue expuesto en una de las capillas laterales del templo tumbado, apoyándose la cruz en dos centros de flores en tonalidad burdeos y escoltado por dos faroles de plata. A la conclusión, fue trasladado a su paso procesional.

Fotografías: Tomás Quifes, Francisco Santiago y Javier Fortúnez

Cerca de San Pedro, la parroquia de San Andrés fue testigo del besapiés al cristo de la Caridad en su traslado al sepulcro de la Hermandad de Santa Marta. Este culto fue montado en el presbiterio del templo acompañado a ambos lados de jarras con lirios morados y varios candeleros dorados y candelabros con cera negra. El altar estuvo presidido por un ‘stabat mater’.

Fotografías: Tomás Quifes, Javier Fortúnez y Baltasar Núñez

En la capilla universitaria la Hermandad de los Estudiantes se celebró el culto del besapiés al crucificado de la Buena Muerte. Altar sencillo en el que se podía apreciar a Cristo, cuya cruz estaba inclaustrada en una peana de madera tallada y dorada, escoltada por dos jarras con lirios morados y candeleros dorados de gran tamaño.

Fotografías: Tomás Quifes

La iglesia de los Terceros acogió el besapiés al Santísimo Cristo de la Sagrada Cena, en un altar en el que predominaba el color morado y azul. Se situaba la imagen sobre una peana de grandes dimensiones en tonalidad dorada tallada junto a varias jarras doradas con flores en diferentes tonalidades de morado y rojo. Como dosel, un gran telar morado en el que destacaba los candelabros del paso de la virgen de la Encarnación Gloriosa y varios candeleros de gran tamaño dorados.

Fotografías: Álvaro Aguilar, Baltasar Núñez, Javier Fortúnez y Tomás Quifes

Otras hermandades celebraron los besamanos y besapiés a sus titulares de manera conjunta.

La capilla del Museo acogió el besapiés al crucificado de la Expiración y el besamanos de la virgen de las Aguas. El cristo destacó sobre la simulación del monte silvestre de corcho y flores creado por la priostía. Delante de la talla, la dolorosa ataviada de reina flanqueada por dos jarras con rosas blancas y dos pequeños candelabros con cera blanca.

Fotografías: Tomás Quifes, Javier Fortúnez y Baltasar Núñez

La Hermandad del Buen Fin expuso a sus dos titulares, la virgen de la Palma y el crucificado del Buen Fin, bajo el coro del antiguo convento de San Antonio de Padua. En primer lugar la dolorosa estrenando el nuevo manto diseñado por Paleteiro en color verde y al fondo, bajo un dosel plateado y burdeos el cristo. Multitud de candelabros con cera tiniebla para el señor y blanca para la virgen, con un exorno floral de claveles rojos y claveles blancos. A destacar, se apreciaba en el fondo del besamanos réplicas de la sábana santa.

Fotografías: Tomás Quifes, Javier Fortúnez y Baltasar Núñez

En la capilla de Montserrat, tanto el cristo de la Conversión con el Buen Ladrón y la virgen de Montserrat estuvieron colocados en veneración de fieles durante todo el fin de semana. En primer término la dolorosa con manto, saya y corona de salida enmarcada junto a dos jarras con calas blancas y dos candelabros con cera blanca, mientras que Cristo fue colocado bajo un dosel burdeos junto a varios candelabros.

Fotografías: Javier Fortúnez, Tomás Quifes y Baltasar Núñez

La Hermandad de la Lanzada también puso al cristo de la Sagrada Lanzada en besapiés en el altar del templo junto a un dosel en tonalidad burdeos y varios candeleros con cera blanca y jarras con flores en tonalidad morada; mientras que la virgen del Buen fin estuvo en besamanos en el presbiterio con saya azul pavo y manto burdeos bordadas ambas piezas en oro llamando especialmente la atención el tocado en tonalidad cruda con bordados.

Fotografías: Baltasar Núñez, Javier Fortúnez y Tomás Quifes

Por último, la iglesia de San Gregorio Magno de la calle Alfonso XII, fue testigo tanto del besapiés del Santísimo Cristo Yacente como del besamanos a la virgen de Villaviciosa. El titular cristífero estuvo alumbrado por pequeños candelabros con cera roja a ambos lados, mientras que junto a la dolorosa, creando una ‘sacra conversación’, se situaron María Magdalena y san Juan, con los que procesiona cada Sábado Santo en el paso del Duelo.

Fotografías: Baltasar Núñez

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