Últimas noticias

¡Es poder, idiotas!

Opinión

Daniel Marín | “Los sucesos de la madrugada del Viernes Santo, en su más profundo concepto, dejan la Semana Santa al desnudo”.

Nazarenos de la Macarena en Sierpes | Vídeos virales / Youtube

Pasado más de un mes de los fatídicos sucesos de la madrugada del Viernes Santo, comienzan a leerse en los diarios de papel y en sus correspondientes digitales no pocas rectificaciones disimuladas sobre el criterio inicial señalado por quienes se arrogan el oficialismo en las crónicas de la ciudad. Un donde dije digo, digo Diego que se enuncia con esa boquita de piñón que se pone cuando no se es capaz de reconocer que los «pequeños» le cogieron la delantera a las potentes industrias de la información y el entretenimiento. No pasa nada, bienvenidos a las nuevas reglas del juego. Que nadie se alarme: perro no come carne de perro y estas líneas no son un escarnio a quienes nos tomaron por locos ni un reproche a quienes, pulso a pulso, pretendieron dar lecciones. Gracias de antemano.

La publicación del informe de la Hermandad del Gran Poder –algo que se hace todos los años, en todas las hermandades- ha dejado con las posaderas al aire a quienes exhibieron un exceso de prudencia, aireando hipótesis poco creíbles con la intención de echar un capote a las autoridades para que el barro no les salpicara demasiado. En los primeros compases de esta opereta, al unísono se repetía que gracias al plan de seguridad y a las vallas se evitaron desgracias mayores. Ahora viene el Gran Poder a refrendar lo que unos pocos ya dijimos: el plan de seguridad y las vallas han sido un fracaso absoluto y el mismo lunes de Pascua ya debieron producirse dos dimisiones o ceses. Por vergüenza torera o por asunción de responsabilidades. No ha sentado demasiado bien, sin embargo, eso de hacer público el informe, especialmente entre la Delegación del Gobierno y la Delegación de Seguridad del Ayuntamiento de Sevilla. Hay quien todavía sigue mirando a las nubes.

Cuando todavía está por conocerse el video que guarda en su archivo OndaLuzTV –que hay que tener memoria para todo-, la hipótesis inicial tiene más vigencia que nunca: un grupo de personas coordinadas se proponen reventar las procesiones de la noche, con un plan trazado, perfectamente comunicados y con unos fines desconocidos. Tampoco se conoce, hasta el momento, si los autores materiales estaban instigados por autores intelectuales. Qué movió a estas personas a torpedear la madrugada del Viernes Santo es toda una incógnita. Desde la investigación policial y judicial se ha insistido en que no había un móvil ideológico. Bravo por ustedes. El jefe provincial de Policía Nacional, puesto al frente de la investigación junto a la Brigada de Información, realizó este gran hallazgo, quizá empeñado en sustentar la tesis del efecto dominó y la histeria colectiva porque asumir la hipótesis anteriormente enunciado sería demasiado duro para todos, para las autoridades y para los ciudadanos. Lo de la pelea en Arfe, ya tal. Los testimonios del propietario del bar donde presuntamente tuvo lugar la pelea, los tenderos de enfrente y diversos nazarenos de la cofradía del Gran Poder han corroborado que aquellos puñetazos nada tuvieron que ver con las estampidas. Como tampoco lo tuvo el senegalés famoso al que le endilgaron 480 euros de multa casi por la patilla. Claro, podría haber sido eso o la deportación y puesto a elegir, ya se sabe.

Hasta ayer mismo, una cascada de análisis a doble página, columnas de opinión, informaciones, blogosfera y otro material twittero mantenía férreamente la versión oficial. Nadie fue capaz de reprocharle al concejal de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, el trazo grueso que utilizó para calificar a los presuntos autores de aquellas fechorías. Todos al unísono clamaban por la redención de aquellos pecados, buscando culpables donde solo había gamberros. Fue hasta ayer mismo, hasta el momento en el que una hermandad con peso específico decidió dar un paso al frente para volver bermejo el rostro de más de uno y de dos. Ante esa tesitura, ya hay hasta quienes se plantean preguntas metafísicas y acuden a los expertos –bien hecho- para encontrar lo que no son capaces de ver de manera tan clamorosa.

Es la hora de quitarse las caretas y ver que detrás de todo ese discurso de buenismo y almíbar que recubre la principal fiesta de la ciudad existe un entramado de poder que llega mucho más lejos de lo que podamos imaginar. Desde la política, la Iglesia, la sociedad civil, los sectores económicos y los medios económicos existen unos intereses muy marcados sobre la Semana Santa. Cada uno de estos sectores tiene su hoja de ruta y ve sobre ella una dirección concreta que beneficie a sus objetivos. La virtud se encuentra en mantener una equilibrada estabilidad –acepten el pleonasmo- entre tantas tensiones. ¡Es poder, idiotas! Solo poder: económico, electoral o de influencia. Detrás de la «fiesta más maravillosa en la ciudad más maravillosa del mundo» se articula todo un conjunto de relaciones que, en sí mismo, determinan a la propia fiesta. La Semana Santa no existe más que en nuestras cabezas, es una ilusión que mezcla recuerdos y experiencias vitales con todo aquello que seamos capaces de percibir a través de los sentidos. Sin embargo, para la las instituciones y los partidos políticos supone un nicho electoral importante y un instrumento de control de masas; para la Iglesia, un movimiento social con el que demostrar músculo públicamente; para la sociedad es una oportunidad para influir sobre los usos y costumbres y para posicionar temas de debate; para los sectores económicos, dinero permanente; y para los medios de comunicación, credibilidad, creación de comunidad, seguidores, público en definitiva. Y dinero, siempre dinero. ¿O es que tan ingente cantidad impactos informativos, la mayoría de ellos carente de todo criterio, se produce por amor…a las cofradías? Ya. Ingenuidades aparte, dejemos de soñar y seamos sensatos.

Los sucesos de la madrugada del Viernes Santo, en su más profundo concepto, dejan la Semana Santa al desnudo. Ya estaba desvestida lo que pasa es que todos la veíamos engalanada, resultona, preciosa, colorida, festiva, exultante y cargada de pasiones. Pero al desnudo, cuesta poco reconocer que detrás de ese concepto vacuo, «Semana Santa», existen palabras menos agradables como negocio, dinero, poder, influencia, relaciones, intereses. Habrá quienes deseen no aceptarlo: los ignorantes siempre son más felices. No hay vuelta atrás.

Acerca de De Nazaret a Sevilla (25 Artículos)
Opinión

1 Comentario en ¡Es poder, idiotas!

  1. Supongo que el autor del artículo también esta como loco por tener su parcela de poder.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: