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¿Por qué no un modelo de ciudad para Sevilla? (I)

El Preste

La Giralda | Carlos Iglesia

Durante el pasado día 30 de mayo el Ayuntamiento de Sevilla hizo una prueba de como va a quedar la peatonalización de la calle Mateos Gago. Uno de esos proyectos necesarios para la ciudad, que se llevan años en el cajón de algún despacho del consistorio y que se ejecutan cuando es ya incuestionable su necesidad. La peatonalización del centro histórico de las ciudades es un hecho al que Sevilla llegó con décadas de retraso, como casi todo en esta ciudad. El primer avance se dio a principios de la década de los 90 del pasado siglo ¿Recordáis la que formaron los comerciantes de las calles Velázquez y Tetuán cuando quitaron de allí los coches? Hoy en día protestarían con la misma virulencia pero justo para lo contrario, el tiempo dio la razón a quien vio la necesidad de peatonalizar esa artería comercial. Luego, muchos años más tarde, vinieron la calle San Fernando, avenida de la Constitución y Plaza Nueva en la zona más céntrica y las calles Asunción y San Jacinto al otro lado de los puentes. También el tiempo, ese juez inexorable, está dando la razón a estas actuaciones. Si bien hay que decir que están hechas de manera incompleta y desorganizada, como veremos a continuación.

Rolf Monheim es un geógrafo alemán que en 1990 dejó escrita una de esas frases que cualquier Gerencia de Urbanismo debiera tener a la vista de todos sus técnicos y sobre todo directivos:Una ciudad sin áreas peatonales representativas parece ahora desesperadamente anticuada”. En Sevilla estas peatonalizaciones han quitado en parte ese halo de ciudad anticuada, pero eso no quiere decir que se hayan hecho bien, es más, se han hecho mal y de momento de manera muy escasa. El principal problema es que se está trabajando de forma improvisada y al albur de la presión social, con más vistas al rédito electoral que a un modelo de ciudad. Las mejores peatonalizaciones en Europa (y del mundo) se han hecho planificadas y yendo todos a una, independientemente del equipo de gobierno que las ejecutara, ya que es un proceso que lleva tiempo. Los ciudadanos entiende que es lo mejor para ellos y para su ciudad y los políticos gestionan ese mandato ciudadano. En España, actualmente, se está empezando a gestar esto en ciudades como Pamplona o San Sebastián. Aquí eso parece imposible, aquí si lo hace el partido del color político por el que me siento representando lo apoyaré, aunque lo hagan rematadamente mal. Si lo hace el del color político adversario lo criticaré como si me fuera la vida en ello, aunque se demuestre que es una mejora. Ya en octubre de 1988 el Parlamento Europeo aprobó la ‘Carta Europea de los Derechos del Peatón’, donde se dice de forma explícita que “el peatón tiene derecho a que ciertas zonas urbanas sean para su uso exclusivo”.

La peatonalización de Mateos Gago nunca debería hacerse de manera aislada, ni quedarse sólo en esa calle. De nada sirve si lo único que se hace es cambiar una calle de tráfico motorizado a una vía peatonal, eso a la larga crea más problemas y conflictos. En las investigaciones de Heiner Monheim (otro geógrafo y hermano del antes comentado, Rolf) argumenta como el cierre al tráfico de calles del centro hace que los trayectos motorizados pasen a las calles adyacentes, perjudicando a los habitantes de estas zonas. El ejemplo más claro lo tenemos en la ciudad de Frankfurt, donde se produce el denominado “efecto Bleichstrasse” al ser la calle que absorbe todo el tráfico, como consecuencia de la creación de la zona peatonal en la calle Zeil.

Debe crearse una red, un tejido con itinerarios peatonales. Deben fomentarse los espacios verdes y zonas con agua, mucho más en una ciudad que tiene tantos meses de altas temperaturas y un estío de temperaturas extremas. Esas son las actuaciones básicas, pero hay muchas más si se quiere crear una ciudad eficiente y del siglo XXI (lo veremos en otro artículo). Cuando las cosas se hacen de manera improvisada y sin planificar a lo más mínimo empiezan a salir las incongruencias, un ejemplo evidente lo tenemos en como la zona centro es la única que no tiene carril bici en la ciudad. Los carriles bicis son un elemento fundamental en las ciudades de hoy en día, en Sevilla se planificó, (perdón se “electoralizó”) este elemento tan poco que es justo en el centro donde excluyeron el carril bici. Igual que no entenderíamos estaciones de tren sin vías, es incomprensible estaciones de bicis sin carril para ellas, máxime cuando lo que se pretende es fomentar su uso y gran parte de la población tiene sus desplazamientos hacía el centro histórico o desde el centro histórico. Ahora estamos hablando de intermodalidad ¿Veis como es un tema complejo que necesita planificación y no sólo cambiar una zona a peatonal?

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Opinión en De Nazaret a Sevilla. Autor del blog el preste. Geógrafo. Hermano de Santa Cruz. Twitter: @elpresteblogspo

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