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Sobre el tratamiento de la comunicación cofradiera

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Las hermandades, esos centros espirituales de tesoros centenarios que han llegado tan vivos a nuestros días. Herramientas de la Iglesia para acercarnos a la trascendencia de lo divino desde la perspectiva de la carne. Ver sin ver. Fe más fe.

Pero es lastimoso, por no decir preocupante, como tantos aún perviven anquilosados en el subsuelo de la corteza. No, los años 60, 70, 80 y 90 ya pasaron. Las históricas páginas cofrades de ABC o Saeta de COPE ya no navegan solas sobre este mar cargado de oleajes informativos. Han abierto la puerta a centenares de publicaciones digitales, en papel, radiofónicas y televisivas, y los cofrades le han cogido la mano para, por el momento, no soltarlos.

No queremos vivir desinformados y esa es una realidad cada día más afiliada a nuestras rutinas. Por lo tanto, el pretender girarle la cara a la era de la comunicación desde el seno de las Hermandades sería un error de altas consecuencias a pagar. Y no, no es dictaminar, es simplemente observar. Hagan la prueba en la típica barra de un bar. Miren a su izquierda y luego a su derecha y luego intenten calcular el tiempo que durante media hora pueden llegar a estar sus ‘vecinos’ tecleando sus respectivos teléfonos móviles. Porque nos ha cambiado la vida. Para bien o para mal, ese ya no es el debate que aquí nos da cita este martes.

Y partiendo de la primera lección que te enseñan en párvulos de que los miembros de las juntas de gobierno de nuestras hermandades realizan un trabajo desinteresado y por amor a Dios y a su Santísima Madre, lo que no podemos es obviar la realidad. Tenemos que mirar más allá y buscar las nuevas cestas donde cargar las ilusión de los cofrades. Y para ello necesitamos contar, informar, ofertar, interactuar con todo aquel que se precie en preocuparse por ti, aunque sólo sea por diez segundos. Hay que mover, agilizar las redes sociales. Estar al día y presentarlas frescas. Porque no, porque no me vale convocar un evento a cuatro días vista y ni siquiera recordar y poner en 60 caracteres que ‘hoy’ es el susodicho acto. De nada me vale si actualizas la web con una destacada noticia y no tiene más fluido que los que osen a visitarla. En uno está darle el movimiento que merece a esa información, enviar notas de prensa a los medios y a tus hermanos para ofrecer un servicio que termina siendo útil. En ti está preocuparte por llegar u optar por esperar a que te lleguen.

Y no, a estas alturas de poco sirve, de nada mejor dicho, reservar informaciones que en su fondo pueden llegar a suscitar interés social. No tiene ningún tipo de utilidad guardarse el ‘secreto’. Si el propio arzobispado presenta ante los medios las cuentas, ¿Qué vamos a inventar nosotros? Es el camino que todas han de tomar para brillar desde las transparencia en tiempos de filtraciones.

El progreso consiste en renovarse, decía Miguel de Unamuno. Apliquémoslo. Y no, no todos están capacitados para ejecutarlo desde los conocimientos necesarios, al igual que todos no pueden ser prioste, o diputado de caridad o costalero. No por incapacidad, seguramente, sino por el desarrollo que cualquier función requiere.

Son tiempos donde la información es esencial y la comunicación no es más que el marco donde hoy día todos los cofrades 3.0 se reflejan. En esas redes están las redes de Jesús.

About Moisés Ruz (33 Articles)
Opinión. Periodista y director de 'El Programa' de Ondaluz Sevilla. Hermano de San Gonzalo, la O y la Pastora de Triana. Twitter: @MoisesRuz

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