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La leyenda del cristo de la Expiración del Museo

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Cristo de la Expiración del Museo. Besapiés 2017 | Javier Fortúnez

Como casi siempre Sevilla navegando entre la realidad y la ficción, entre el ser y el sentir, como siempre, casi siempre, moviéndose en la nebulosa de lo que pudo pasar y no se sabe si sucedió así. Como siempre, genio y figura de un pueblo que adereza su historia con mil leyendas. Y así es la historia que contamos a continuación, una parte real y documentada y otra que puede ser mera invención, pero mejor relatarla y que cada cuál saque sus conclusiones.

Está documentado que un cordobés de noble familia abandono su casa para enrolarse en la milicia, este hombre, que llegó al grado de capitán luchando en tierras europeas era Marcos de Cepeda, capitán de los tercios españoles. Pasó largas temporadas en Italia y allí trabó contacto con artesanos de la gubia, estudió las técnicas de los grandes artistas, Bounarotti, Bernini, y abandonando el ejercito se dedicó a la talla de obras de arte, tal era la destreza que había adquirido en este noble arte.

Capitán Cepeda/ Blog Un poco de Sevilla

Capitán Cepeda/ Blog Un poco de Sevilla

En 1625 regreso a su tierra natal para pasar un breve periodo de tiempo con su familia, estando previsto regresar a Italia donde tenía su taller, y dónde su fama era tal que hasta el mismo pontífice le había encargado alguna obra. Pero su fama le precedía y el obispo cordobés se encargó de tenerlo distraído pidiendo gubiar diversas imágenes, lo que hizo que el excapitán no pudiese abandonar la capital.

En aquel tiempo la hermandad del cristo de la Expiración había perdido a su titular en un incendio y se decidió contratar la talla de una nueva imagen. El problema que tenían en la corporación era buscar un artista que tallase un cristo original y nuevo, sin parecidos a cristos anteriores, algo muy normal en los artistas que suelen dar a sus obras características comunes. Para la entidad suponía un serio problema esta búsqueda y llevaban meses debatiendo a quién encargarían el nuevo crucificado.

En ello llegó a sus oídos la presencia del capitán Cepeda en Córdoba y se dirigieron a él, en la confianza de que al haber estado tiempo en tierras italianas y no disponer de obras procesionales en Andalucía el cristo que tallase sería distinto a todos los demás de Sevilla.

Vino Cepeda a Sevilla, a instancias de la hermandad y acordó realizar la talla, pero no en madera, como era lo habitual, convenció a los cofrades de realizar el cristo en pasta, mediante moldes que el mismo construiría, alegando que así la imagen tendría mayor parecido a la realidad y que este detalle serviría para diferenciarlo del resto, como quería la corporación.

A principios de diciembre se firmó el acuerdo y unos dieciocho días después la imagen era entregada a la hermandad consiguiendo la unánime aceptación de la misma por la calidad de la talla y su realismo. Fue entonces cuando se solicitó al artista los moldes que habían servido para la ejecución del cristo de la Expiración para evitar que pudiese ser repetida la imagen para cualquier otra cofradía, extremo este al que Cepeda se negó, estaba impresionado por la imagen que había tallado, sabía que era su mejor obra y consideraba que entregándola a la hermandad cumplía su contrato y le dolía, además, tener que desprenderse de los moldes.

Museo Carlos Iglesia

Cristo de la Expiración y Virgen de las Aguas

Al final la corporación recurrió a la justicia que obligó a Cepeda a entregar los moldes, los cuales fueron rotos y arrojados al río Guadalquivir la tarde del 25 de diciembre, víspera de la Navidad. Cuentan que el autor, desde la distancia, lloraba al ver como el molde que había dado vida a su obra era arrojado al río.

A partir de aquí varias versiones sirven para completar la historia,

– Cepeda, en un arranque de locura se arrojó al río para recuperar los moldes muriendo ahogado.

– Cepeda se marchó a Italia deseando poner tierra de distancia con Sevilla.

– Cepeda profesó como monje en un monasterio dónde murió cuidando enfermos.

Tres Caídas | Raúl Pajares

Tres Caídas | Raúl Pajares

Sea cuál sea la versión escogida, no existe constancia alguna de que fue del capitán Cepeda, el cuál no volvió a ser visto por Sevilla.

Para más inri el Capitán Cepeda se confunde en la noche de los tiempos con Marcos Cabrera, autor real de la imagen del cristo de la Expiración. ¿estamos ante el mismo hombre? ¿es Marcos Cabrera realmente el capitán Cepeda? hay preguntas sin resolver, se dice que cambió su apellido real, Cabrera, por el de Cepeda para evitar ser localizado por su familia al enrolarse en el ejército. Lo único cierto es que la historia nos llega y añade un tono romántico a la ejecución de la talla, de la cual dicen que es el único crucificado que adopta realmente la postura que tendría un ajusticiado mediante la crucifixión, de ahí su escorzo tan característico.

A Marcos Cabrera se atribuye también la realización del cristo de las Tres Caídas de la hermandad de la Esperanza de Triana, así como se tiene constancia de ser el autor del busto que de Pedro I el Cruel está depositado en la hornacina de la calle Cabeza del Rey Don Pedro de Sevilla.

Autor: Blog Un Poco de Sevilla

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