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O le amputamos la pierna o morirá

La Espera Se Ve

Presentación al Pueblo, San Benito. Martes Santo 2017 | Baltasar Núñez

Grandes doctores tiene la Iglesia y no me cabe la menor duda que sus dilatadas experiencias y legados nos han posibilitado llegar a nuestros días manteniendo aún la fe por bandera, a pesar de que algunos quieran continuar tocándonos las narices.

Así, y después de un verano de estos en los que uno piensa si realmente somos ‘tontos de capirote’, regresamos a la rutina y a esta ventana en la que mantengo la enorme fortuna de expresarme cada martes con plenas facultades de mi absoluta libertad. Pero la vuelta no está siendo nada fácil. Reconozco que me cuesta razonar cuestiones que tantos cuestionan tras lo acontecido no hace más de cinco meses en nuestra ciudad o incluso menos de un mes en nuestra querida Barcelona. Y de verdad que si a estas alturas de la película la crítica social se cierne sobre la Catedral, como solución inicial ante la históricamente muy moldeable carrera oficial, entonces es que o bien yo me he perdido algo o el levantazo gaditano me ha dejado ‘pallá’.

Echemos por unos minutos la vista atrás. No hace tanto de aquella polémica dimisión del delegado de la Madrugada Francisco Vázquez Perea después de no encontrar un consenso lógico y favorable en pro de sus hermandades. Aquel suceso, acaecido en vísperas de la cuaresma de 2015, no fue más que la gota que colmó el vaso de la que presumimos es la jornada más destacada de nuestra Semana Santa y que hasta la fecha continúa agonizando, sin que sepamos encontrarle el antídoto que devuelva a la vida. Pero lo que más me asombra es que desde aquel día todos alzamos la voz solicitando, exigiendo, solidaridad entre todas las hermandades para encontrar soluciones no sólo por el bien de las cofradías que realizan estación de penitencia a la catedral, sino por el bienestar de la propia ciudadanía, y ahora que aparece en esta a veces incomprensible escena de puro drama teatral una jornada que levanta la mano y canta “bingo” salimos el resto y ondeamos la bandera de la más cruel insolidaridad.

Y que conste que no seré yo el que opine sobre si el realizar la carrera oficial al revés es la solución adecuada, pero no deja de sorprenderme una ciudad que ni siquiera ella misma sabe ni a lo que juega y ni mucho menos lo que quiere. Pues yo lo tengo clarísimo, a estas alturas de mi vida quiero seguridad y que las hermandades en la semana más importante del año de esta vieja Sevilla puedan discurrir entre la más completa normalidad, sin que se monten caos por itinerarios o recesos de horarios, que lleguen y realicen de la manera más digna sus respectivas estaciones de penitencia en el interior de la santa iglesia catedral y que cuando regresen a sus templos, agotados por una fructífera procesión, los nazarenos se descubran de su antifaz y tengan una sonrisa en sus labios después de haber vivido su día más importante del año sin ningún tipo de obstáculo ni temor. Y que esos diputados mayores de gobierno sientan la satisfacción del trabajo bien hecho, sin preocupaciones por cruces angostos con otras cofradías. Y que los hermanos mayores cuando vuelvan a encontrarse en el Consejo para próximas reuniones se miren, hablen, paladeen juntos lo vivido y no desenfunden año tras año la espada de Damocles para amenazar con soluciones que nunca llegan. Y si después de todo esto el Martes Santo, con el beneplácito de la propia Iglesia de Sevilla, entiende que comenzar por la puerta de los Palos ayudaría a lograr objetivos tales como los citado y los cofrades de golpes en el pecho somos los que desmoronamos una posible vía de solución, entonces acudiré al médico para que analice mi mente… Será que el levante me ha provocado un colapso en el coco.

No discutamos de que si la Campana es el alma mater, ni por las sillas que subvencionan a las hermandades. No generemos un estado político en una celebración de nuestra religión, ni entendamos que la historia es el único motor que nos mantiene vivo en esta ciudad tan hermosa. Evolucionemos, pensemos, creamos en una Semana Santa mejor y no tengamos miedo a esos dichosos cambios que nos roban el sueño. Que no pasa nada, de verdad. Que en Cádiz por comenzar por la catedral y terminar en San Antonio no cae ácido del cielo cuando llueve. Que no sea por nosotros, los mismos que hemos generado y otros muchos heredado un legado tan grande que a veces nos atemoriza simplemente pensar en ello. Es nuestra responsabilidad hacerla aún más grande y más segura con decisiones a la altura de lo que pensamos ser.

Y quiero finalizar con una pregunta a modo de reflexión, aunque su tono a muchos pueda chirriar. Piensen que van al médico malherido por una gangrena en la pierna (Dios no lo quiera nunca, de verdad) y le dice su doctor: “O cortamos esta pierna o usted morirá”… ¿Nos quedamos igual?

About Moisés Ruz (41 Articles)

Opinión. Periodista y director de ‘El Programa’ de Ondaluz Sevilla. Hermano de San Gonzalo, la O y la Pastora de Triana. Twitter: @MoisesRuz

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