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Antonio Labrador: “Intento que mis imágenes transmitan; que llamen al recogimiento, a la oración”

Entrevistas

Tres Caídas de Madrid, obra de Antonio Labrador.

A sus 37 años, Antonio Labrador ha vivido los días más felices de su carrera como escultor. El discípulo de José Antonio Navarro Arteaga tuvo el privilegio de presentar su obra más importante hasta el momento, el Cristo de las Tres Caídas de Madrid, en la capilla de los Marineros. En su hermandad, en la Esperanza de Triana, cofradía en la que participa cada Madrugada sevillana como nazareno. El pasado sábado culminó el sueño con la bendición de la imagen en la catedral de la Almudena y la posterior salida por las calles de Madrid. Por primera vez, Antonio Labrador disfrutó de la procesión de una obra suya. “Imagínese, ha habido momentos en los que he tenido que extraerme de toda esa explosión de sentimientos. Presentar al Señor en mi casa ha sido muy especial, todo salió fabulosamente. No puedo estar más agradecido.”

Tras doce años de trabajo en solitario, la recientemente creada Hermandad de la Esperanza de Madrid, inspirada en la corporación de la calle Pureza, confió en Antonio Labrador para la realización de sus titulares. El escultor ya sueña con la Virgen de la Esperanza que saldrá de sus manos: “Una Virgen de barrio; con una policromía más oscura, morena; que en su expresión tenga dulzura, como la Esperanza de Triana, y, al mismo tiempo, mucha fuerza”.

Conoce a Antonio Labrador, uno de los emergentes artistas de la prolífica escuela hispalense. La entrevista al completo, a continuación.

¿Por qué decide Antonio Labrador dedicarse a la escultura?

Es una profesión que te llama. Desde pequeño siempre he estado dibujando y con cuestiones relacionadas con la Semana Santa. Siempre he tenido la necesidad de crear. Conforme pasó el tiempo todo ello derivó en la escultura. Conocí a José Antonio Navarro Arteaga y entré en su taller; fue un impulso, una necesidad definitiva.

Niño Jesús, obra de Antonio Labrador.

Entró muy joven en el taller de su maestro, José Antonio Navarro Arteaga.

Soy discípulo de José Antonio Navarro Arteaga, entré en su taller cuando tenía dieciséis años y estuve alrededor de unos siete trabajando junto a él hasta que comencé en solitario. Soy de Triana, criado en el barrio, al igual que José Antonio. Cuando estableció su taller en la calle Pureza a través de conocidos comunes se inició el contacto.

¿Cómo define su estilo?

Es algo que tiene que hacer la gente. No sé cómo definirme. En cada obra hago lo que siento, lo que veo en el momento. No soy capaz de catalogarme a mí mismo. A día de hoy, en un futuro o cuando toque lo tendría que hacer la gente que analice mi trabajo. Me gusta mucho estudiar tanto la escultura antigua como la del siglo XX y la que se hace actualmente. Disfruto muchísimo.

¿Qué similitudes se puede observar entre su obra y la de Navarro Arteaga?

Es complicado porque José Antonio Navarro Arteaga es uno de los grandes de la escultura andaluza. Intentar compararme con él ni lo pretendo ni lo quiero. De él siempre me ha gustado la fuerza que tienen sus imágenes.

Me ha llamado la atención el tono de las policromías de sus obras.

Sí. Hay que tener en cuenta que mi trabajo hasta el momento está basado en varias esculturas del Niño Jesús. En esas obras sí me gusta aplicar tonos propios del barroco; muy claros y anacarados que pretenden una cristalización. Por ejemplo, el Cristo de las Tres Caídas de Madrid tiene una policromía que por la combinación de pigmentos se oscurecerá. Al señor no lo veía con unos tonos tan excesivamente blancos como los que les doy a los niños Jesús o el que le apliqué a mi primera dolorosa de Jerez.

La dulzura también es otra característica destaca en sus imágenes.

Es cuestión de la búsqueda de la idealización. Me gusta mucho, o al menos eso intento, que la imagen transmita, que llame al recogimiento, a la oración. Es el objetivo principal con el que se hace una obra, para que sean expuestas al culto. A través de la dulzura es lo que busco, siempre sin caer en lo excesivo.

¿La Virgen de la Consolación Auxiliadora de Jerez es su imagen más característica?

Actualmente, no tengo una producción tan grande como para poder decir que la Virgen de la Consolación Auxiliadora es mi imagen más peculiar. Fue la primera obra de tamaño natural que realicé. En ese momento estaba estudiando diversas escuelas de escultura, tanto antequerana, sevillana o granadina y, salvando las distancias, son las influencias que, quizá, se ven reflejadas en la virgen. Además, la realicé sin encargo previo por lo que me dediqué mucho a su estudio y trabajo.

¿Qué destacaría del Cristo de las Tres Caídas?

Tiene un trabajo muy arduo porque, a excepción de los brazos articulados, va totalmente anatomizado; lleva un estudio concienzudo tanto de las piernas como de los pies y de las tensiones de los distintos músculos. Además, la corona de espinas está tallada dentro del mismo bloque craneal, al estilo, salvando las distancias, de Juan de Mesa. No pretendo compararme con él, obviamente.

Tres Caídas de Madrid, obra de Antonio Labrador.

Debe ser un orgullo, una enorme satisfacción que su obra más importante hasta el momento se presente en su hermandad, la Esperanza de Triana.

Claro. Desde que la hermandad de Madrid contactó conmigo y me explicó el proyecto, que también conlleva la realización de la Virgen de la Esperanza, me llenó enormemente al estar basado en mi hermandad de toda la vida, donde participio, donde salgo de nazareno… Imagínese, ha habido momentos en los que he tenido que extraerme de toda esa explosión de sentimientos. Presentar al Señor en mi casa ha sido muy especial, todo salió fabulosamente. No puedo estar más agradecido.

El proyecto es para una hermandad de reciente creación, ¿para cuándo la virgen?

Sí, la hermandad se aprobó en la pasada Cuaresma. En junio del año pasado cambiaron de sede y en el transcurso de la bendición de su estandarte se firmó el contrato de ejecución de las dos imágenes titulares. La idea es, salvando las distancias, la misma que con el Cristo; es decir, una Virgen de barrio; con una policromía más oscura, morena; que en su expresión tenga dulzura, como la Esperanza de Triana, y, al mismo tiempo, mucha fuerza. Todo ello desde el máximo de los respetos, no se pretende comparar sino que tenga la esencia de la Esperanza de Triana.

¿El primer objetivo que se marca un escultor es encontrar su sello, su estilo propio estilo?

Sinceramente, aunque a cada escultor le gusta tener su propio estilo, para mí lo primordial, mi principal objetivo es que los devotos vean las imágenes y sientan la necesidad de rezar. Es decir, darle recogimiento, unción sagrada a mis imágenes. Si una obra tiene un estilo muy definido pero no llama a la oración no cumple el objetivo principal. Es mi único fin.

Imagino que será consciente de la dificultad que conlleva hacerse un hueco en este mundo.

Sí, es complicado. Como en cualquier trabajo, tienes que emplear muchas horas de trabajo, continuar formándote, saber relacionarte… No hay que dormirse. Hay que echarle horas, voluntad e ilusión.

En Sevilla tenemos la suerte de disfrutar, por ejemplo, de grandes obras del barroco, ¿se peca en demasía de seguir ese modelo?

Puede ser tanto positivo como negativo. Actualmente, en cualquier obra hay reminiscencias de esa época. La gente que viene de fuera, quizá inconscientemente, busca lo que tenemos en Sevilla adaptado a su zona. Ese halo del barroco que respira la ciudad. En ciertas cosas se ha quedado un poco anclado en eso, pero el problema no es ese, sino que se quede ahí. Como punto de partida no lo veo mal, ya después cada escultor evoluciona según su estilo. El cliente que llega desde fuera busca la escuela sevillana. Mientras la imagen transmita, no debe haber problemas en que se beba de unas fuentes u otras.

Virgen de la Consolación Auxiliadora, primera obra de Antonio Labrador.

Para Antonio Labrador, ¿cuál es la obra cumbre de la Semana Santa de Sevilla?

Es imposible de contestar. No puedo decir ni la imagen, ni el paso, ni la pieza de bordado cumbre… Sevilla tiene tal cantidad de obras cumbres que es imposible. Todo lo de Juan de Mesa, las vírgenes de Juan de Astorga, las imágenes de Pedro Roldán, obras actuales que se están realizando… Lo bueno es la diversidad que existe en Sevilla, la Semana Santa es un museo andante.

Para concluir, ¿en qué proyectos trabaja Antonio Labrador en estos momentos?

El proyecto de más calado es el de la Virgen de la Esperanza de Madrid que, aunque el cristo acaba de ser bendecido, lleva varios meses rondando por mi cabeza. Además, tengo que hacer dos niños Jesús para particulares y unos arcángeles para completar el paso de una hermandad de Guillena. Por el momento, la cosa está bien de trabajo. A raíz del cristo parece que pueden salir más proyectos.

About Fran Delgado (196 Articles)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

1 Comment on Antonio Labrador: “Intento que mis imágenes transmitan; que llamen al recogimiento, a la oración”

  1. Gracias por publicar la foto del Cristo por las calles de Madrid (la primera fotovrafia)mia.

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