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Los expertos del reloj

Una Tiza En La Barra

Salud de San Gonzalo. Traslado a la catedral, octubre 2017 | Baltasar Núñez

En Sevilla tan solo falta que en la barra del bar, además de la cuenta pendiente, pongan un horario de entrada y otro de salida junto al montante final para terminar de saber cuánto hemos tardado.

Es lo que falta ya después de tener que asistir a una gran lección magistral en redes sociales sobre la tardanza de la entrada de la Virgen de la Salud en la catedral. Entro tarde, sí. Pero hacía tiempo que no veíamos una extraordinaria con tanto sabor a barrio y sobre todo, con esa holgada elegancia y frescura que siempre trae el barrio de Triana.

Unos horarios orientativos que están para cumplirlos, en la medida de lo posible. Porque fue precioso ver entrar a la Virgen de San Gonzalo en la catedral de Sevilla y que la luna no fuera capaz de competir con el blanco de su manto. Y enormes esas cuadrillas de costaleros, incluidas las del Soberano, que nos hicieron soñar con esos pasos medidos que saben a Lunes Santo de verdad. Compás que tenían todos sus hermanos y devotos que caminaban con alegría y satisfacción desde que se abrieran las puertas del templo sobre las dos y media de la tarde.

Pero el reloj no es buen consejero, máxime si se está buscando el fallo para poder criticarlo todo. Quizás fue La Macarena quién nos volviera a enseñar que cuando se disfruta y se tiene delante a una devoción tan grande, el tiempo es un factor menor. Y lo mismo pasó con la Esperanza de Triana y así, tantas y tantas veces en donde la magia superó a la ficción.

El tiempo de las cosas importantes para las personas, para un barrio o para una ciudad no se puede medir con el tiempo de las cosas diminutas. Esto no es el letrero del tiempo de paso del metro o del autobús. No. Son muchas horas, mucho esfuerzo y mucha gente la que traía la Virgen de la Salud. Y una oportunidad única y casi idílica para devolver esas visitas y favores que durante tantos años las corporaciones e instituciones amigas hicieron en pro de San Gonzalo. La Estrella fue y es una de ellas. Momento tremendamente bello el que se vivió dentro de la Ccapilla.

¿Dónde quedaron los tiempos en los que el tiempo se medía con el chorreón de un cirio en el palio? ¿Dónde se pusieron las normas de la religiosidad popular? Si en la calle, la cofradía es del pueblo. ¿Hemos pasado de ser una celebración religiosa a una estricto discurrir por las calles de una manifestación cultural?

Esto que ustedes vieron el sábado, lo inventó Sevilla y lo ha pulido hasta ser una referencia de carácter mundial. El tiempo en las cofradías sólo debería ser la risa de un niño o la lágrima de una persona mayor que recuerda su primera vez. La “levantá” del paso o el sonido de la pértiga. Eso es el tiempo que aprendimos de aquellos que se fueron a un tiempo eterno.

Dejemos de inventar cosas y de poner vallas al campo. Que la Semana Santa es muy antigua, tanto… que todavía quedan muchos secretos por descubrir. Tiempo al tiempo. La cuenta está en la barra.

About Álvaro Carmona (15 Articles)

Opinión. Podólogo, poeta y redactor de ‘El Programa’ de Ondaluz Sevilla. Hermano de San Benito, Dulce Nombre de Bellavista, Pastora de Santa Marina, Araceli, Cabeza y Asunción de Cantillana. Twitter: @alvcarlop

1 Comment on Los expertos del reloj

  1. Cuando no se tiene ni idea del asunto y le gusta lo folklórico más allá de lo religioso. Este artículo está muy bien para los kaniscofrades. Felicidades.

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