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Lourdes Hernández: “Muchas veces no va de la mano la calidad artística con la fama que tenga el escultor”

Entrevistas

En la imagen, Lourdes Hernández, una de las imagineras más prolíficas de la escuela andaluza.

Apasionada. Lourdes Hernández es una enamorada de su profesión, la imaginería. Así lo demuestra en una entrevista en la que admite que en gran parte de su carrera -25 años- ha peleado porque se le reconozca por su valía artística, por su trabajo y no por el hecho de ser mujer en un mundo en el que proliferan los hombres. Sólo Encarna Hurtado, afincada en Utrera, y la gaditana Ana Rey acompañan a Lourdes Hernández en la escuela andaluza.

Hernández, que confiesa que le gusta la Semana Santa pero que no es ‘capillita’, entre sus muchas obras repartidas por varios puntos de España no posee de una imagen en la fiesta sacra de la capital. “Para mí lo importante realmente era realizarme en lo que a mí me gustaba, la escultura y la imaginería, no ha supuesto ningún fracaso”, asegura la artista. Una artista que mantiene una ilusión, aunque diferente a la que tenía cuando con 24 años y antes de terminar la licenciatura ejecutó su obra prima, la Virgen de la Trinidad de Algeciras, desbordante por su pasión, la imaginería. Con ustedes, Lourdes Hernández.

Nazareno, obra de Lourdes Hernández, perteneciente a la Asociación Cultural de la Humildad que reside en San Pablo. / Fran Delgado.

¿Por qué, tras finalizar sus estudios, se decide por la imaginería?

Apuesto por la imaginería porque soy una gran apasionada de ella. Soy amante de ella porque la imaginería es la única especialidad de la escultura que engloba la gran mayoría de técnicas: la pictórica; el metal, si trabajas con el oro; el estofado que es como la pintura al fresco; el barro; la madera… Es el proceso de escultura más completo y bonito que hay. Además, en las iconografías, donde hay una gran variedad, trabajas el desnudo, las expresiones…

Imagino que el gusto por la Semana Santa también influiría.

Me gusta mucho la Semana Santa pero no soy ‘capillita’. Yo no vivo las cofradías desde dentro, mi acercamiento a la imaginería es más por el arte que por el tema cofrade. Pertenezco a la hermandad de la Esperanza de Triana y soy creyente, pero no estoy imbuida en el día a día de lo que es una cofradía. Me cierro en mi mundo, que es el artístico.

Su maestro ha sido Navarro Arteaga, ¿se mantienen similitudes con su obra?

No, cada uno toma su estética. Es lo correcto, que el aprendiz tenga su propio camino, trayectoria e identidad. Los aprendices no tienen por qué ser clones del maestro. Aunque depende del aprendizaje que se haya tenido; por ejemplo, si no se respeta el estilo personal de cada uno y se enseña que a la hora de modelar hay que hacerlo como el maestro, sí se crea esa influencia en la obra del aprendiz. El maestro debe corregir en lo que es lo técnico, no en lo personal.

¿Lo más complicado es conseguir tu sello?

El sello personal se da innato en la persona. Lo que tienes que hacer es pulirlo, pero se da innato en ti. Eso se nota cuando un artista comienza a modelar, se le identifica desde el principio ese punto, ese pellizco. Esa referencia innata siempre la vas a encontrar. Hay gente que no la posee y que se dedica a la búsqueda constante de ese sello personal. Y, quizá, les lleva al error por intentar copiar el estilo de otros porque te olvidas de ti. Muchas veces debes intentar no seguir el sello de otra persona para que aflore el tuyo.

A quienes no estáis en el foco mediático, ¿se os valora realmente?

Sí, se nos valora. En mi caso, he llegado a un punto de mi trabajo en el que quien viene a buscarme es porque ya me sigue de lejos. Muchas veces no va de la mano la estabilidad profesional, el trabajo, la trayectoria o la calidad artística con la fama que tenga el escultor. Hay gente mucho más mediática que, quizá, ha tenido una trayectoria profesional más corta o tiene menos obras que artistas menos conocidos. Eso va en la persona, hay quienes somos más dados a estar más metidos dentro del taller y a recurrir a los medios de comunicación en momentos puntuales; no nos prstamos constantemente a estar en la palestra porque preferimos estar a la sombra de la obra.

“La realización del Caído de Úbeda fue un reto. Me supuso una tesis del estudio de la obra de José de Mora y de sus técnicas muy importante. Además, olvidarte de tu faceta personal para intentar acercarte a otro escultor es muy complicado”

Reinterpretación del Cristo Caído de Úbeda desaparecido en la Guerra Civil, obra de Lourdes Hernández.

Y la crítica, ¿demasiado feroz en ocasiones?

Puede afectar en un momento determinado a ciertos artistas cuando la carrera de éstos está comenzando o no está muy asentada. Puede hacer mucho daño, puede provocar la caída de una persona como artista. Quizá, cuando llevas varios años de trayectoria, como ella ya habla por ti, no te afectan tanto las críticas destructivas. Cuando haces una obra siempre va a estar criticada tanto positiva como negativamente. Eso es respetable, otro cosa son las que van a hacer daño.

¿Cuál es el secreto para perdurar en este mundo durante 25 años?

¿El secreto? Ser muy formal, muy profesional y, sobre todo, formarse. No vale de nada lanzarse a la calle si no tienes una formación que avale tu trabajo. Debes tomarte muy en serio tu profesión, para que así se lo tomen los demás. Si tú eres formal, si te preocupas por tu trabajo, si cumples los plazos de ejecución… llegará otro trabajo.

No hay ninguna obra suya en la Semana Santa de Sevilla, ¿aspiró en algún momento a ello o entendió que era muy complicado?

Como para mí lo importante realmente era realizarme en lo que me gustaba, la escultura y la imaginería, no ha supuesto ningún fracaso el no tener ninguna obra en la Semana Santa de Sevilla. No me ha supuesto ningún trauma. Si no tengo una imagen que procesione por la ciudad, hay miles que sí lo hacen por muchas localidades. Me he sentido realizada con mi trabajo vaya a donde vaya. No me ha importado la hermandad que ha venido a encargarme, me ha importado el trabajo.

La escuela andaluza de imaginería es la que se mantiene más viva.

La escuela andaluza es la que se mantiene más viva porque es la que no ha muerto. Y porque la Semana Santa de Sevilla ha tenido un peso muy importante de proyección hacia el exterior. Pero soy partidaria de, aunque los escultores estemos afincados aquí, respetar los orígenes de donde vienen las cofradías a encargarte. Siempre y cuando la hermandad no te demande una obra de escuela sevillana. Pero si viene una cofradía de Valladolid o del Levante, creo que el escultor debe abrirse al sitio donde la obra va a tener su devoción.

“La iconografía tiene un sentido, un porqué y está ahí por algo; un escultor contemporáneo, si se dedica a la imaginería, tiene que tener conocimientos de iconografía, de historia y de simbolismos”

Misterio de la Oración en el Huerto de Valencia, obra de Lourdes Hernández.

En este sentido, me han llamado la atención los cristos de la Cena y de la Oración en el Huerto que tiene en Valencia.

Aunque las imágenes sean barrocas y un poco de la escuela sevillana, las tonalidades de los ropajes de ambos, la estética, los colores, los estofados florales… forman parte de la escuela levantina. Ellos demandan ese tipo de obras. Tienes que adaptarte a los gusto de allí. Igual que si haces una imagen para la zona castellana, allí no se conciben los paños barrocos volando o los cabellos demasiado caracol porque tienen otra concepción artística.

¿Cuál es su obra más especial?

Es complicado de contestar. Cada una en su momento tiene su punto especial. Con algunas tienes un vínculo emocional y con otras uno escultórico. Le puedo nombrar el Cristo de la Expiración de Jódar, a la Borriquita de la misma localidad, al nazareno de San Pablo, a las dos imágenes de la Trinidad de Algeciras… Pero siempre el vínculo es emocional por los momentos que me ha tocado vivir cuando se estaba realizando la obra.

Hay una que, por su complejidad, es muy singular, la reproducción del Cristo Caído de José de Mora para Úbeda.

La realización de esa imagen fue un antes y un después. Para mí supuso un reto. Un particular me encargó este Señor porque quería recuperar una obra que había desaparecido en la Guerra Civil que era la mayor devoción de Úbeda. Había muy pocas fotografías que valieran para tomar referencias, para recoger datos de cara a una recreación. De lo que se trataba era de hacer una réplica, no exacta porque no había información suficiente, pero sí una reinterpretación. Me supuso una tesis del estudio de la obra de José de Mora y de sus técnicas muy importante. Una vez hecho esto, olvidarte de tu faceta personal para intentar acercarte a otro escultor es muy complicado. Quedé muy contenta con el resultado porque se consiguió lo que se pretendía: que la obra recordase a la de José de Mora, que siendo una imagen contemporánea te retrajera a la época.

¿Podemos nombrar en Sevilla una obra cumbre en cuanto a la imaginería?

Eso no se puede decir. Sería una aberración nombrar a una imagen por encima de las demás. Puedes tener referentes personales al poseer un determinado gusto, pero no decir “éste es el referente”. Ese lo será para ti. Para otros puede ser o no. Le hablo a nivel artístico, ya en cuanto a devoción es muy distinto.

“Hay imagineros que somos más dados a estar metidos dentro del taller y a recurrir a los medios puntualmente; no nos préstamos constantemente a estar en la palestra porque preferimos estar a la sombra de la obra”

Lourdes Hernández. / Israel Viretti.

¿Pasa por un buen momento la imaginería sevillana?

A nivel artístico está en un punto muy bueno porque en el momento en el que hay muchísimos artistas es porque una faceta está viva. Dentro de esa gran cantidad los habra muy buenos, buenos, mediocres y malos, como en todas las profesiones. A partir de ahí ya no depende tanto del artista sino de la persona que encarga. Demanda sigue existiendo. ¿Tiene problemas económicos? Claro que tiene, antes de que llegara la crisis la imaginería ya era la hermanad fea de todas las artes sacras porque siempre ha habido una competencia brutal por el coste de las obras que no ha sido defendida por los propios escultores. Eso ha dado pie a una presión para recortar costes por parte del cliente hacia el imaginero a las que muchos se han prestado.

Hay un debate instaurado en torno a los atributos del señor: la corona de espinas y las potencias, ¿es una cuestión que se pueda decidir por criterios de gustos?

Tiene una explicación iconográfica. Regirse por criterios de gustos es un error garrafal. La iconografía tiene un sentido, un porqué y está ahí por algo. Y la misma viene de una trayectoria, tradición e historia. Ya no es sólo la corona de espinas y las potencias, si nos lo saltamos todo, como la iconografía litúrgica o los colores que se le ponen a las imágenes, sería un sinsentido.

Es decir, los escultores debéis darle valor a la iconografía.

Hombre, es obvio. Puedes recrear, representar a una imagen de cristo sin potencias, pero el sentido que tienen es claro. La divinidad de Dios. ¿Por qué son unas potencias y no un nimbo? Porque el nimbo acaba siendo las tres potencias, que representan la cruz de cristo. Un escultor contemporáneo, si se dedica a la imaginería, tiene que tener conocimientos de iconografía, de historia y de simbolismos. No puedes hacer lo que quieras porque tienes que respetar unos colores litúrgicos y una simbología que pesa sobre lo que se está representando. Las cofradías salen a la calle dando una catequesis que se explica mediante todos estos símbolos.

¿Hay algún grupo escultórico o iconografía que le gustaría hacer especialmente?

Muchas. Me encantaría ejecutar una piedad de talla completa porque es una imagen muy bonita de realizar. Una iconografía muy completa porque se trabaja el desnudo, la anatomía, la expresión, la conexión entre el señor y la virgen, los ropajes…

Por último, ¿en qué trabaja ahora Lourdes Hernández?

En una Virgen del Carmen para el municipio de Adeje (Tenerife) que va a seguir la estética napolitana; en un niño Jesús para un particular; en un apostolado en miniatura para las capillas del misterio del Perdón de Jerez; en el misterio de la Santa Cena de Valencia; en una Virgen del Socorro; en una réplica, aunque no exacta porque contará con una peluca, del Cristo del Rescate de Granada; y estoy realizando dos obras de talla completa para Adeje. Por suerte, no me falta el trabajo.

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Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

1 Comment on Lourdes Hernández: “Muchas veces no va de la mano la calidad artística con la fama que tenga el escultor”

  1. FRANCISCO ZARAGOZA // 19 octubre, 2017 en 6:17 pm // Responder

    Magnífica entrevista a una artista excepcional.

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