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Alejandro Blanco: “La Agrupación Musical del Juncal puede llegar donde quiera; está muy asentada»

En la imagen, la Agrupación Musical del Juncal | Javier Cantos Lozano.

Corría el mes de enero de 2012, cuando tres jóvenes músicos de la hermandad del Juncal apostaron por la creación de una formación musical. En mayo del citado año se produjo el primer ensayo, no fueron más de veinte componentes. Nació la Agrupación Musical del Juncal. Alejandro Blanco, director de la formación, fue uno de los fundadores de una banda que cinco años más tarde cuenta con más de sesenta músicos, una escuela de música de reciente creación y que está a punto de lanzar su primer trabajo discográfico de Semana Santa, ‘Madre Nuestra’. Han sido cinco años muy duros. Han pasado muchas cosas malas, pero lo que somos hoy es el resultado de superar un gran número de obstáculos, explica.

Alejandro Blanco, además de tocar la trompeta, es compositor. Entre otras muchas, su marcha más reconocida es ‘Y Al Tercer Día’, la cual llegó al repertorio de Virgen de los Reyes inesperadamente. Dicha composición guió su camino musical: “Es cuando me conozco a mí mismo”. Según cuenta, gracias a ella dirige actualmente a una formación.

En una extensa entrevista, el director de la formación asegura que las agrupaciones musicales están un poco estancadas; piensa que se estrenan demasiadas marchas que no aportan nada; y, entre otros temas, tiene muy claro que las bandas y, por ende, los músicos son los complementos y no los protagonistas. Alejandro Blanco os presenta la Agrupación Musical del Juncal, con la que sueña tocar algún día tras un paso en la Semana Santa de Sevilla.

Hace unos cinco años tres jóvenes de la Hermandad del Juncal dais el paso para formar a la agrupación.

Sí. José Manuel González, Joaquín Amaya y yo pensamos en formar una banda como se hicieron en los años ochenta Cigarreras, Tres Caídas y muchas otras. Presentamos el proyecto a la hermandad y nos dieron el visto bueno. Todo comenzó a forjarse en enero de 2012 y en mayo ya estábamos ensayando. Empezamos desde cero, el primer día no llegábamos a veinte. Eso ha hecho que se haya ido avanzando tan poco a poco.

¿Por qué nace la formación, qué necesidad querían cubrir?

El avance respetuoso que ha habido en la bandas de cornetas y tambores no veíamos que fuese tal en las agrupaciones. Nuestro repertorio clásico está muy cuidado; si escuchas una marcha antigua y una nueva, parece la misma banda. A la hora de funcionar logísticamente y el trato a los componentes necesita de una modernidad mayor, de más empatía. Creo que en las agrupaciones se pueden hacer las cosas mucho mejor, sobre todo a nivel logístico.

Es decir, intentar cuidar el estilo de las agrupaciones.

Se está evolucionando sin ningún norte. Hay bandas que estaban montando marchas que no encajaban con el estilo de agrupación. No hay un mismo formato, se han montado marchas que no son reconocibles con lo que es una agrupación musical.

«Para un músico de Sevilla levantarse sabiendo que va a tocar en su Semana Santa ya es una recompensa. Somos el primer pie de la hermandad en la calle, vamos abriendo paso y hay que hacerlo de una manera digna»

¿Cómo han sido estos cinco años?

Han sido muy duros. Muchas personas nos han fallado, amigos que se han perdido, hermandades que no se han portado como deberían, muchos componentes a los que se les ha enseñado a tocar y se han ido de la formación de malas maneras… Han pasado muchas cosas malas, pero lo que somos hoy es el resultado de superar un gran número de obstáculos. También se han vivido momentos muy bonitos. Recuerdo cuando durante meses solo ensayábamos con la marcha ‘Christus Vincit’.

¿En algún momento vio que esto no iba a salir adelante?

Muchas veces. En gran número de ocasiones ha terminado el ensayo de la banda y he pensado que era el último. Y hace unos pocos de meses, no se crea que hace tanto tiempo. Se le pone mucho cariño a la banda y las cosas duelen. Al día siguiente, siempre me he levantado con más fuerza. Hemos sufrido muchos varapalos, lo que más duele son las decepciones que te llevas con las personas.

¿Qué significa para una formación como el Juncal abrir un cortejo de la Semana Santa de Sevilla?

Para un músico de Sevilla levantarse sabiendo que va a tocar en su Semana Santa ya es una recompensa. Y encima si son hermandades que nos tratan de forma inmejorable, como Santa Genoveva y la Resurrección. Somos el primer pie de la hermandad en la calle, vamos abriendo paso y hay que hacerlo de una manera digna. Disfrutamos mucho en ambas cofradías.

¿Cómo definiría el estilo de la formación?

Una banda muy sevillana, muy elegante y con pellizco. Al ser poca gente, cuando toca la banda le duele al músico. Es un estilo muy sentido.

¿Se puede asemejar a alguna de las grandes agrupaciones de Sevilla?

Lo tiene que decir la gente. Bebemos fundamentalmente de Arahal, como lo debe hacer cualquier agrupación, y de Virgen de los Reyes. Me fui de allí hace unos años, pero me sigo considerando parte de ella. Esas dos agrupaciones son nuestros principales referentes.

«Se componen demasiadas marchas. Actualmente hay muchas que no aportan nada. En muchas ocasiones, hay formaciones musicales que olvidan sus raíces por afanarse en estrenar»

El pasado mes de septiembre, la agrupación se estrenó tras la virgen del Juncal en su habitual procesión.

Sois sesenta componentes, ¿cuál es la cifra ideal para una agrupación musical?

Depende de la Semana Santa que tenga cada agrupación. Si tienes una Semana Santa con cinco días en Sevilla, necesitas 100 personas. En cambio, si es como la nuestra, que tocamos en Cortegana el Domingo de Ramos, en Santa Genoveva, el Jueves Santo en Algeciras y en la Resurrección, con sesenta vas sobrado.

Entonces, los 130 o 140 que tienen algunas agrupaciones, ¿es una cifra excesiva?

Tampoco te puedes pillar los dedos. Además, en muchas ocasiones todos los músicos no saben tocar bien. La columna vertebral de una banda es el 30% de la misma; es decir, si de una formación quitas a los treinta mejores, no suena nada. Se tapan mucho los defectos cuando tienes una cifra muy alta de músicos. Nosotros, por ejemplo, no podemos meter a nadie que no sepa tocar porque se nota mucho. En el Juncal sabe tocar todo el mundo.

¿Sois una formación de cantera; es decir, llegan muchos músicos con la idea de dar el salto a otra banda mayor en un futuro o se echan raíces en el Juncal?

Buena pregunta. Al principio es cierto que había mucha gente que se iba. A Redención se nos han ido muchísimos músicos, a otras bandas no. No tengo constancia de ninguno que haya venido aprender y posteriormente se haya ido. Al fin y al cabo te enseñan en cualquier banda. Hay personas que se van porque se aburren de luchar para nada; es decir, vienen a trabajar todos los días como si estuviesen en una banda como Cigarreras y la recompensa no es tal. O estás involucrado en el grupo o te acabas cansando. La mayoría termina echando raíces en el Juncal.

¿Tiene ya el Juncal un cierto reconocimiento entre la Sevilla cofrade?

Eso lo debe decir el público. Estoy contento con las opiniones que hemos recibido, nunca nos han dicho en ningún sitio que tenemos mucho por mejorar. Nos podrán decir que somos pocos y que la banda es joven, pero no que no está trabajada ni que el repertorio no sea digno. Lo que nosotros percibimos es positivo, la AM Juncal está bien vista.

Una vez transcurridos cinco años, ¿en qué punto se encuentra la agrupación?

Quizá estemos en la época de mayor seguridad, en la que estamos más asentados. Es el año en el que estoy más tranquilo, tanto con los músicos que han entrado como con los que permanecen. Estoy muy seguro, arropado por todos. La banda puede ir, poco a poco, a donde quiera. La agrupación musical está muy asentada y con mucha seguridad.

«Como director, si un día estoy tocando y veo a todo el mundo grabando con los móviles, la banda no toca. No permito que cincuenta o sesenta personas estén grabando dándole la espalda al cristo. Es culpa de las bandas»

El próximo mes de enero la formación tiene previsto lanzar su primer trabajo discográfico de Semana Santa: «Madre Nuestra».

Me ha llamado la atención la creación de una escuela de música.

Creo que sin una banda juvenil la agrupación no vive otros cinco años. No tendríamos fuerza para soportar otra vez las cosas que han pasado. La única manera de asegurarnos el relevo es inculcándole a los niños la música y la banda desde que son muy pequeños, que no tengan la intención de irse a otra formación.  Nadie va a tratar a esto con el mismo cariño que nosotros a no ser que lo sienta desde pequeño. Hay un total de 25 niños, la idea es que la banda juvenil empiece a funcionar a finales de temporada o a principios de la siguiente. Queremos ir poco a poco. Los niños no solo están aprendiendo a tocar en una banda, sino unos valores. Los padres están encantados.

Alejandro Blanco también es compositor, empezó jovencísimo.

Entró en Virgen de los Reyes en septiembre de 2005 y la primera marcha la hice en Navidad, con 18 años. Se llama ‘Al Amanecer’. No sabía ni tocar. A partir de ahí empecé a estudiar por mi cuenta.

Después llegan marchas como ‘Romance en el Porvenir’, ‘Y al Tercer Día’, ‘Judería Sevillana’…

No es que quisiera componer, pero al año siguiente me preguntó el director de Virgen de los Reyes si estaba montando algo. Yo le pregunté qué que era montar. Le lleve dos marchas y una era ‘Y al Tercer Día’. No la iba ni a entregar. Cuando vi la repercusión que tuvo me sorprendió mucho. Al principio no causó una gran impresión, fue calando conforme se fue escuchando.

¿Es su marcha más especial?

Sí, ‘Y al Tercer Día’ es la que me dijo: “Por aquí debes tirar, Alejandro”. Es cuando me conozco a mí mismo. Era un chaval muy tímido, no hablaba con nadie. Ahí fue cuando me di cuenta de que ese era mi camino. Posteriormente han surgido marchas muy especiales, como ‘Madre Nuestra’, que acaba igual que ‘Y al Tercer Día’ porque cuando la hice me sentía igual que en aquel entonces.

Ni usted ni la Juncal, cuenta con diez marchas propias, han apostado por la producción múltiple de composiciones, ¿se crean demasiadas?

Como compositor, debería decirle que no. Pero sí, se componen demasiadas marchas. Si le pregunto marchas propias de las bandas más grandes de Sevilla, estoy seguro que no conoce muchas. Antiguamente se estrenaban una, dos o tres marchas al año por banda, pero cuando se hacía, era de verdad. Una marcha que aportaba algo, actualmente hay muchas que no aportan nada. En la Juncal tratamos de cuidar el repertorio tanto propio como externo. Una banda nueva no puede ir tocando marchas propias que no sean reconocidas por nadie y que no den el nivel. En muchas ocasiones, hay formaciones musicales que olvidan sus raíces por afanarse en estrenar. Hay bandas que han perdido el estilo. La clave es no perder el carácter cofrade. Si se monta una marcha que no es digna de un titular, se quita del repertorio y no pasa nada.

Hay cierto público que sigue más a determinadas bandas que a las propias cofradías o titulares, ¿qué opinión le merece?

Eso es mala educación, y la culpa es de las bandas. Como director, si un día estoy tocando y veo a todo el mundo grabando con los móviles, la banda no toca. No permito que cincuenta o sesenta personas estén grabando dándole la espalda al cristo. Es culpa de las bandas. Es curioso, pero las formaciones que en lugar de estar en contra de eso se han crecido han metido un bajón.

Vosotros sois un complemento, no los protagonistas.

Sí. Es muy atractivo ser músico, igual que costalero y acólito. A la gente lo que le gusta es el protagonismo. Una banda es muy golosa porque hay personas que, quizá, en su trabajo no están lo suficientemente reconocidas y por saber tocar bien la corneta son dioses. Hay personas que se equivocan. Nosotros vamos detrás del cristo, ni delante ni sobre el paso. Tenemos que intentar que el acompañamiento sea el mejor posible y ya está.

El estilo que nace en Sevilla es el de agrupación musical, ¿pero ha quedado eclipsado por las bandas de cornetas y tambores?

El estilo sevillano sevillano es el estilo cofrade, por eso hay bandas de fuera que por muy bien que toquen no van a venir aquí o que no van a encajar. Las marchas que tocan se salen mucho de lo cofrade. Le respondo a la pregunta: sí, han quedado eclipsadas. Y la culpa es de las agrupaciones musicales. Lo tengo claro. Las cornetas y tambores, que tienen un registro más amplio, han evolucionado mucho hacia las agrupaciones musicales. Éstas no han sabido evolucionar. ¿Cuántas veces han cambiado las marchas clásicas Cigarreras o Tres Caídas? Las han ido actualizando, las agrupaciones musicales no lo han hecho; las hay que tocan marchas nuevas con veinte voces y una antigua con cuatro. A pesar de haber resurgido hace unos años, las agrupaciones musicales están un poco estancadas. Es una pena, pero es así.

Lo que se traduce en que proliferan las cornetas y tambores en la Semana Santa de Sevilla.

Lo que hay son tres bandas de cornetas y tambores que tocan todos los días: Cigarreras, el Sol y Tres Caídas. El resto está equilibrado, se reparten lo que queda.

«Tenemos más proyectos a corto plazo, pero si no le dijera que el sueño es tocar en nuestra Semana Santa, no tendría sentido seguir aquí. No va a ser mañana, pero el camino es ese»

En la imagen, una clase de la escuela juvenil de música del Juncal.

Esas tres están muy claras, pero no sabresale ninguna agrupación musical.

La famosa persecución que se produjo a finales de los ochenta y principios de los noventa hacia las agrupaciones musicales es algo que todavía se sigue llorando. Pienso que hay que echarle más coraje. Las agrupaciones musicales gustan mucho. En las hermandades de vísperas, salvo en la Misión y San Jerónimo, tocan las agrupaciones. ¿Por qué no tocan más en la Semana Santa? Tiene que llegar una junta de gobierno muy valiente para meter a una agrupación musical. Los cambios de estilo que ha habido en los últimos años han sido todos hacia el mismo o de cornetas a agrupación. Faltan ideas claras y más valentía a la hora de hacer cosas en las agrupaciones.

Dime una marcha de cada estilo y un porqué.

De cornetas y tambores, ‘Amor de Madre’. Es una marcha que lo tiene todo. Se compuso veinte años años de lo que se podía haber montado. Gracias a ella hemos tenido la evolución posterior en la música procesional. De agrupación musical, ‘La Saeta’. Es la marcha que creó un capítulo nuevo en el estilo, una nueva cadencia: más flamenca y más valiente. De palio, ‘Virgen de las Aguas’. Es la de mi bisabuelo y también ayudó a esa evolución. Por aquella época fue una locura y al final acabó siendo el estilo propiamente sevillano.

Para terminar, ¿qué objetivo se marca la agrupación del Juncal?

Tocar detrás de un paso en Sevilla. Tenemos más proyectos a corto plazo, como el tema de la banda juvenil o el primer disco de Semana Santa, pero si no le dijera que el sueño es tocar en nuestra Semana Santa, no tendría sentido seguir aquí. No va a ser mañana, pero el camino es ese.

About Fran Delgado (196 Articles)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

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