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La Esperanza de Sevilla

La Espera Se Ve

Cartel del pregón de la Esperanza

El próximo lunes llegará uno de esos días de los que uno sabe si es mejor que llegue cuanto antes o esperarlo toda una eternidad. “Las cosas de la Virgen”, como diría mi querido amigo Álvaro, son las que provocan situaciones inesperadas que a la postre terminan dándote un vuelco a la vida.

Fue en el prólogo del pasado julio cuando el móvil sonó y vibró sobre la mesa que en la que compartimos el pan junto a los enfermos que nos muestran con sus actos que los verdaderos enfermos somos nosotros. Veníamos tremendamente felices de la inolvidable experiencia vivida en esa tierra santa llamada Lourdes. Allí nace un manantial milagroso y desde entonces no le encuentro un nombre más certero para calificarlo que el de ‘esperanza’.

Quizás, tal y como el río Guadalquivir me trajo de Chipiona a Triana cuando aún llevaba pañales, ahora la vida ha querido que el agua una el camino recorrido durante estos meses en los que me he venido enfrentando al folio en blanco y a las ideas borrosas. El agua de la vida es la fuente de la esperanza y aquel manantial de Lourdes es hoy este río que baña a Sevilla de orilla a orilla trazando las dos caras de la mujer más hermosa. Serán las cosas de la Virgen…

Lo cierto es que el lunes sentiré el calor de un atril y los nervios aflorarán como el primer día. Me costará afrontar que esta bendita espera termine por consumarse, pero será esa hora, ese minuto que congela el tiempo el que me guíe a la alabanza de un nombre que tan bien nos suena.

Pero no será su belleza, ni las mariquillas que embelesan, ni un rostrillo que enamora. No será un sábado salesiano, ni el domingo de una gracia que siempre Sevilla estrena. Ni la Divina Enfermera será la gloria de la noche, ni Castilla el castillo de los que rezan. El lunes no habrá pregón más que el tuyo, el que recorre el caudal de un manantial que une Lourdes y Sevilla, porque ahí, en ese río en calma navegan tantas alegrías, gozos y plegarias que te repito que no sabría llamarlo de otra manera que no fuera Esperanza.

Porque la Esperanza es una pintura de pinceles celestiales del maestro Cerezal. Porque Esperanza es música que define el alma según Daniel Albarrán. Porque la Esperanza son ellos, a los que llamamos enfermos, aquellos ante los que no nos percatamos que son los bastones que apoyan nuestros frágiles y erróneos pasos en nuestro camino hacia el reino prometido.

No rompo moldes, parto mi pasado para de una vez por todas descubrir que para admirar el verdadero rostro de María hay que caminar junto a ellos, los eslabones que componen la mejor sinfonía de unas letras temblorosas que buscarán la Esperanza de Sevilla.

About Moisés Ruz (41 Articles)

Opinión. Periodista y director de ‘El Programa’ de Ondaluz Sevilla. Hermano de San Gonzalo, la O y la Pastora de Triana. Twitter: @MoisesRuz

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