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El tratado de las Inmaculadas

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Hemos vivido una de las semanas clave en la ciudad de Sevilla. La festividad de la Inmaculada debe ser, y es, uno de los momentos álgidos en la vivencia del sevillano. Es por ello que multitud de hermandades aprovechan la festividad de María para mostrar en besamanos a sus dolorosas. Dolorosas que en este momento litúrgico representan la iconografía de la Inmaculada Concepción como cuando la Hermandad del Amor coloca a la talla de San Pedro como San José o como si colocamos a una dolorosa en el Nacimiento. Muchas veces no somos capaces de observar lo que se está representando y la Iconografía es la que nos manifiesta lo que se está celebrando.

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Virgen de la Piedad en Nacimiento//San Pedro Borriquita como San José en Nacimiento. Foto: cofradesdedaimiel.

Echando la vista al pasado hay que recordar la importancia que tuvo Sevilla en cuanto al voto inmaculista. Todo parte del discurso realizado el 8 de septiembre de 1613 por un dominico que ponía en duda la inmaculada concepción de María. Esto generó tal malestar en la ciudad que se realizaron multitud de manifestaciones públicas, surgen letras que hoy son tan famosas como las coplillas de Miguel Cid:

“Todo el mundo en general

A voces reina escogida

Diga que sois concebida

Sin pecado original”.

Sevilla a través de sus hermandades no tardó en mostrarse a favor del voto inmaculista y vemos como en 1615 los Negritos o el Silencio incluyen en sus cultos la devoción, incluso con voto de sangre.

La Iglesia de Roma en cambio tardará mucho más tiempo que Sevilla en reconocer la Inmaculada Concepción. Hasta el 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX no proclama el dogma de la Inmaculada, para entonces Sevilla ya llevaría más de dos siglos defendiéndolo.

Tal era la importancia que tuvo en nuestra ciudad que se incluía en los tratados de arte cómo representar a la Inmaculada Concepción. Así lo reflejó Francisco Pacheco en Arte de la Pintura su Antigüedad y Grandezas (1641):

“La Concepción, se ha de pintar en la flor de la edad de esta Santísima Señora, de doce á trece años, hermosísima, de lindos y graves ojos, nariz y boca perfectísima, y rosadas mejillas, los bellos cabellos tendidos, de color de oro; con túnica blanca y manto azul, que así apareció á Dª. Beatriz de Silva, Portuguesa, que fundó la religion de la Purísima Concepción, que confirmó el Papa Julio II año de 1541: coronada de doce estrellas, compartidas en un circulo claro entre resplandores; debajo de los pies la media luna con las puntas hacia abajo, porque estando sobre el convexo para que la alumbre, adórnase con ángeles y serafines enteros, que tienen algunos de los atributos: algunos ponen el dragon hollada su cabeza por el santísimo pié de la Virgen”.

Rápidamente podríamos decir “es un tratado de pintura”, no hay duda de ello, pero teniendo en cuenta que el propio Pacheco vincula su tratado a la visión de la monja Beatriz de Silva sobre cómo se le apareció la Virgen y que esta visión es confirmada por un Papa (Julio II) pocas dudas quedan de que este punto de vista es extrapolable a la escultura que es lo que vamos a revisar a continuación en los besamanos realizados en Sevilla por esta festividad.

Túnica blanca y manto azul

Los Negritos, Santa Aurelia, Divino Perdón de Alcosa, Palmete, Divina Pastora Almas, San Benito, Inmaculada del Corpus Christi, Pura y Limpia (talla completa) o Redención son algunas de las que han optado por esta opción. Colores de pureza marianos.

Vestida de sol

Es una terminología que apunta en otra de sus obras Francisco Pacheco:

“Vestida del sol, un sol ovado de ocre y blanco, que cerque toda la imagen, unido dulcemente con el cielo”.

Ha sido el caso de la Virgen del Socorro de la Hermandad del Amor con una saya dorada que hace referencia a este elemento.

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Inmaculadas de Pacheco, Roelas y Velázquez.

Azul-púrpura

Es la forma de representar a la Inmaculada que se realizaba antes del tratado de Pacheco y que tiene como último representante a su discípulo, Velázquez, que curiosamente no seguía las reglas de su maestro. Aun así, vemos como se impone el modelo de Pacheco en los siguientes artistas como Zurbarán, Murillo o Valdés Leal.

Silencio, Concepción de la Trinidad, Santa Cruz, Cristo de Burgos, Santa Marta, Salud del Santo Ángel, Servitas o la Cena eligieron estos colores.

12 estrellas-Resplandor

En un altar de besamanos no sólo hay que fijarse en la talla como antes nos referimos, hay muchos elementos que se vinculan a la talla y cambian su significado de dolorosa. En algunos casos un simple simpecado u otra talla de la Inmaculada al vincularse con la imagen le aporta el carácter iconográfico que estamos buscando.

Es el caso por ejemplo de Santa Marta, las 12 estrellas las portaba la Inmaculada que estaba en la trasera o el Silencio con el simpecado que contiene una talla de la Inmaculada coronada con 12 estrellas.

Otras portaban en sus coronas las 12 estrellas, como los Negritos, Cristo de Burgos, Inmaculada del Corpus Christi o Soledad San Buenaventura.

El resplandor a modo de ráfaga ha aparecido en pocas ocasiones este año, a través del simpecado lo ha aportado los Negritos o la Divina Pastora de las Almas en el altar montado en su trasera. Las tallas que llevaron ráfaga directamente fueron la Virgen de la Salud del Sol, la Pura y Limpia y la Salud del Santo Ángel.

Media luna

Este elemento si es muy utilizado en nuestras imágenes. Hay titulares que lo han llevado directamente como el Carmen de Santa Catalina, la Divina Pastora de las Almas, Inmaculada del Corpus Christi, Montemayor, Redención, Salud del Santo Ángel y Salud del Sol.

El caso particular es la Pura y Limpia que lleva la media luna al modo pictórico, es decir, con los cuernos hacia abajo. En escultura se suele invertir por una razón simplemente estética a la hora de acoger a la talla.

Los Negritos, el Silencio y la Concepción de la Trinidad la representan en los simpecados, mientras que Santa Marta lo porta la imagen de la Inmaculada trasera.

Ángeles

Según Pacheco es la única compañía justificable que puede tener la Inmaculada en su representación. Tema muy en boca este año y que no cuenta con argumentos más que el de colocar imágenes anacrónicas a la representación que se está realizando. Recordemos, no son dolorosas en la festividad, se está representando la Inmaculada Concepción.

Son multitud de corporaciones las que los han colocado, aparecen en los retablos, a modo de lampareros, ceriferarios, en los simpecados, en las ráfagas, en las nubes, en las jarras, en candelabros… No vamos a citarlas porque son casi todas, simplemente destacar la importancia de estos actores secundarios que normalmente son utilizados para portar objetos relacionados con las letanías marianas, objetos que aparecen cada vez menos en los altares y que sí hay que reivindicar con el fin de mejorar la formación cristiana y mandar un mensaje correcto al mundo cofrade moderno.

Dragón

Increíblemente no está representado en ninguno de los besamanos realizados en este puente, que nos conste. Es comprensible que la representación de la Virgen pisando al dragón (o serpiente) es complejo en una talla de vestir, pero su presencia a los pies de María debería ser fundamental y no algo olvidado para nuestras representaciones inmaculistas.

La ausencia del mensaje de María como conductora para vencer al pecado es evidente y quizás, la falta de conexión, de comprensión, de entendimiento, en fin, de transmisión de lo que estamos representando, sea la culpable de la situación de abandono de las normas de representación y de ignorancia de la Iconografía mariana que padecemos en nuestra ciudad.

Como diría Francisco Pacheco:

“Si no he acertado á saber cumplir mi propósito, no será por falta de buen deseo en pro de la juventud, por la cual tengo la mayor simpatía; porque se muestra tan estudiosa como dotada de facultades para obtener un gran porvenir en la historia de las Bellas Artes”.

Sevilla, defensora de la Inmaculada Concepción desde 1613.

BIBLIOGRAFÍA:

  • BASSEGODA I HUGAS, Bonaventura: Adiciones y complementos al catálogo de Francisco Pacheco. Boletín del Museo e Instituto <<Camon Aznar>> XXXI-XXXII (151-176). Zaragoza. 1988.
  • ORTIZ DE ZÚÑIGA, Diego: Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla. Madrid. 1677.
  • PACHECO, Francisco: Arte de la Pintura, su Antigüedad y Grandezas. Madrid. 1871.

 

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