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Antonio Salgado, artista de las vidrieras

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En la imagen, Antonio Salgado trabajando sobre los faroles de la capilla del Baratillo.

Antonio Javier Salgado (Coria del Río, 14/02/1968) tiene un don. El talento de convertir en arte lo que pasa por sus manos. Discípulo de Fernando Marmolejo Camargo, se dedica al arte de las vidrieras desde los 14 años, cuando su padre, que siempre vio en él una habilidad especial, comenzó a enseñarle el oficio. Sus dibujos sobre el cristal y su destreza con el pincel demuestran que José Salgado no se equivocó con su sucesor.

Afincando desde hace unos años en Sanlúcar la Mayor, Antonio Salgado fue el encargado de ejecutar las vidrieras de la capilla sacramental del Gran Poder o, entre otros muchos trabajos, de las que decoran el coqueto hogar de la Hermandad del Baratillo. Además, en 2017 tuvo el privilegio de restaurar el camarín de la Esperanza Macarena, obra de su maestro, Fernando Marmolejo Camargo.

El oficio que convierte el cristal en bellos cuadros transparentes, que decora el interior de las iglesias de Sevilla y que da luz a los lugares que cobijan a las imágenes de la Semana Santa hispalense no es del todo conocido en el mundo cofrade, quizá, por el hecho de que no forma parte de las cofradías, del lucimiento exterior de las hermandades. “No es un arte muy reconocido. En las hermandades no está tan valorado como a nivel eclesiástico”, afirma el vidriero.

Antonio Salgado, cuyo talento también le permite realizar carteles a carboncillo o tallar piedras en cristal de roca de color, mantiene vive una tradición artesana aplicando técnicas que datan del siglo XVII.

En la imagen, Antonio Salgado mientras restaura el camarín de la Esperanza Macarena.

Herencia familiar

Antonio Salgado sigue los pasos de su padre, José Salgado, quien regentó un taller en la localidad de Coria del Río. “De mi padre, que tiene 84 años, me viene el interés por emplomar y pintar la vidriera. Él me estuvo enseñando desde que yo tenía 14 años”, cuenta el artista. Consciente del talento de su hijo, José Salgado le otorgó a Antonio la oportunidad de obtener una enseñanza académica superior: “Mi padre, con el fin de que adquiriera más técnicas a la hora de pintar el vidrio, me llevó a la escuela de artes aplicadas y oficios artísticos de Sevilla”.

En dicha escuela, el artista conoció a una persona clave en su desarrollo como profesional: Fernando Marmolejo Camargo: “Uno de los profesores era Fernando Marmolejo Camargo, que quedó prendado de mi forma de trabajar. A partir de ahí se labró una gran relación, se puede decir que él es mi maestro de dibujo”.

Aplica una técnica que data del siglo XVII

El trabajo, que es completamente manual, de Antonio Salgado se divide en cinco fases: el boceto a carboncillo que se le presenta al cliente, que es cuando el artista pone en valor su creatividad; el posterior dibujo al natural; el pintado por piezas sobre el cristal, que es cuando Antonio Salgado saca a relucir sus conocimientos técnicos y destreza con el pincel; a continuación, una vez que el dibujo está terminado, es el momento del emplomado, que consiste en unir y consolidar las distintas partes de la obra; y, por último, el patinado, con el que el vidriero le otorga una apariencia más antigua a la obra y, por ende, elimina las estridencias que pueda tener. “Lo primero que se hace es el boceto y, posteriormente, el dibujo definitivo a carbón. El dibujo a carboncillo es lo que ve la hermandad”, explica el artista.

Una vez que el cliente da el visto bueno, Antonio Salgado prepara los distintos colores a aplicar, el vidrio, el pincel y se pone a trabajar sobre el cristal transparente. En su despacho, completamente tenue, se crea un clima adecuado para ejecutar una vidriera artística: “Este trabajo se realiza mirando a la luz. Y no como un pintor al óleo, que la luz la tiene delante de la imagen. Nosotros la debemos tener detrás para ver la sensación que va a tener la obra cuando esté terminada, ya que va a estar expuesta a la luz de sol”.

Vidriera de la parroquia de San Diego de Alcalá, obra de Antonio Salgado.

La fase del pincelado es determinante para la obra final, es cuando Antonio Salgado ejecuta el dibujo que va a embellecer al templo en cuestión. “Al dibujo primero se le dan unas sombras muy suaves y, posteriormente, se le otorga color”. A continuación, una vez sale del horno -fase que se puede observar en el vídeo- “se le colocan unas sombras más definitivas y más fuertes, que la dan más volumen y expresividad al dibujo. Es el proceso en el que la obra va cogiendo vida”.

Cuando las distintas piezas del conjunto de la obra, que se realizan de manera individual, están terminadas, es el turno para la parte más laboriosa del trabajo de Antonio Salgado: el emplomado -fase que se puede observar en el vídeo-. “El puzle empieza a coger un poco de forma, se unen todas las piezas con el patrón del dibujo debajo”, detalla el artista. Dicha unión se consolida con plomo y, como culmen al proceso, Antonio Salgado le otorga un patinado a la obra.

Un sueño, que su hijo continué el legado

Antonio Salgado sueña con repetir la historia que su padre comenzó con él en 1982, cuando le introdujo en el taller. Desea que su hijo Javier continué con el legado que inició José Salgado y que hoy, junto con la ayuda de su mujer María Hernández, lleva a gala Antonio Salgado, el maestro de las vidrieras. “Marcelino Manzano me dijo que la luz de mis vidrieras era evangelizadora”, recuerda con orgullo el artista.

Él es Antonio Salgado, el encargado de decorar, de mantener la belleza de los lugares que cobijan a las imágenes titulares de la Semana Santa sevillana.

Reportaje en vídeo

Vídeo: Ondaluz Sevilla

About Fran Delgado (171 Articles)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

1 Comment on Antonio Salgado, artista de las vidrieras

  1. Andres Pinto perez // 22 enero, 2018 en 11:15 am // Responder

    Maestro entre maestros.
    Tengo el privilegio de tener una obra suya👍

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