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En imágenes, los besamanos y besapiés del fin de semana de la Candelaria

Crónicas

Durante el fin de semana de la festividad de la Candelaria, numerosas hermandades han expuesto a sus imágenes titulares en besamanos o besapiés en sus respectivas sedes canónicas, tal y como indican sus reglas. Estas corporaciones son Candelaria Madre de Dios, Candelaria, Monte-Sión, Estudiantes, la O, los Servitas y los Gitanos.

En la capilla del Rosario de la calle Feria, la talla de la Sagrada Oración de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto estuvo expuesto en devoto besapiés desde el viernes 2 de febrero hasta el domingo 4 de febrero. Se situó sobre las andas de la Virgen del Rosario alumbrado con dos de los candelabros de guardabrisa del paso de misterio y acompañado por el ángel anunciador. Vestía túnica bordada de salida con diseño primitivo del taller de Victoria Caro, restaurada y enriquecida por José Ramón Paleteiro para el viacrucis de las Hermandades que presidió la imagen en 2017 además de las potencias de oro ejecutadas por los Hermanos Delgado. Se situaba sobre un monte de corcho con claveles rojos y lirios morados.

Fotografías: Baltasar Núñez, José Carlos B. Casquet y Tomás Quifes.

La imagen de María Santísima de la Candelaria de la corporación del Martes Santo recibió el beso de los sevillanos en su sede canónica, la parroquia de San Nicolás de Bari. Situada en el presbiterio del altar mayor, vistió el manto de salida junto a la saya bordada sobre tisú de plata y presea de salida en plata sobredorada. Tras la Virgen, un altar efímero presidido por el simpecado de la entidad y varias piezas de candelería con varias jarras del paso de palio con flores en tonalidad rosa palo.

Fotografías: José Carlos B. Casquet y Tomás Quifes.

En la jornada dominical, se sumó un besapiés y tres besamanos.

Junto a la parroquia de San Marcos, en la capilla de la Hermandad de los Servitas de la calle Siete Dolores de Nuestra Señora, la talla de Nuestro Padre Jesús de la Providencia estuvo en devoto besapiés con la penumbra del templo, iluminado solo con las velas distribuidas en el altar, faroles y hachones que se encontraban escoltando al Cristo. A ambos lados de la imagen, que se encontraba dispuesta sobre un pedestal cubierto por un telar negro, dos jarras con lirios morados.

Fotografías: Baltasar Núñez y Tomás Quifes.

El barrio de Triana vivió la festividad de la Candelaria con el besamanos junto a la Virgen de la O Gloriosa en el templo situado en la calle Castilla. Se dispuso en el presbiterio del altar mayor del templo ataviada como en la curiosa estampa de 1853, con el vestido de tisú de plata liso y manto de terciopelo rojo con ribetes de armiño, obra de Francisco Javier Valverde los reproducen la donación que en su momento realizaran María Luisa Fernanda de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, infanta de España e hija del rey Fernando VII, y su marido Antonio María de Orleans, duque de Montpensier. De esta forma estuvo vestida en su salida extraordinaria en el año 2016. Dos candelabros de plata y jarras con flores blancas, completaban el sencillo conjunto de altar.

Fotografías: Francisco Santiago.

El santuario de los Gitanos acogió bajo su techo un nuevo besamanos a María Santísima de las Angustias Coronada durante toda la jornada dominical. A los pies del gran altar con numerosos puntos de luz montado para la celebración del triduo en días anteriores, se colocaba la dolorosa de la corporación de la madrugada del Viernes Santo luciendo el manto burdeos bordado en oro sobre terciopelo de Lyon realizado en el taller de Fernández y Enríquez, luciendo el escudo en el centro de la Casa de Alba, trabajo donado por doña Cayetana de Alba; saya bordada sobre tisú de plata y fajín de estilo hebraico con bordados, además de la presea de su coronación canónica. Varias jarras con flores blancas.

Fotografías: Baltasar Núñez y Tomás Quifes.

Por último, en la capilla del Rectorado de la Universidad de Sevilla, la imagen de María Santísima de la Angustia de la corporación del Martes Santo estuvo expuesta en veneración de fieles. Se situó a los pies del altar que ocupa durante todo el año el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, estando escoltada por dos faroles de plata con cera blanca y varias jarras con rosas y rosas de pitiminí de color blanco. Para esta ocasión la dolorosa vistió saya azul marino bordada en oro con manto burdeos de camarín bordado en las vistas.

Fotografías: Tomás Quifes.

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