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Grande de León: “El vestidor debe adaptarse a la Virgen; sacarle su belleza, su impronta”

Entrevistas

José Antonio Grande de León, bordador y vestidor.

La Semana Santa de Sevilla y el arte sacro hispalense están de enhorabuena. José Antonio Grande de León (Sevilla, 14/11/1975) está celebrando sus bodas de plata como bordador, 25 años regalándole a Sevilla su talento. Dicho oficio siempre ha estado ligado a su otra gran pasión: vestir imágenes. Merced a esta faceta conoció su verdadera vocación, el bordado en oro. Hoy, 24 años más tarde de aquel Martes Santo en el que la Virgen del Dulce Nombre procesionó vestida por Grande de León, Sevilla tiene la oportunidad de conocer mejor la figura de un gran artista gracias al ‘Arte en las manos’, libro que recoge sus dos facetas: la de bordador y la de vestidor de imágenes.

¿Por qué elige el oficio de bordador?

Mi oficio como bordador empieza por la inquietud que desde muy pequeño tenía por las prendas bordadas que le colocaba a mis imágenes. Conviene recordar que comencé con siete años y ya con dieciocho vestí a mi primera dolorosa, la Virgen del Dulce Nombre. El bordar me llamaba muchísimo la atención. En primer lugar, quería aprender como una especie de hobby y, entonces, entré en el taller de bordados de la Hermandad del Calvario, donde di los primeros pasos con Carlos Ballarrí. Allí me enamoré del bordado, me di cuenta de que era mi vocación. Posteriormente, con 18 años, conseguí entrar en el taller de Esperanza Elena Caro, donde me formé como bordador. Allí es donde verdaderamente aprendí la profesión. Tres años más tarde, abrí un taller propio.

¿Qué recuerdos tiene de sus inicios?

Mucha ilusión. Siempre digo que en esta profesión no se puede perder nunca la ilusión. Yo sigo teniendo la misma que cuando empecé hace 25 años. La ilusión por superarme en cada trabajo, porque cada vez una pieza se finalice mejor. Es decir, es un trabajo muy bonito desde que realizo el diseño hasta que tengo la suerte de que la obra salga por la puerta del taller.

¿Cuál es la obra que marca definitivamente a José Antonio Grande de León?

El palio y el manto de la Hermandad de Jesús Despojado, que se estrenó en 2007, supone un antes y un después en mi carrera como bordador. Siempre lo he dicho. Es una obra que me encargaron con 27 años y la terminé con 30; es decir, desde esa edad tengo un palio completo en Sevilla. Eso te marca, te abre muchas puertas y te da un gran reconocimiento. No olvidaré nunca este trabajo. Si bien es cierto que todas las obras son muy especiales porque no hay pieza en la que no vaya un pedacito de tu corazón y porque es un oficio artesanal desde la primera puntada hasta la última. Parte de tu esencia y de tu alma va en cada trabajo.

Tiene tres proyectos de palios para Sevilla, Pino Montano, San José Obrero y Torreblanca: ¿qué destacaría de cada uno de ellos?

El único proyecto que no ha salido a la luz es el de la Hermandad de Pino Montano. Tanto San José Obrero como Torreblanca tienen el palio liso y el juego de bellotas y cordones hechos por nuestro taller. Son dos palios completamente diferentes. El de San José Obrero, que será bordado en azul pavo, es muy clásico: mezcla la malla en el centro de cada paño; va a llevar jazmines, flor muy significativa en la hermandad; el escudo de la corporación irá bordado a dos caras debido a su gran volumen; y en el techo de palio estará la Sagrada Familia y tendrá un calado bastante original en todo el centro de la gloria. Por su parte, el palio de Torreblanca será más innovador; es decir, clásico, pero innovador, que aporte algo a la Semana Santa de Sevilla. Llevará el escudo central en la bambalina delantera y tendrá cartelas repartidas por todas las bambalinas, cuya mitad superior será bordada en azul marino y la inferior de malla calada. Además, el techo también tendrá muchos calados y la Virgen de la Inmaculada con los seises, inspirada en la que corona actualmente la gloria del palio, va a ir bordada en seda. Va a ser un palio muy original. Lo importante es que ambos joyeros tengan su personalidad y sean fácilmente reconocibles.

¿Hay algún rasgo que identifique a sus obras?

No sé, eso lo tendría que decir más la gente que yo, pero pienso que todos los bordadores tenemos un sello, cada artista tiene su impronta. Yo le debo mucho al taller donde aprendí (Esperanza Elena Caro) y eso se nota en mis terminaciones y en mis trabajos. Además, partiendo del clasicismo y del bordado sevillano antiguo, intento darle un toque de actualidad a mis obras; es decir, ser un poco innovador dentro del clasicismo y respetando la tradición.

«Las hermandades se han dado cuenta de que tienen un patrimonio de muy buena calidad que hay que conservar y restaurar, estoy notando que los enseres se cuidan mucho más que hace unos años»

Jesús Despojado 2016, Álvaro Aguilar.

¿Cómo ha evolucionado el oficio del bordado en estos 25 años?

Esta artesanía es la única que se sigue realizando exactamente igual que en la antigüedad. No ha variado absolutamente nada. El calcado de piezas, el tejido, el perfilado, el relleno, el pegado de las telas con almidón de canutillo… todo sigue siendo completamente artesanal. No hay ninguna máquina que nos ayude. Entonces, en ese aspecto ha cambiado muy poco; sigue siendo la más pura de todas las artes.

Quizá, el cambio más sustancial es que actualmente se reconoce la valía y la importancia del bordado en el arte sacro.

El bordado está mucho más valorado y también se reconocen verdaderas joyas que hemos perdido por culpa de las modas. Nos desprendimos de obras magníficas en la revolución de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, que fue el creador de la Semana Santa como la conocemos hoy día y un gran artista, pero que conllevó que muchas hermandades se deshicieran de verdaderas obras de arte.

Las hermandades se han concienciado de la importancia de conservar el patrimonio: ¿qué conlleva mayor responsabilidad, una nueva obra o una restauración?

Lógicamente, una restauración. Cuando acometes una restauración o un pasado a nuevo terciopelo, estamos hablando de una obra de mucha categoría, de gran importancia y de magníficos autores. Entonces, tenerla en tus manos es un orgullo y, a la vez, una responsabilidad. Eso sí, se disfruta muchísimo. Tan bonito es realizar un trabajo nuevo como llevar a cabo una restauración. Pienso que de las dos se aprende y que en ambos trabajos te puedes lucir como artista.

Es cierto que las corporaciones se están esforzando más en la conservación, ¿no?

Sí, sí. Es que es bueno. Como le decía anteriormente, se han vendido verdaderas obras de arte, unas, por las modas y, otras, por el mal estado. Actualmente, las hermandades no están por la labor de hacer nuevas obras. Sin embargo, en otras épocas si un palio estaba en mal estado, pues se cambiaba por uno nuevo. Las hermandades se han dado cuenta de que tienen un patrimonio de muy buena calidad que hay que conservar y restaurar, estoy notando que los enseres se cuidan mucho más que hace unos años. Por ejemplo, las corporaciones están concienciadas en hacer salones expositivos y los bordados están muy bien guardados. Todo eso hace que la pieza en el tiempo dure mucho más. Es un paso adelante que están dando las hermandades en los últimos años.

«Sevilla es muy especial para los cambios, siempre lo ha sido. Entonces, pienso que para que una obra del bordado cuaje, debe seguir el estilo, el canon de belleza que Sevilla quiere: ese barroco sevillano»

Soledad de San Buenaventura, una de las dolorosas que viste José Antonio Grande de León. / Manuel Jesús Pérez.

¿Qué debe contener una pieza del bordado para encajar en la Semana Santa de Sevilla?

Sevilla es muy especial para los cambios, siempre lo ha sido. Entonces, pienso que para que una obra del bordado cuaje, debe seguir el estilo, el canon de belleza que Sevilla quiere: ese barroco sevillano. Puedes hacer una pieza que sea innovadora, pero basada en la tradición que ya conocemos. Sevilla es así para todo, no sólo para el bordado. Hay personas que piensan que por eso la ciudad está muy estancada, la verdad es que aquí desde el palio de Los Negritos no se ha vuelto a hacer una obra que rompa completamente con los moldes.

¿En las hermandades de Sevilla prima la calidad por encima del precio?

Sevilla no ha perdido el gusto, la apuesta por la calidad. En otras latitudes, quizá, sí se dejan llevar más por el tema económico. En nuestra ciudad se intenta mantener el nivel por el que siempre se ha conocido a Sevilla.

Además de bordador, es vestidor: ¿qué oficio le define mejor?

Cuando empecé, decía que era más vestidor porque como tal se nace. Pero es cierto que, actualmente, es muy difícil afirmar qué me considero más, si bordador o vestidor. Son dos artes que van perfectamente relacionadas y que forman parte de mi vida. Se complementan muy bien.

¿Cuál es la clave para que una imagen quede perfectamente vestida?

Es primordial que esté en unas buenas manos; es decir, que tenga un buen vestidor y que éste se adapte a la Virgen, y no al contrario. O sea, saber sacarle la belleza a la dolorosa, su impronta.

Es decir, lo más importante es otorgarle un sello propio a cada Virgen.

Sí, lo más importante es que cada Virgen tenga un sello personal. Siempre lo repito. Se ha demostrado que el 50% de una imagen depende del vestidor, es el que la termina y la presenta a los fieles. Así se ha notado con muchas dolorosas que han cambiado de vestidor y parecen otras.

Hay tres aspectos que destacan mucho en el mundo cofrade: la música, el costal y los ‘alfileres’, ¿ha adquirido un protagonismo desmedido el vestidor?

Creo que en algunos momentos sí. A veces, a mí me gustaría pasar más desapercibido, trabajaríamos más a gusto. Es cierto que se ha luchado mucho por la figura del vestidor, por su reconocimiento. Hace unos años, había vestidores que no se conocían, siendo verdaderos artistas. El propio Pepe Garduño, que para mí es el mejor de la historia, era desconocido para Sevilla. Es bueno que se nos conozca, pero se llega a un punto exagerado. Los medios de comunicación y las redes sociales contribuyen mucho a ello: se compara entre unos y otros, se critica mucho, se dicen auténticas barbaridades… No considero que sea malo que se conozca a los vestidores; de hecho, es un paso adelante porque se valora como un arte efímero, pero, quizá, está un poco exagerado.

Hace unas semanas falleció Pepe Garduño: ¿qué significa su figura para la Semana Santa de Sevilla?

Ha sido el gran vestidor que ha tenido Sevilla, mi referente desde muy joven y el más innovador de los vestidores. Ha habido un antes y un después gracias a Pepe Garduño: sacó los tocados por encima de los mantos, encontró la perfección a la hora de vestir a las imágenes, ha creado escuela… Pepe Garduño ha sido maestro de maestros. Además, tuve la suerte de conocerlo y me considero amigo suyo. Nunca lo olvidaré, si grande era como artista, más grande era como persona.

«No considero que sea malo que se conozca a los vestidores; de hecho, es un paso adelante porque se valora como un arte efímero, pero, quizá, está un poco exagerado»

Virgen del Socorro, una de las dolorosas que viste Grande de León. / Baltasar Núñez.

Se acaba de lanzar a la calle el libro ‘El arte en las manos’, ¿por qué surge la idea?

La idea no fue mía, en mi vida me podía imaginar tener un libro. El promotor de la obra fue Álvaro Carmona, por lo que él se puso en contacto con un grupo de artistas: Pablo Borrallo, los fotógrafos Javi Jiménez, Santi León y Luis Manuel Jiménez, Nolasco Alcántara e Inmaculada Cáliz. Imagínese, con este equipo, me ofrecen la idea de hacer un libro con motivo de mis XXV años como bordador, además de recoger mi faceta como vestidor. Por qué no, qué forma más bonita de conmemorar dicho aniversario. Es una forma de que la gente vea más de mi obra y conozca cómo es el proceso de vestir una Virgen, algo que nunca se había hecho.

¿Qué narra, qué cuenta el libro?

Recoge muchas cosas que no se habían hecho nunca. Por ejemplo, el proceso de vestir una imagen desde el principio hasta que se termina. También se habla de los tipos de encaje que ha habido a lo largo de la historia y se pueden observar todas las vírgenes que visto con distintos cambios de ropa. Todo ello acompañado de numerosas fotografías que se han realizando a lo largo de los dos últimos años; es decir, puede apreciar la variedad de dolorosas y el estilo que le aplico a cada una. Además, aparecen las principales obras bordadas que hemos realizado en el taller. También hay un capítulo dedicado a la parte humana que rodea al mundo de los vestidores. O sea, la relación que tiene el vestidor con los priostes y las camareras. Tengo la suerte de que el prologo es de Pepe Garduño, nos dejó ese regalo.

Es hermano de la Macarena: ¿soñó hace unos meses con ser nombrado vestidor de la Esperanza?

Siendo cofrade, macareno y vestidor, ese sueño lo tendremos muchos. Ese anhelo siempre está ahí, me doy por satisfecho con ser uno de los vestidores que siempre suena para vestir a la Esperanza Macarena. Mi nombre siempre está ahí. Nunca se sabe. Es un sueño, un anhelo.

Por último, ¿qué le pide José Antonio Grande de León al futuro?

Seguir demostrando a Sevilla mi arte, lo que me gusta y sé hacer. Lo más bonito que me ha dado mi profesión es poder vivir de la Semana Santa y ser reconocido por ello. Al futuro le pido continuar en la misma línea que empecé hace 28 años vistiendo y 25 bordando.

About Fran Delgado (198 Articles)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

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