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Juan y su Cristo moreno en el día de Andalucía

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Cristo Agonía Vergara restaurado | Javier Fortunez.

Hoy vamos a hablar de Juan. Juan es un capillita de esta ciudad neobarroca, que se define por vivirla los 365 días del año. Juan siempre tiene en la boca a su hermandad, muere con su Cristo, aunque nunca deja de lado a su madre María. Cuando le preguntan cómo le gusta que salga su Señor a la calle responde que siempre sencillo, con su túnica sin bordados, que no necesita nada más y si puede ser blanca, mejor, que se le vea bien.

En el círculo de la hermandad empieza a sonar el rumor de que necesita una restauración ya. Afortunadamente, hay gente como él que defiende que su Cristo es moreno porque siempre ha sido así, <<desde chico lo he visto moreno y así debe seguir>>.

Fotos: Cristo del Amor y Cristo de la Agonía. Javier Fortunez y Alejandro García.

Como tiene que ser. Lo que debe de imperar en la talla es la calidad y que esté hecho de un buen material con muchos detalles, y su Cristo tiene todo eso. Impresiona, emociona su belleza, que debe mostrar a la perfección la creación de Dios, una talla de su Hijo, ¿no es acaso una de las mayores creaciones que puede empujar a un artista?

<<Al final siempre llega uno y le añade algo a la imagen para dejar su firma>>. Juan es desconfiado por lo que han hecho restauradores previos en otras tallas. <<Tiene un poco de polvo, pero así ha sido siempre, tiene muchos siglos de historia, es auténtico>>. Es comprensible, el arte tiene la capacidad de transmitir los valores de una época, qué más da que tenga un poco de polvo si siempre ha sido así. La pátina es un elemento que nos habla del tiempo que ha vivido esa obra, borrarla es un craso error y generaría un falso histórico.

“No tenemos el derecho de tocarlos. No nos pertenecen. Pertenecen en parte a los que los construyeron y en parte a las generaciones que han de venir”.

Esta cita no es de Juan, es de John Ruskin, crítico de arte del siglo XIX que, si bien fue un revolucionario en el mundo de la restauración de su época frente a la Revolución Industrial, hoy día tiene poco sentido aplicar sus métodos literalmente, aunque han sido la base de muchas de las teorías de conservación que hoy día están vigentes. Una de las máximas de Ruskin seguro que no le gustaría ni a Juan, cuando destaca la belleza que tiene la ruina y que no debe ser alterada. En nuestro caso, si al Cristo se le desprendiera una pieza no debe ser respuesta. ¿Se imaginan aplicar estas teorías en nuestra Semana Santa? No son pocas las veces que hemos visto situaciones como la del Soberano Poder ante Caifás de San Gonzalo con el brazo desprendido, o la vez que se cayó la cabeza del Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes. Tendríamos que haber apartado estas tallas de nuestras cofradías con la mentalidad de Juan y de John.

Fotos: John Ruskin y la Abadía del robledal de Friedrich.

Esas nuevas teorías, como las de Camilo Boito que arranca con las prácticas de Ruskin por su defensa de la conservación frente a la restauración, Gustavo Giovannoni o Cesare Brandi en el siglo XX, van a cristalizar en las Cartas del Restauro desde la Carta de Atenas de 1931, en la que se defiende la necesidad de conservar sin intervenir en la obra directamente, pasando por la Carta de Venecia de 1964 donde se diferencia entre lo que es una restauración de una conservación. Parece una evidencia, pero lo que es realmente evidente en nuestro lenguaje cofrade es que a día de hoy no hay disparidad entre restauración o conservación en las hermandades y/o los medios de comunicación que catalogan, de forma genérica, a todas las intervenciones de restauración, de ahí el pánico que tienen algunos.

Sería fácil argumentar que estas teorías se crean para la arquitectura si no fuera por la Carta de Roma de 1972, en la que colaboró Cesare Brandi, <<se comprende desde los monumentos arquitectónicos a los de pintura y escultura>>.

Es decir, Juan es una persona que vive en el siglo XXI, pero en verdad está en el siglo XIX, que sigue las teorías de un histórico de la conservación, pero que a día de hoy sólo sirve de arranque para las teorías vigentes. Juan es John, y John es Juan. Una mentalidad, unos procesos, unas teorías que no son de nuestro tiempo y que deben abrirse al mundo actual.

Fotos: Cristo Agonía Vergara restaurado. Javier Fortunez.

Tendría que ver cómo su Cristo perderá ese moreno generado por la suciedad, no por capricho, no por que cualquiera lo diga, no por gusto. Sólo por conservarlo y poder dejar a las generaciones futuras su auténtico Cristo que, hoy día, está cubierto de una pátina que lo estropea y degenera, pero sin mayor intervención que la de la limpieza y fijación de los elementos. Hace unos días hemos podido contemplar un ejemplo magnífico como el Cristo de la Agonía de Vergara en una excelente intervención por parte del IAPH, que ya ha trabajado en muchas imágenes y enseres de nuestra ciudad para devolverlos al estado más cercano a lo que fueron originalmente. Entre esas imágenes nos ha permitido ver el excelente crucificado, dentro de las posibilidades que tenía la imagen, tal como lo realizara Juan de Mesa en 1621 por encargo del contador del rey, Juan Pérez de Irazábal. En este día, el de nuestra autonomía, toca agradecer su labor al IAPH y decir que son el orgullo de Andalucía, orgullo de Vergara, orgullo de los cofrades y orgullo hasta de Juan, seguro.

 

Bibliografía:

  • RUSKIN, John: Las siete lámparas de la arquitectura. Barcelona. 2000.
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