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Las hermandades del Rocío regresaron a Sevilla, en imágenes y vídeo

Rocío Castrense

En la Avenida de Juan Pablo II aguardaban los militares y vecinos del Acuartelamiento de Tablada a la Hermandad del Rocío Castrense. Cinco caminos como filial y la satisfacción de un crecimiento que año a año lleva a los militares devotos de la Virgen del Rocío a los pies de la Blanca Paloma. Se hizo la luz para entrar en Sevilla, con velas de cera en los candelabros para una de las carretas que no ha sucumbido a la moda de las velas led. Cantos para recorrer los últimos kilómetros de una romería que ya es historia. A las nueve de la noche hizo entrada el Simpecado en la parroquia de Nuestra Señora de Loreto del Acuartelamiento de Tablada.

Fotografías: Rafa Toro.

Rocío del Cerro

La tarde se tornó negra para los hermanos del Cerro. Lo que iba a ser una entrada alegre, como esas que tanto gustan y tan bien se conocen en el barrio, se convirtió en luto. Había muerto Dolores Peña Vera, Loli, una de las primeras hermanas de la corporación y esposa del Teniente de Hermano Mayor. Loli hizo su camino completo, y durante el sesteo en los terrenos de la feria, se sintió indispuesta, falleciendo minutos después en el Hospital Virgen del Rocío. Parece una coincidencia pero es la providencia. La Virgen quiso llevársela antes de terminar su camino. Cesó el tamboril y las sevillanas, y un rosario fue ofrecido por Loli, la querida hermana que ya no caminaba junto a la Hermandad. La carreta aceleró su paso, digna, decidida y recorriendo las calles de Sevilla para adentrarse en el barrio, que aguardaba entre lágrimas el regreso de los rocieros del Cerro del Águila. Entró con adelanto en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores al son del toque fúnebre de las campanas. Es ahí cuando muchos entendieron que el Rocío, es la vida misma.

Fotografías: Jose Carlos B.Casquet.

 

Rocío de Sevilla

La vuelta de Sevilla es un gozo. La Hermandad de la ciudad siempre vuelve acompañada. Un Rocío más, y de nuevo, una de las entradas más bonitas por el casco histórico. Recorrido de sentimientos al atravesar Los Remedios y llegar al entorno de la catedral, donde es imposible no buscar la foto. Cantos con sabor añejo para subir la Cuesta del Bacalao, y entrada en El Salvador a las once de la noche para acabar una romería en la que estaba encomendada toda Sevilla, que para eso, esta es su hermandad.

Fotografías: Rafa Toro.

 

Rocío de la Macarena

La Macarena volvía a Sevilla visitando al Cachorro, la puerta de entrada a la ciudad de Sevilla. Es allí donde se despidió, y donde un año más, como cada jueves de regreso, el Simpecado se volvía ante el Cristo de la Expiración y la Virgen del Patrocinio. Puente y de nuevo en el casco para recorrer un itinerario de sentimientos que iba desde Alfonso XII a la Embarcación, para pasar por Santa Ángela y saludar a las Hermanas de la Cruz, que un año más vivieron un momento muy especial ante el Simpecado Macareno del Rocío. Y de ahí en adelante todo fue júbilo y rumba, sevillanas y pétalos para recorrer la calle Feria, desde San Juan de la Palma a Montesión, y acabando en Bécquer para entrar de nuevo y ya de noche, en la Basilica de la Macarena. Ahí volvió la carreta con la misión cumplida de otra romería más a sus espaldas, y ese año con las seis nuevas carretas, que acabaron el peregrinaje en San Gil y Parras hasta el año que viene.

Fotografías: Tomás Quifes.

 

Rocío de Sevilla Sur

La vuelta del Rocío Sur fue una fiesta. Sabor a barrio puro. La Hermandad modificó su itinerario de vuelta debido a las inclemencias metereológicas, pero mantuvo sin alteraciones el paso por el barrio. Y entonces se hizo el gozo, cuando el Tiro de Línea aguardaba a la hermandad, que recorrió las calles pisando una alfombra de pétalos, y con los sones de rumbas y sevillanas que cantaban un año más la gracia de ser rociero. Uno de los momentos más emotivos fue la visita a la Parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, donde reside la Hermandad de Santa Genoveva. Allí se encontraron los sentimientos y el alma ante dos devociones que son el eje del barrio.  Y los cantos que la propia hermandad ofreció al bendito Simpecado, cuando en el cielo un arcoíris se fraguaba para recordar que la vida, con momentos así, puede ser maravillosa. Más pétalos, del Grupo Joven, flores de la Peña Sevillista Ntra. Sra. de las Mercedes y más flores de los vecinos que viven este día como uno de los más grandes. Así acabó un camino más que ahora son recuerdos y vivencias de vida.

Fotografías: Jose Carlos B.Casquet.

 

Rocío de Triana

Hablar del Rocío es hablar de Triana. Y de la Hermandad de gloria que nació en la Cava. Desde primeras horas de la tarde, numerosos hermanos que no habían podido hacer el camino de vuelta fueron en busca de la Hermandad por el Aljarafe para hacer los últimos kilómetros de camino. Había que entrar en Triana como solo Triana sabe hacerlo. Y lo hizo. Otro año más, el corazón del Rocío latió con fuerza durante el recorrido emocional que hace por el barrio. Imposible no sentir un pellizco en el corazón cuando tras la carreta, y al igual que durante la salida, sonaba ‘Pasan los Campanilleros’. Banda de música para un regreso triunfal en el que los caballos y las carretas dieron ese aire tan añejo y rociero que Triana lleva en su sangre. Llovía a las puertas del Cachorro, y la música no cesaba. Pero pronto dejó de llover y siguió su camino hasta La O y La Estrella. Ahí se vivió otro de los momentos más emotivos, cuando entre música y cantos rocieros, el Simpecado saludó a la Virgen de la Estrella en la calle San Jacinto.  Triana era un estallido de alegría y júbilo.

Fotografías: Fran Santiago.

 

Vídeo: Fran Santiago.

About Alberto Espinosa (85 Articles)
Redactor en De Nazaret a Sevilla. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Periodista. Twitter: bertieespinosa.

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