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Lo sacramentalmente importante

Dentro de todos los debates habidos y por haber, siempre existen dos o más opiniones que se exponen con el fin de llegar a un punto de encuentro. Pensando y siendo diametralmente opuestos a la mayoría, nos estamos perdiendo en el debate.

Es la misión de alguien o de algunos que quieren desgastarnos en absurdas teorías y devaneos que nada tienen que ver con las necesidades de la mayoría. Nos cuesta rezar y cada vez más. Desgraciadamente lo que menos se visita por la mayoría en un templo es el sagrario y mira que se ponen imágenes de forma estratégica para que todo el mundo pase por allí. Y ni por esas. Hemos desterrado (por dejadez, convencimiento o desconocimiento) lo sacramental para la minoría que aun se aferra a un culto primordial y sobre todo, por encima de aquello que se ha impuesto como prioritario.

El Corpus de Sevilla tiene muchas lecturas. En su belleza, encontramos una mañana espléndida donde la ciudad se abraza con los siglos anteriores. En la liturgia, la Iglesia saca músculo y en las hermandades, se proclama la verdad de estar junto a Dios. Quieran o no quieran, las hermandades (de penitencia, glorias y sacramentales) son el estímulo diario de la Iglesia en la ciudad. Pero es en el público donde se advierte la cuestión. ¿A qué van los espectadores? ¿Es una pasarela donde los actores principales son los participantes con sus cirios? ¿Saben que se deben arrodillar ante la Custodia? ¿Sabemos decir lo que se celebra? ¿Por qué hay quien aplaude o abuchea a la representación del ejército? Y la mejor de todas…¿Por qué se critica tocar el himno de España?

Muchas preguntas que tienen origen en la confusión, en la falta de formación que impera en nuestra ciudad y en esa exquisita admiración que tenemos los sevillanos por figurar y ser vistos. Ese es el triunfo del Corpus de los barrios. Allí entre procesiones sacramentales y de impedidos, todavía emerge la benevolencia de hacer las cosas por los demás y para los demás. Es el egoísmo lo que nos está matando, lo que no nos deja ver más allá de las formas y así queda el contenido en un segundo plano.

Sevilla tiene que ser la ciudad más sacramental de todo el mundo. Aquí confluyen demasiados hitos, historias y acontecimientos para ello. Una ciudad que es mirada por el resto del planeta por sus costumbres y tradiciones y porque siempre mantuvo sus celebraciones religiosas (que no fiestas) en el máximo exponente.

‘Nunca es tarde si la dicha es buena’. Pero lo sacramentalmente importante es que Dios sea un Corpus diario. El que se aprende en conventos y capillas. Y ese cuyo sagrario no tiene llave porque vive en nuestro corazón. El Corpus es el amor de Dios. Su cuerpo entregado. Y eso no se compra ni se vende. Tan solo se puede enseñar para amarlo el resto de tu vida.

About Álvaro Carmona (75 Articles)
Opinión. Podólogo, poeta y redactor de 'El Programa' de Ondaluz Sevilla. Hermano de San Benito, Dulce Nombre de Bellavista, Pastora de Santa Marina, Araceli, Cabeza y Asunción de Cantillana. Twitter: @alvcarlop

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