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La Generación del 18

2018. No hay mejor año para ponerle nombre al movimiento generado tras una hornada de artistas que desde inicios de este siglo -algunos incluso con una trayectoria más dilatada- vienen regalando luz a la Sevilla pictórica y que, además, han tenido a bien a reunirse bajo un mismo marco para gritarle al mundo que esta ciudad sigue brillando con luz propia entre óleos, acrílicos, lápices y carboncillo.

A los cuatro siglos del nacimiento de un genio del pincel como fue Bartolomé Esteban Murillo, la Sevilla de los lienzos nos ofrece, ya con cuerpo y textura, la Generación del 18. Dieciocho artistas y un maestro que forman los 19 trazos de este nuevo género de la pintura.

Bajo los doctorados pinceles de Huguet Pretel, otros dieciocho pintores vienen dibujando las entrañas de la ciudad bajo un mismo apellido artístico: José Cerezal, Nuria Barrera, Luis Rizo, César Ramírez, Javier Aguilar, Fernando Vaquero, Miguel Caiceo, Álvaro Gavilán, Pepillo Gutiérrez Aragón, Javier Jiménez Sánchez-Dalp, Juan Miguel Martín Mena, José  Manuel Peña, Carlos Peñuela, José Tomás Pérez Indiano, Clemente Rivas, Raúl Rodríguez, Rocío Sáez y Elena Montero. Ellos forman esa generación de noveles y expertos que, juntos, escriben los primeros párrafos de un grupo de genios que quizás no hoy, tal vez tampoco mañana, pero que el tiempo tendrá a bien perpetuar sus obras en la historia del arte de la Sevilla “veintiunchesca”.

Ellos y ellas son los que rebuscaron los reflejos de Murillo en una muestra para la historia y ahora llegan para exponer el alma de la Macarena. ¿El truco? Sencillo. No igualan en técnicas, ni siquiera en pensamientos, pero juntos han hecho posible que esta ciudad vuelva a presumir de una galería de arte itinerante y permanente. Son vientos que soplan hacia una misma dirección, la misma que conduce al éxito colectivo sin el protagonismo de los egos y las míseras envidias. Por eso, su arte es comunitario y cuanto menos ejemplar para que nosotros, su público, contemplemos con otro prisma bien distinto que los triunfos en familia tienen tanto o más valía que los personales.

Os invito a que no dejen de visitar la exposición que hasta el próximo domingo permanecerá abierta en la sede cultural del Círculo Mercantil en la calle Sierpes y si pueden colaboren. Verán obras genuinas, cargadas de mensajes y pinceles perfectos, pero sobre todo tendrán la oportunidad de observar como en la variedad, incluso en la disparidad, hay una meta clara y concisa que pone en valor el noble arte de la pintura sevillana. No lo duden, disfruten de lo que la vida nos ofrece en nuestros días. Somos afortunados, tal y como lo fueron nuestros antepasados en la era de Unamuno, Machado o Valle-Inclán, quienes entre otros le dieron nombre a la Generación del 98; o con los Alberti, Cernuda o García Lorca, miembros de la histórica Generación del 27. Pero hoy por hoy somos nosotros los que estamos contemplando como germina la que pasará a los libros que nuestros nietos estudiarán en la historia del arte y que será conocida como la hornada que se hizo una en el Año Murillo; la misma que llevará por nombre Generación del 18.

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