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El viacrucis, un impulso para la Semana Santa de Sevilla

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En la imagen, el Cristo de las Misericordias de Santa Cruz preside un viacrucis.

Hoy en día, los viacrucis presididos por los distintos titulares de las hermandades son habituales y casi imprescindibles durante la Cuaresma a pesar de que el origen del modelo actual de este culto externo es reciente. Los viacrucis de hoy encuentran su germen en el ejercicio que presidía el Cristo de las Misericordias de Santa Cruz ya inicios de los años setenta y en el viacrucis de Sevilla que comenzó a celebrarse en 1976 motivado por una circunstancia impensable en la realidad actual: una crisis de la Semana Santa.

Es cierto que en el año 1521, Fadrique Enríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa, instaura el rezo en Sevilla, sin embargo, este primitivo viacrucis guarda poca relación con el modelo actual. Según cuenta el historiador Manuel Jesús Roldán, este ejercicio tenía un alto componente turístico: “El duque de Alcalá realiza un viaje a Tierra Santa e, impresionado por el rezo piadoso del viacrucis que se hacía allí, se trae las medidas a Sevilla e instituye ese ejercicio”. Dicho viacrucis, que se iniciaba en la Casa Pilato y tenía su culmen en el templete de la Cruz del Campo, es parte del origen de la Semana Santa de Sevilla.

En Santa Cruz nace el modelo actual de viacrucis

El precedente del modelo actual de viacrucis se sitúa en el barrio de Santa Cruz, en la hermandad de dicho título y, más en concreto, en el rezo que preside de manera anual el Cristo de las Misericordias desde el año 1971. Antes, el crucificado ya protagonizó tres viacrucis externos de manera extraordinaria: el 11 de noviembre de 1946 con motivo de la Santa Misión, el 13 de diciembre de 1954 como culminación del cincuentenario de la hermandad y en la noche del 23 de noviembre de 1962.

La corporación del Martes Santo fue pionera y, por qué no decirlo, valiente en una etapa difícil para las cofradías sevillanas. El primer lustro de los años setenta fue tiempo de crisis para la Semana Santa hispalense. “Las hermandades penitenciales ven que no encajan con el tardofranquismo y tampoco conectan con los ecos del Concilio Vaticano II, que quería renovar la Iglesia y que, incluso, llega a criticar a las cofradías”, explica Roldán. De hecho, el propio cardenal Tarancón afirmó que “las cofradías eran propias de regiones subdesarrolladas”.

En la imagen, el Señor de las Misericordias preside el viacrucis extraordinario de Santa Cruz con motivo del cincuentenario de la hermandad, año 1954.

Las cofradías tenían pocos nazarenos y el público escaseaba en las calles de Sevilla. Ante esto, el Consejo de Hermandades y Cofradías, presidido por José Sánchez Dubé, entendió que era el momento de darle un impulso a la Semana Santa hispalense y, para ello, apostó por seguir el modelo de viacrucis de la Hermandad de Santa Cruz. Así, en 1976 el Cristo de las Misericordias estrena el viacrucis de Sevilla. “Había que volver a sacar a la gente a la calle, había que recuperar al público”, enfatiza Roldán.

El viacrucis de Sevilla, todo un éxito

El hecho de que el crucificado atribuido al taller de Roldán ya presidiera este rezo de manera anual por la judería hispalense fue determinante para ser la primera imagen elegida por parte del Consejo. Sin embargo, la circunstancia más llamativa, al menos hoy, es que la cercanía de Santa Cruz con respecto a la catedral también jugó un papel fundamental en la elección, puesto que “había miedo a sacar a una imagen a la calle. Estaba recién instaurada la democracia; es decir, hablamos de un momento de absoluta transición”.

El viacrucis de Sevilla funcionó. Al año siguiente, 1977, el Cristo de la Fundación de los Negritos protagonizó el rezo en la catedral, pero el asentamiento definitivo llegó con la elección consecutiva de las grandes devociones de la ciudad. Los viacrucis presididos por el Cachorro (1978), el Gran Poder (1979), el Amor (1980) y Pasión (1981) fueron multitudinarios. Es decir, se cumplió el objetivo con el que nació el modelo actual de viacrucis: recuperar el público en las calles y, por ende, la fe y la religiosidad popular.

El gran número de cofrades que acompañó al Señor de Vera-Cruz, imagen de menor devoción que los Cristos anteriores, en 1982 confirmó el éxito del viacrucis de Sevilla como culto extraordinario. “Es el aldabonazo definitivo para crear un modelo. Ese modelo que hace que triunfe el viacrucis masivo, en el que el rezo viene a ser secundario”, argumenta Roldán. Brotó el modelo de viacrucis que prolifera actualmente en las distintas hermandades de Sevilla durante la Cuaresma.

En la imagen, el Gran Poder durante el viacrucis de Sevilla, año 1979.

De forma paulatina, entre finales de los ochenta y principios de los noventa, el prototipo del viacrucis de Sevilla comenzó a trasladarse a las distintas hermandades de la ciudad. “Entre otras cosas, las hermandades quieren volver a sacar su imagen, potenciar el aspecto de la corporación en la calle”, cree Roldán. El crecimiento de este culto externo ha sido tal que, en la actualidad, 37 de las 70 corporaciones de penitencia celebran viacrucis externos. Es decir, en 47 años se ha pasado del único ejercicio del Cristo de las Misericordias a que más de la mitad de las hermandades de penitencia inunden la Cuaresma con sus viacrucis.

Qué es el rezo del viacrucis

Andas cada vez más sofisticadas, bonitos exornos florales, recorridos bastante bellos y numerosos hermanos y públicos forman parte de los viacrucis. Pero lo realmente fundamental de este culto es el rezo en sí de las catorce estaciones. “El rezo del viacrucis es una forma de participar, de estar con Jesús en el momento más importante de su pasión. En su sentido más estricto, el viacrucis es recorrer el camino de Jesús en Jerusalén desde que es sentenciado hasta que muere en la cruz”, afirma Marcelino Manzano, delegado diocesano de hermandades y cofradías de Sevilla. Es un camino espiritual que muchas hermandades, como el Amor, el Gran Poder o San Roque, recorren de manera interna en sus templos. Así lo explica Manzano: “Ese camino también se puede hacer de forma espiritual; es decir, cada uno en su templo o en su casa”.

Por último, Marcelino Manzano avala el rezo externo del viacrucis siempre que sirva para hacer ese camino espiritual junto a Jesús: “El ejercicio del viacrucis externo es reciente, se ha ido extendiendo. Lo veo bien siempre y cuando propicie ese itinerario espiritual. Si no sirve para que la gente rece porque no se escucha o porque los fieles están distraídos, mejor que no”.

El viacrucis en Sevilla, un culto vital durante la Cuaresma y que fue fundamental para que la Semana Santa hispalense saliera de una crisis. Un ejercicio espiritual para acompañar a Jesús en el momento más importante de su pasión desde la fe y la religiosidad popular.

Reportaje en vídeo emitido en el programa de OndaLuz el jueves 1 de marzo:

 

 

Bibliografía

  1. Santa Cruz y el Cristo de las Misericordias. Lametro Fox. 2004.
  2. Roldán Salgueiro, Manuel Jesús. ‘La Semana Santa de la Transición’. El Paseo Editorial. 2017.
  3. Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla [En línea] http://www.hermandades-de-sevilla.org/via-crucis/imagenes-que-han-presidido-el-via-crucis
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Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

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