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Historia de una Coronación

Foto: El Correo de Andalucía

La familia rociera empezará a celebrar esta semana el 100 aniversario de la Coronación de la Virgen del Rocío.  Y lo hará con un comienzo de lujo: la salida extraordinaria de la Virgen el 8 de septiembre, festividad de la Natividad de Nuestra Señora. 

coronacion virgen del rocio almonte

El Cardenal Almaraz de Sevilla, corona a la Virgen del Rocío. Foto: El Correo de Andalucía

La historia de la Coronación es una historia de amor y devoción rociera que traspasa los límites de lo humano. Un año apenas para ver cumplido el deseo que residía en los rocieros desde hacía mucho tiempo. Amor, mucho amor fue lo que le llevó al canónigo de la Catedral de Sevilla, Muñoz y Pabón, a escribir el artículo “La pelota está en el tejado” en El Correo de Andalucía, para pedir la pronta Coronación de la Virgen del Rocío.  Fue el 25 de mayo de 1918 cuando en el recordado artículo lanzaba la idea. “La imagen de Nuestra Señora del Rocío, Virgen la más popular de toda esta Andalucía (…), no está canónicamente coronada, y lo debiera estar”. Así de rotundo se mostraba, “por decoro rociero” y sirviendo desde su “pobre pluma” a una causa que “ la Santísima Virgen se encargará de decir si es cos de Ella o de mí pecador”, concluía el articulo Don Francisco Muñoz y Pabón, que además era originario de Hinojos, pueblo cercano a la aldea y de gran tradición y devoción rociera. 

Las adhesiones no se hicieron esperar, y en las sucesivas semanas, gente de toda clase y condición apoyó la iniciativa y empezó a moverse para lograr que la madre de todos los rocieros fuese coronada. El Alcalde de Almonte, Juan Acevedo, el Cura del Salvador y  la camarista de la Virgen Ana Valladolid, quien decía en una carta que trabajaría con “fe y todos los almonteños para que se realice lo que todos acogemos con gran alegría (…) no desmayará un punto apiñándonos para llegar al fin”. Piña y una larga lista de personalidades que conformaban la gran familia rociera fueron quienes desde la devoción y el amor a la Virgen aseguraban una pronta Coronación. 

En un listado extenso se contabilizaron por cientos los donativos de diferentes personas que desde un huevo a varios cientos de pesetas, regalaron para hacer la nueva corona de la Virgen, siendo la primera donación la que hizo un vecino de Rociana del Condado, que el 1 de junio de 1918 hacía llegar la ofrenda junto a estas letras: “No tengo cosa que más estime para ofrecerle que la alhaja de más aprecio que usara mi difunta y buena madre, como sufragio por su alma y para la corona de la otra Madre querida”. 

Postal-recuerdo-de-1919Una corona que se fue ideando tras varias reuniones y que realizó Ricardo Espinosa de los Monteros utilizando más de dos kilos y medio de oro y gran cantidad de piedras preciosas entre las que destacaba un anillo del Cardenal Almaraz, y otro del Nuncio de Su Santidad. Pero también donativos de anillos de obispos de otras diócesis españolas, SS. AA. RR. los Infantes Don Carlos y Doña Luisa de Orleans, S.A.R. el Duque de Montpensier, el torero Juan Belmonte, la Condesa de Lebrija y numerosas personalidades y gentes humildes que movidos por el amor y la devoción hicieron posible la nueva corona de la Virgen del Rocío. Con las joyas y donativos sobrantes se realizó un nuevo rostrillo y se restauraron las ráfaga y media luna de plata del siglo XVIII. La Corona del Niño fue obra de José de los Reyes Cantueso, y fue donada íntegramente por la familia de Don Ignacio Cepeda, Vizconde de La Palma. 

corona11El 8 de septiembre del mismo año, apenas tres meses después del citado artículo del canónigo Muñoz y Pabón, llega desde Roma la bula pontificia del Papa Benedicto XV con la aprobación de la Coronación de la Virgen del Rocío, encabezada y refrendada por el Cardenal Merry del Val, de origen español y con fama de santo, que trató el expediente con una rapidez poco común en los asuntos vaticanos. El deseo se había tornado en realidad, y la Coronación solo tendría que consumarse en una ceremonia que se prepararía en los meses venideros. 

Meses de donativos y reuniones entre quienes tomaron parte organizativa de un día histórico que ahora la Hermandad Matriz recuerda con esta salida extraordinaria y con los actos y cultos que van a tener lugar durante los próximos meses, en recuerdo del mismo tiempo que pasaron los almonteños preparando la Coronación, que tuvo lugar en El Real del Rocío el 8 de junio de 1919. 

La víspera de la Coronación fue un día de júbilo y preparación en El Rocío. Comenzó la entrada de hermandades que por entonces había: Triana, Rociana, Villamanrique de la Condesa, Benacazón, Umbrete, Coria del Río, San Juan del Puerto, Sanlúcar de Barrameda, Huelva y Moguer, siendo recibidas por la Matriz de Almonte. Según rezan las crónicas de la época, en total acudieron 514 carretas y 120 coches de las once hermandades. 

Las-camaristas-tras-la-coronacio--n-1919El día 8 de junio, a las cinco de la mañana, salía la Bendita Imagen hacia el estrado que se había preparado para acoger la ceremonia, que estuvo presidida por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, el Cardenal Almaraz, quien a las diez en punto bendijo a nueva corona y leyó la autorización pontificia. Acto seguido se celebró la Santa Misa y a las once y cuarto de la mañana, tras la homilía, el Cardenal Arzobispo coronó al Pastorcito Divino y acto seguido, ofrecida la corona por Muñoz y Pabón, puso sobre las Benditas Sienes de Nuestra Señora del Rocío la corona, diciendo “Así como te coronamos en la tierra, erizamos, por tu intercesión ser coronados en el Cielo”. Un monumento recuerda el lugar donde se coronó a la Virgen, calculando que aquel día de 1919 había congregadas entre 20.000 y 25.000 personas venidas de muy diversos lugares para estar junto a la Virgen del Rocío en tan especial día, en el que entre vítores y vivas, retornó en procesión la Virgen a su Ermita. 

Ese año se cantó la letra que Muñoz y Pabón dedicó a la Virgen del Rocío en el artículo que propició la Coronación: 

La Virgen del Rocío, 

Blanca Paloma, 

Ha estrenado este año

manto y corona. 

Culminó así un camino que había sido corto, rápido y excepcional, en el que la familia rociera demostró su amor y devoción por la Santísima Virgen. Coronada por sus hijos y la Iglesia Católica, hecho que supuso un aumento de la devoción y el punto de partida para la fundación de más hermandades rociares en los pueblos y ciudades de Andalucía. 

About Alberto Espinosa (31 Articles)
Redactor en De Nazaret a Sevilla. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Periodista. Twitter: bertieespinosa.

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