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Manuel Casal: «No hay ninguna razón fundamentada que explique por qué no se puede repetir el Martes Santo 2018»

Misterio de la 'Bofetá' por la Plaza Nueva. / Fran Santiago.

Una vez olvidados los problemas del pasado, la normalidad y la tranquilidad reinan en la Hermandad del Dulce Nombre. El mejor síntoma de dicha situación fueron las elecciones que la corporación celebró el pasado 13 de noviembre, cuando Manuel Casal fue reelegido como hermano mayor. Tras cuatro años y medio de un intenso trabajo, Casal afrontará su segundo mandato con dos objetivos primordiales: llevar a cabo la obra de la nueva casa hermandad y la restauración del Señor del Mayor Dolor, que entra dentro de la recuperación patrimonial que viene realizando la hermandad de San Lorenzo desde 2014. 

Considerado el ideólogo del Martes Santo 2018, Manuel Casal tiende puentes al diálogo con el nuevo Consejo que preside Francisco Vélez (que ya ha manifestado que no se repetirá el plan en 2019), pero pone dos condiciones: ni se volverá al itinerario de 2017 ni los hermanos mayores aprobarán un proyecto que consideren perjudicial para una hermandad. Escéptico, Casal espera que en breve Daniel Perera, nuevo delegado de la jornada, les presente su idea y desea que tenga en cuenta el plan que ya se aplicó en la Semana Santa de 2018. 

Debe ser una satisfacción que impere la tranquilidad y la normalidad en la Hermandad del Dulce Nombre, ¿no?

Sí, después de venir de las circunstancias que provocaron el comisionado, la Hermandad del Dulce Nombre está magnífica. Muy tranquila, preocupándose del día a día, ilusionada e inmersa en numerosos proyectos. Es decir, lo que en teoría debe ser una hermandad. 

¿Cuáles han sido las claves para llegar a este punto?

A parte de la voluntad de todos los hermanos de salir de aquella situación, trabajar, preocuparse de tener proyectos y de avanzar. Al final, cuando la mente está ocupada en unas cosas, quizá, no se centra en otras indebidas. Esa es mi opinión. ¿Lo más importante para llegar a la situación actual? La colaboración y la entrega del hermano en todos los aspectos. Hemos avanzado en todo y se puede decir que lo que ocurrió es tiempo pasado. 

Se ha afirmado que Manuel Casal era el líder del plan del Martes Santo que se llevó a cabo en 2018, ¿es cierto?

No soy líder de nada. Precisamente, la mayor virtud actualmente del Martes Santo es que somos ocho iguales y tenemos claro que defendemos lo mismo. Y ya no solo que defendemos lo nuestro, es que estamos defendiendo a las ocho hermandades. O sea, hoy en día, si se nos hiciese una propuesta que fuese maravillosa pero una hermandad saliera muy perjudicada, no se aprobaría. Es una de las premisas claves del Martes Santo: la unión. Tenemos claro que vamos a defender a las ocho hermandades. Si aquí alguien intenta segregar a una para conseguir los propósitos que tienen, no lo van a conseguir. Deben convencer a los ocho hermanos mayores. Pero eso de líder no, no me considero como tal. Es cierto que dentro de la idea y del proyecto tuvimos mucho que ver, pero el plan se hizo de todos a los cinco minutos y lo consideramos así. 

«Si alguien intenta segregar a una hermandad para lograr los propósitos que tienen, no lo van a conseguir. Deben convencer a los ocho hermanos mayores»

El misterio de Jesús ante Anás. / Baltasar Núñez.

Tanto con sus pros como con sus contras, ¿qué valoración hace del Martes Santo 2018?

Las ocho hermandades estamos convencidas de que la práctica le dio el espaldarazo al plan. Han intentado buscarle un punto negativo: la calle Imagen, que fue algo puntual, provocado por ser la primera vez que se llevaba a cabo y que es fácil de solucionar. Pero, aunque no se pudiese solucionar (que no es el caso), no es comparable con la situación que hemos vivido en años anteriores en la Alfalfa o en la calle Francos. No tiene absolutamente nada que ver. Todas las hermandades que con el sentido tradicional pasaban por dichos enclaves están encantadas con el cambio. No lo tienen que decir las propias hermandades, sino que desde fuera se vio que todo iba mejor, incluso el público, a pesar del desconocimiento por ser la primera vez, se movió mejor. Por ejemplo, el año pasado se acabaron los parones tradicionales. Es cierto que ha habido años, pocos, que no ha habido esos parones, siempre puede haber suerte. Además, se repartieron unos cuarenta minutos de paso que nos ayudaron a todos y a llevar los cortejos de forma más digna, algo que era inviable en otras circunstancias. 

Las posturas del nuevo Consejo y de la jornada parecen claras. ¿Cómo se llega a un acuerdo?

De momento, ni directa ni indirectamente nos han trasladado una razón de peso para indicarnos que el plan del Martes Santo 2018 no se puede repetir. Razones no hay ninguna, salvo el gusto o la supuesta esencia. Que sí, que tienen que ir todas al mismo sitio, que la Semana Santa debe ser homogénea. Vale, eso es una opinión, pero no un porqué. Aparte, que presenten un proyecto mejor que el del año pasado. Si se encontrase un plan con el sentido tradicional que solucionara los mismos problemas que teníamos, estaríamos encantados. Ahora, que lo iguale o lo mejore. Lo que no vamos a volver es al 2017, no cabe en la razón, ni vamos a perjudicar a una hermandad en beneficio de otra. Estamos abiertos, el nuevo Consejo dice que tiene un plan que iguala o mejora al del año pasado. Nosotros todavía no lo hemos visto, a ver si nos sorprenden. El Martes Santo 2018 no ha sido ni una ocurrencia ni una mamarrachada, como dice alguno por ahí. Es un proyecto que está más que estudiado. Y esas propuestas que creemos que nos van a presentar ya han estado encima de la mesa. Pero estamos expectantes ante las ideas, ojalá tengan la varita mágica. 

Antes de las elecciones del Consejo, los hermanos mayores tuvieron una reunión con Francisco Vélez, ¿con qué sensaciones salió del encuentro?

Sensaciones muy distintas. En un momento dado, ellos (nueva junta superior del Consejo) crearon una tensión innecesaria. Se acusó de incoherente, de desnaturalizada la estación de penitencia de 2018 de las hermandades del Martes Santo. Cuando un hermano mayor preguntó un porqué de tal afirmación, no hubo respuesta. Fue el único momento de indignación entre los hermanos mayores. Posteriormente, se habló del Consejo en general y del Martes Santo en particular. Se nos afirmó que sí o sí la jornada debía arrancar en carrera oficial por la Campana y terminar en la catedral para que toda la Semana Santa sea homogénea. ¿Negociar? Todos estamos abiertos a ello, que el delegado de la jornada nos proponga lo que quiera, pero lo que no se puede negar es que lo que ha funcionado (Martes Santo 2018) esté encima de la mesa. El plan ha funcionado y los hermanos del Martes Santo y mucho público de Sevilla están encantados. ¿Hay que negar que este proyecto esté encima de la mesa? Creo que no son posturas. 

¿Tenéis la sensación de que si hubiese sido otra jornada con más peso la que hubiese llevado a cabo el plan, la recepción habría sido mejor?

Eso ya lo ha dicho más de un periodista. Si el plan lo hubiese llevado a cabo otra jornada, quizá los calificativos hubiesen sido muy distintos. No de majaras, sino de innovadores, de valientes… Pero somos solo del Martes Santo. Se ha sido injusto con la crítica porque no ha sido ni constructiva ni fundamentada. Se puede leer todo lo que se ha escrito, que ha sido muchísimo, y no hay ni razón ajena al gusto personal, ni a la supuesta esencia ni a la tradición. 

¿Hasta qué punto ‘culpa’ a la prensa de la opinión pública negativa que se ha creado contra el Martes Santo 2018?

No es toda la prensa, ha habido periodistas a favor del plan, otros en contra y otros que un día estaban a favor y posteriormente no. Está claro que quien tiene el poder de tener una pantalla al exterior crea opinión e incluso algunos se apoyan en ellos. Yo lo que echo de menos son fundamentos, razones. 

» Si se encontrase un plan con el sentido tradicional que solucionara los mismos problemas que teníamos, estaríamos encantados. Ahora, que lo iguale o lo mejore. Ni vamos a volver al Martes Santo 2017 ni vamos a perjudicar a otra hermandad»

Virgen del Dulce Nombre. / Fran Santiago.

A día de hoy, ¿es optimista de cara a que se vuelva a repetir el plan en 2019?

La idea de las ocho hermandades es que sí. Hoy por hoy es lo razonable, repetir el Martes Santo de 2018. Es una locura volver al de 2017. Ojalá para el 2019 haya una tercera vía magnifica que solucione todos los problemas, pero hoy en día eso es una entelequia. Es cierto que podemos estar equivocados o que lo teníamos delante y no lo hemos visto. 

Me gustaría que explicara el carácter ‘experimental’ del Martes Santo 2018. 

¿Qué es un experimento y para qué sirve si sale bien? Si funciona, sirve para solventar los problemas. El plan no nació así. Las hermandades del Martes Santo presentan el documento en el Consejo ‘ad experimentum’. Posteriormente, para -en mi opinión- salvar alguna postura o para que todo el mundo esté contento, se inventa la palabra experimental. Da igual que sea así, ha funcionado. 

Tras el éxito del plan, ¿se ha puesto en contacto con ustedes alguna jornada para aplicarlo en su día?

No, es cierto que el tema sale en alguna conversación coloquial, pero nada más de eso. Nosotros siempre hemos dicho una cosa que tenemos clara: lo que no afecta a la Semana Santa en general no merece una opinión por nuestra parte. Yo no tengo que decir nada ni de la Madrugada, ni del Miércoles Santo ni del Domingo de Ramos. Ellos son los que conocen sus problemas e idiosincrasia. Yo no me atrevería a opinar por otro salvo que pudiera afectar a toda la Semana Santa. Se ha hecho el Martes Santo 2018, ¿le ha afectado a alguien en algo? No. 

¿Cuándo comienzan las reuniones con Daniel Perera, nuevo delegado de la jornada? 

Sin hablar prácticamente del Martes Santo, el delegado ya ha tenido contacto con algunos hermanos mayores para conocernos y demás. Cuando su agenda laboral lo permita, sé que ya, esta semana o la próxima, nos va a reunir para hablar del Martes Santo. En principio, al poco tiempo hará otra reunión para presentar un plan más concreto. Estamos abiertos a escuchar. Plazos no nos hemos marcado, pero sí es cierto que, aunque la Semana Santa es tardía, el proyecto habría que aprobarlo en los respectivos cabildos de salida, que son en febrero, e, incluso, algunas hermandades necesitan del respaldo del cabildo general. 

Volviendo a la hermandad, entre los proyectos que se han llevado a cabo en los últimos cuatro años y medio han destacado las restauraciones tanto de los titulares como de otros enseres importantes. 

Afortunadamente se han llevado a cabo muchísimas restauraciones porque hacían falta. El cambio en el patrimonio artístico ha sido espectacular. Para empezar, tres de los cuatro titulares: la Virgen, el Señor Jesús ante Anás y el San Juan. Son decisiones complejas. Mayoritariamente estamos contentos, pero siempre habrá opiniones contrarias. Quizá, en la Virgen es donde se apreció más el cambio porque realmente la restauración se debía haber hecho mucho antes. Posteriormente, se restauró el dorado del misterio entero y todas figuras secundarias (a excepción de la policromía del romano) y se recuperaron los ángeles del paso que se habían perdido en los años sesenta. La peana de la Virgen, el manto y la túnica blanca del Señor también han sido restauradas, así como la capilla, donde junto con el Gran Poder hemos arreglado los paños de azulejería. 

«Si el plan lo hubiese llevado a cabo otra jornada, quizá los calificativos hubiesen sido muy distintos. No de majaras, sino de innovadores, de valientes… Pero solo somos del Martes Santo. Se ha sido injusto con la crítica»

Viacrucis del Señor del Mayor Dolor. / Raúl Pajares. 

¿Qué retos se plantea la junta de gobierno en estos cuatro años?

Ahora mismo estamos inmersos en la nueva casa hermandad. Hemos vendido la antigua y hemos adquirido un nuevo espacio. Está por delante una obra muy importante. Una vez que se termine, nos sentaremos a ver los números y la siguiente pretensión es restaurar al Cristo del Mayor Dolor y las bambalinas del palio. Veremos si es posible. 

La corporación posee uno de los titulares que no procesionan en la Semana Santa de Sevilla de mayor valor: el Señor del Mayor Dolor, ¿anhelan en la hermandad su incorporación a la cofradía?

En mi opinión, la incorporación del Señor del Mayor Dolor fue un anhelo de unos poquitos hermanos en el año 2007. Incluso se consiguió llevar a las reglas de la hermandad, pero no era un deseo real. El crucificado tiene mucha devoción tanto en la hermandad como en el barrio, pero la gran mayoría de los hermanos piensan que la cofradía del Dulce Nombre es la que hay, que la introducción de un tercer paso podría desvirtuar la cofradía de la ‘Bofetá’. Por ejemplo, en aquel momento, su anual viacrucis sufrió un bajón, se tuvo que hacer interno porque acudían muy pocos hermanos. En cambio, ahora sus cultos están teniendo una mayor participación. Yo creo que no saldrá nunca en Semana Santa. 

Una de las grandes virtudes del Dulce Nombre es el sello tan particular que tiene su cofradía. 

Creo que sí, hay una cosa básica en el Dulce Nombre: la cofradía tiene un estilo que mantiene desde hace muchos años. Eso se valora. Recuerdo una expresión que empleó un periodista que me gusta bastante: <<Clasicismo sin complejos>>. Es una cofradía clásica pero alegre, así lo indica tanto el misterio, que tiene mucho poderío, como el palio. La túnica, el cirio al cuadril (que identifica a un tipo de hermandad) también crean una idiosincrasia. Mantener todo ello y disponer de la parroquia y la plaza de San Lorenzo nos identifica de una manera muy particular. 

La vinculación que mantiene la corporación con los hermanos Gallego y con la Banda de Cornetas y Tambores de las Cigarreras imagino que también ayuda. 

Las Cigarreras acompaña al misterio desde 1982. No se entendería ni el paso con otra banda ni a la formación musical en otra hermandad del Martes Santo. Algo parecido ocurre con la Oliva de Salteras y el palio. En cuanto a los Gallego, Manolo, que empieza siendo uno de los primeros hermanos costaleros del misterio, lleva alrededor de 32 años. Miguel entra al poco tiempo y Alberto se incorpora más tarde. Desde el 96 mandan en el paso de palio. 

Para terminar, ¿cuál es la devoción de Manuel Casal?

La Virgen del Dulce Nombre. La dolorosa es la gran devoción de parte de mi familia. Desde los siete años, cuando comencé a salir de nazareno, le tengo un cariño especial. Por supuesto, también le tengo una gran devoción a Jesús ante Anás y al Señor del Mayor Dolor. En la hermandad, antiguamente la devoción hacia la Virgen era mayor, pero con el paso del tiempo se ha ido igualando por la evolución en sí de la Semana Santa. Hoy día, por el crecimiento de las bandas y de las cuadrillas, los pasos de misterio tienen más tirón que hace varias décadas. 

About Fran Delgado (196 Articles)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

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