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Francis Verdugo: “El paso del Señor de la Humildad es una aportación total para la Semana Santa de Sevilla”

El tallista y diseñador Francis Verdugo. / Manuel Jesús Pérez Martín.

El tallista y diseñador Francisco Verdugo, ‘Francis’ Verdugo, (Sevilla, 12/09/1973) está viviendo los momentos más especiales a nivel profesional desde que comenzase como aprendiz junto a Manuel Durán el 5 de junio de 1995. Mañana, en el Casino de la Exposición, se presenta su primera obra completa para la Semana Santa de Sevilla y el gran estreno de la fiesta para 2019: el paso del Señor de la Humildad de la Hermandad de los Dolores del Cerro. Cofrade de cuna de la corporación del Martes Santo, confiesa que siente que ha aprovechado la oportunidad única que le ha dado la vida y que está plenamente satisfecho con el resultado final del paso.

Miembro de la Asociación Gremial de Arte Sacro, Francis Verdugo se muestra especialmente crítico con aquellas hermandades que apuestan por artistas que abaratan los costes de ejecución de una obra y que, por lo tanto, generan competencia desleal y bajan la calidad de la creación artística.

Está a punto de presentarse su obra más importante, el paso para el Señor de la Humildad del Cerro. ¿Está viviendo los meses más especiales de su vida profesional?

Por supuesto, es algo indudable. Estoy viviendo los momentos más dulces de mi vida profesional. En estos últimos meses, cuando se ha visto que el paso del Señor de la Humildad era una realidad, he disfrutado con relajación, con tranquilidad. Anteriormente, cuando aún quedaban procesos por culminar, todavía tenía latente el sentido de la responsabilidad porque no sabes si al trabajo va a salir bien o no. Todo eso lo tienes en la mente hasta que llega el momento que estoy disfrutando ahora.

Acumula casi veinticuatro años como tallista, ¿cómo de diferentes son las emociones con respecto a otros trabajos?

Totalmente diferentes en el sentido de que en el paso del Señor de la Humildad está el factor sentimental porque el Cerro es mi hermandad. Va a ser irrepetible, pues soy hermano y he acumulado muchas vivencias en la corporación. He sido miembro de junta durante ocho años y he nacido en el Cerro; los cerreños nos sentimos muy arraigados al barrio. Siempre lo llevas en el corazón. Esa es la presión, la responsabilidad que yo he tenido en este trabajo. Son factores que no voy a poder vivir nunca más y que hacen aún más especial al paso del Señor de la Humildad.

Recuerdo que tenía miedo a fallarse a sí mismo con el paso del Cristo de la Humildad: ¿ha aprovechado la oportunidad única que le ha dado la vida?

Sí, de hecho, estoy disfrutando este momento porque, al ver el paso del Señor terminado, ya sé que he conseguido con creces lo que me proponía. Eso te da una tranquilidad tremenda. Estoy viviendo momentos dulces porque mi mente, mi alma y mi corazón, tras estar en vilo y en tensión, ya se encuentran relajados. Gracias a Dios, he superado con creces mis miedos.

¿A qué le tiene miedo ahora?

No me preocupa la opinión de la gente porque estoy satisfecho con lo que he hecho. Cuando un artista está feliz con su trabajo, no te tiene que preocupar lo que le digan los demás. Opiniones hay para todos y nunca llueve a gusto de todos. Si bien, sí me inquieta la percepción del hermano, pues el paso está hecho para ellos, para los hermanos del Cerro. Además, si a alguien no le gusta, me importa saber por qué. Es cierto que sí me queda la tensión de la salida procesional, ese día va a ser para mí agridulce: disfrute y culmen de todo, pero también viviré la tensión que conlleva ser el responsable principal de la ejecución del paso.

“Soy hermano del Cerro y me siento muy arraigado al barrio. Esa es la presión, la responsabilidad que yo he tenido en este trabajo. Son factores que no voy a poder vivir nunca más y que hacen aún más especial al paso del Señor de la Humildad”

El tallista y diseñador Francis Verdugo. / Manuel Jesús Pérez Martín.

Ha sido un proyecto ambicioso, casi cuatro años de trabajo: ¿cree que va a encajar en la Semana Santa de Sevilla?

Sí, partimos de la base de que la Hermandad del Cerro es una corporación que siempre lo ha hecho todo muy bien. Muy consensuado, estudiado y meditado. El paso del Señor de la Humildad no iba a ser menos, por lo tanto, creo que va a encajar en la Semana Santa de Sevilla. Además, es una obra que va a aportar, no es una innovación -es un paso con líneas y perfiles barrocos-, pero sí tiene elementos y combinaciones de líneas que no están vistas. El paso del Señor de la Humildad es una aportación total para la Semana Santa de Sevilla.

¿En qué detalles se tienen que fijar más detenidamente los cofrades?

Durante el transcurso de ejecución de una obra, te vas fijando en detalles, pero una vez que está el paso concluido, nos tenemos que fijar en el conjunto. El paso es un conjunto que crea un efecto pirámide total, es una obra que va buscando convertirse en una peana para el Señor de la Humildad, que es el protagonista. La expectación es el paso porque es la novedad, pero los tallistas tenemos que tener claro que nuestro trabajo está a merced de la obra del escultor, que es el artista que crea devoción. Entonces, el paso va direccionado a darle protagonismo al Señor. El cofrade lo debe ver a una distancia determinada, ni muy lejos ni muy cerca, que la vista abarque el conjunto del paso.

De su talento ha salido el gran estreno de la Semana Santa 2019, ¿qué se siente?

No soy vanidoso ni egocéntrico, soy más bien tímido, pero no deja de crearme un orgullo y una satisfacción personal tremenda. Es cierto que, tras más de veinte años, tenía ya mi trayectoria y mi nombre antes del paso de la Humildad, pero es mi consagración como artista. Ver que lo he conseguido solo y con mi esfuerzo supone una satisfacción personal que me transmite una fuerza tremenda para seguir avanzando y creando.

Quizá la característica que mejor define al paso es que encaja muy bien en la personalidad de la cofradía del Cerro, ¿no?

Claro. En un principio, el paso para el Señor de la Humildad lo concebí dorado, pero la junta de gobierno, en palabras de José de Anca, su ex hermano mayor, comunicó que quería que la hermandad no perdiera su sello con el paso del nazareno. Es decir, que se tratase de una incorporación más que mantuviera la personalidad, la idiosincrasia de la cofradía del Cerro. Al captar esa idea, tenía claro que el paso debía ser barnizado para mantener la línea y con orfebrería en bronce para que fuese diferente al misterio.

Además de la obra para Señor de la Humildad, está ejecutando el proyecto del paso del Cristo de la Corona, ¿en qué fase se encuentra?

El paso del Cristo de la Corona es un proyecto precioso del maestro Antonio Dubé de Luque, es una obra que funciona bastante bien con la imagen del nazareno, ya que busca un efecto pirámide. El paso es un pedestal. Voy al ritmo que va marcando la hermandad porque es una corporación que no es potente a nivel económico. No hay plazos porque no se lo pueden marcar. Además, debe crear el cortejo y seguir creciendo en número de hermanos. No puede ir todo enfocado al paso. Eso sí, es cierto que esta Semana Santa no se va a estrenar nada por mi culpa. Cuando se decidió hacer algo fue en octubre, fecha en la que ya tenía cerrados muchos compromisos y me iba a resultar imposible. Ni con la Hermandad del Cristo de la Corona ni con ninguna haría el trabajo corriendo por hacerlo porque amo mi oficio y me gusta que las obras que salgan de mi taller sean hechas a conciencia. Por ello, acordamos esperar al año siguiente.

“Intentamos dar facilidades a las hermandades, pero lo que no se puede es rebajar los costes rebasando los niveles de la lógica porque, entonces, es imposible realizar una obra de calidad. Para mí eso se llama prostituirse”

El tallista y diseñador Francis Verdugo. / Manuel Jesús Pérez Martín.

¿Ha mejorado la relación calidad-precio en las obras?

Por desgracia, seguimos en la misma línea. A este respecto, hemos creado la Asociación Gremial de Arte Sacro con el fin de mejorar la situación actual. ¿Por qué ocurre? Porque existen las competencias desleales. Las hermandades deben comprender que, aunque no sean potentes a nivel económico, pueden acometer obras de envergadura porque los artistas, al menos en mi caso, no establecemos plazos de ejecución. Por ejemplo, véase el paso del Cristo de la Corona. Es decir, intentamos dar facilidades a las corporaciones, pero lo que no se puede es rebajar los costes rebasando los niveles de la lógica porque, entonces, es imposible realizar una obra de calidad. Para mí eso se llama prostituirse y antes de llegar a ese punto prefiero no hacer el trabajo. Tenemos que luchar para que las competencias sean legales y legítimas, que son las que me hacen esforzarme y crecer como persona y profesional. La desleal te destroza y quien la lleva a cabo ni come ni deja comer. También tienen su cuota de culpa las juntas de gobierno que, sin poder a nivel económico, marcan unos plazos para la ejecución de una obra de tres o cuatro años. Entonces, tienes que hacer un presupuesto la mitad de barato y, por lo tanto, adulterar la obra final. Ese es el círculo vicioso que se genera.

A este respecto, una hermandad de Calpe, Alicante, acaba de presentar su nuevo paso de plástico, ¿qué le parece?

Óscar Añino Sanjorge -autor del paso de plástico- dice que trabaja para las hermandades pobres y poco pudientes, que son la mayoría y gracias a las que en una etapa muy larga de mi vida profesional salí adelante. Si este personaje dice que realiza pasos de plástico para las hermandades poco pudientes, me está quitando el 90% de mi clientela. Afirma que por lo que vale un frontal, hace un paso completo: trabajaderas, parihuela, esculturas, dorado, etc. Explica que es como las carrocerías de los coches, que no se altera ni con la lluvia. Entonces, todas las obras que se han hecho hasta hoy no valen para nada porque este hombre ha inventado la panacea, ¿no? Para ayudar a hermandades poco pudientes, destroza a muchas familias. Como hermandad, me daría vergüenza encargar un paso de plástico. Lo que ha hecho para la corporación de Alicante es una aberración. Me da pena porque este chaval es licenciado en bellas artes por la Universidad de Florencia y posee dos másteres. Si esto tomara cuerpo, me deprimirían mucho las hermandades.

¿Es consciente Sevilla de la riqueza artística que posee?

Por desgracia, es una minoría de Sevilla la que es consciente de la riqueza artística que posee la ciudad. El cofrade antiguo, que es el que crea el patrimonio de las hermandades, era mucho más culto y respetuoso con el arte que el actual. El cofrade de hoy busca lo barato, cualquier cosa medio le vale; como es Sevilla, el artista me lo abarata porque va a adquirir un nombre. En este sentido, si el artista se dedica a regalar, es el primero que se está faltando el respeto a él mismo y, por lo tanto, las hermandades, de forma inconsciente, tampoco te respetan. El respeto que tú quieres que te tengan los demás debe partir del que tú tienes a ti mismo.

¿Cuál es el paso perfecto de la Semana Santa de Sevilla?

Es imposible decirlo. Puedes afirmar que te gusta más un paso que otro, pero, aun así, no terminarías de tenerlo claro. En cada paso hay una sapiencia que, dentro de su personalidad, aporta al arte. Es injusto que me quede con uno. Por ejemplo, el misterio de la Estrella es un grandísimo paso; el de los Gitanos; el de la Amargura es una maravilla; el de la Esperanza de Triana tiene una sabiduría bestial y  funciona de maravilla en la calle; los dos pasos de San Benito; el de la Quinta Angustia, en su línea, es de una categoría máxima de equilibrio, de señorío, de clasicismo y de elegancia; el misterio de la Lanzada… Nunca le podré contestar con claridad a esta pregunta. Yo mismo pienso muchas veces con cuál me quedaría y es imposible. El cofrade que te diga un paso solo, no tiene ni idea, no te puedes quedar con ninguno. La Semana Santa de Sevilla es rica y en sus pasos tiene la esencia.

Tengo la sensación de que Francis Verdugo ha llegado a su culmen con el paso del Señor de la Humildad. ¿Qué hay después de esta obra?

Esa pregunta me la he hecho muchas veces pero yo mismo me he desinhibido, la he cortado. No es el momento de contestar porque estoy tan lleno, es tan reciente lo del paso del Señor de la Humildad… A la hora de diseñar alguna obra me siento bloqueado, las primeras ideas que se vienen a la mente son las que he desarrollado en el paso del Cerro. Eso es lo que no quiero que ocurra porque, entonces, me estaría repitiendo. Es de lo que huyo. En este momento, sí he llegado a mi culmen, pero sé que, en cuanto pase un tiempo, mi mente se relajará y volveré a poder crear. No sé cuánto tardaré en recuperarlo. Ahora mismo me tengo que reiniciar, es muy reciente y muy fuerte todo lo vivido con el paso del Señor de la Humildad. El esfuerzo ha sido muy grande en todos los aspectos, he pasado muchísimas horas pensando en el diseño. Esos son los momentos más difíciles y en los que sufro más porque sé que el diseño final va a suponer mi triunfo o mi derrota.

Vídeo: Manuel Jesús Pérez.
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Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

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