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XII estación: Jesús crucificado, la Madre y el discípulo amado

Durante los últimos años, podríamos decir incluso décadas, el rezo del viacrucis se ha convertido en una pieza fundamental en la preparación de Sevilla, las hermandades y los cofrades para la Semana Santa. En su sentido más estricto y tomando como base la devoción a una imagen, durante las catorce estaciones los fieles recorren junto a Jesús el camino hasta su muerte en el Monte Calvario. Así es en el viacrucis del Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta que tiene lugar cada último sábado de enero, en el rezo interno que se celebra cada viernes de Cuaresma en la basílica del Gran Poder o en el ejercicio que preside cada Lunes Santo el Señor de la Salud de los Gitanos.

A pesar de que el origen del viacrucis data de entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, el rezo actual, basado en los textos evangélicos, lo establece San Juan Pablo II en 1991, quien incorpora nuevos pasajes y sustituye algunas estaciones que estaban tomadas de los textos apócrifos.

Así es el Vía Crucis según la Semana Santa de Sevilla

XII estación: Jesús crucificado, la Madre y el discípulo amado. Del santo Evangelio según San Juan 19,25-27:

«En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.»

En la Semana Santa de Sevilla, la hermandad que recoge dicho pasaje es la de las Siete Palabras, y en concreto su segundo paso procesional.

Misterio de las Siete Palabras. Miércoles Santo 2017 | Baltasar Núñez

Hermandad de las Siete Palabras

La sevillana Hermandad de las Siete Palabras realiza su anual estación de penitencia en la tarde del Miércoles Santo, saliendo desde la parroquia de San Vicente.

La corporación acapara hasta cuatro tipos en una misma: sacramental, de penitencia, gloria, y de ánimas, teniendo tras ellas una amplísima historia.

La más antigua es la hermandad sacramental, fundada en San Vicente en 1511 por Teresa Enríquez, datando sus primitivas reglas en 1535.

Le sigue la de la Virgen de la Cabeza, proveniente del convento Casa Grande del Carmen y fundada allí en 1561, gozando incluso de capilla propia.

La cofradía de Ánimas es también natal de San Vicente, fundándose en 1562 con el fin de velar y rogar por las almas de los difuntos en el purgatorio.

Sagrados Clavos, Virgen de los Remedios y San Juan Evangelista. Esta corporación es el germen de la actual cofradía procesional propiamente dicha. Parece ser que tuvo un origen de gloria para después pasarse al carácter penitencial en el sitio donde fue fundada, el convento de los Remedios. La regla conservada es de 1595 y la sitúa en el convento del Carmen, haciendo estación de penitencia el Miércoles Santo con unas túnicas similares a las actuales.

La corporación gloriosa de la Virgen del Rosario también de San Vicente y de 1672. Aunque su culto debería ser externo y con un simpecado, esta hermandad gozó desde los inicios de una imagen de la Virgen con dicho misterio y en 1777 comenzó a salir a la calle con ella en acto público de fe.

Todas ellas se han ido fusionando paulatinamente hasta que en 1966 se fusiona la Sacramental, de Ánimas y Rosario con la penitencial de las Siete Palabras, que ya contaba con la fusionada de la Cabeza y Remedios.

Las imágenes procesionales, siguiendo el orden, son:

  • Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia: realizado en 1649 por Felipe de Ribas para una congregación de sacerdotes.  A pesar de una pseudo restauración acometida por Ortega Brú, el nazareno deja entrever la profunda unción y el sentimentalismo impreso en su rostro.
  • Santísimo Cristo de las Siete Palabras: contratado en 1682 además de cuatro doctores de la Iglesia, al imaginero Felipe Martínez. Emilio Pizarro interviene sobre la misma para darle el carácter procesional dialogante que en la actualidad posee, taponándole la herida del costado y haciéndole una nueva cruz en 1896.
  • María Santísima de los Remedios: con la reorganización de la cofradía en 1858, y el posterior uso de una imagen de acarreo de San Vicente, la hermandad le encarga al hermano Manuel Gutiérrez Reyes-Cano la realización de la dolorosa actual en 1865. Es una imagen de candelero con mascarilla realizada en telas encoladas y unos ojos de cristal de color celeste. Se transformó la posición de la cabeza en otras intervenciones agresivas hasta que en 1992 Jesús Curquejo le realizó un nuevo cuerpo buscando la concepción primitiva que tuvo la imagen.
  • Nuestra Señora de la Cabeza: celebrando los actos del IV aniversario se planteó la idea de sacar una imagen bajo palio. El resultado fue la transformación y restauración de una imagen de Emilio Pizarro en el siglo XIX por parte de Manuel Escamilla, sacando de un ángel del Sagrado Corazón la actual imagen de la Virgen.

Nunca ha presidido el viacrucis del Consejo

La imagen del Cristo de las Siete Palabras nunca ha presidido el viacrucis del Consejo y además actualmente no preside ningún viacrucis anual. Fue una de las imágenes escogidas para presidir el viacrucis magno de la fe de 2013, que se suspendió finalmente por las inclemencias meteorológicas.

Además ha sido invitada al Santo Entierro Magno de 2004 o el de 1948.

Curiosidades

La Hermandad de la Virgen de la Cabeza contaba con otro titular, San Zoilo, incorporado en 1596.

El nazareno de la Divina Misericordia proviene de una cesión en 1649 a la Hermandad de Ánimas, pasando posteriormente a la Sacramental.

La Virgen de la Cabeza llegó a contar con un original palio de plata, del que tan sólo se conserva su techo y que está colocado como trasera de altar del Nazareno.

El paso de las Siete Palabras conserva la disposición decimonónica de los personajes puestos en hilera como se puede también apreciar en el Duelo del Santo Entierro o en la Carretería.

Viacrucis tradicional

En el primitivo viacrucis de Sevilla que instauró en 1521 Fadrique Enríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa, debía rezarse el ejercicio según el considerado viacrucis tradicional. Así se refleja en los diferentes azulejos que se sitúan entre la Casa Pilato y el humilladero de la Cruz del Campo, recorrido que siguió el viacrucis entre 1630 y 1873. De esta forma, la duodécima estación del primitivo viacrucis era la siguiente: aquí se contempla la muerte de Cristo en la cruz.

6azulejos viacrucis (manuel jesus perez)

Bibliografía/ webgrafía

AA. VV.: Misterios de Sevilla, vol. 1, Sevilla, 2003.
AA. VV.: Sevilla Penitente, tomo 1, Córdoba, 1995.
LÓPEZ BERNAL, José Manuel: La hermandad de la Columna y Azotes. 450 años de Historia (1563-2013). Sevilla, hermandad de las Cigarreras, 2013.
PALOMERO PÁRAMO, Jesús Miguel: Imaginería procesional. Sevilla. Misterios, nazarenos y cristos. Sevilla, 1987.
ROBLES, Francisco, y ROLDÁN, Manuel Jesús: Historia de la Semana Santa Sevillana. Sevilla, 2012.

http://siete-palabras.com/

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