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Charo Padilla: “Va a ser el pregón de una cofrade que vive la Semana Santa de Sevilla como cada uno de vosotros”

Charo Padilla, pregonera de la Semana Santa de Sevilla 2019. / Jesús Barco.

Ochenta y dos años después del discurso de Federico García Sanchís en el desaparecido teatro San Fernando que dio origen a lo que hoy es el pregón de la Semana Santa de Sevilla, por fin anunciará la fiesta hispalense una mujer: Rosario Padilla de la Hoyuela, Charo Padilla (Sevilla, 1962), pasará a la historia por ser la primera pregonera de la Semana Santa de Sevilla. En el interior de la iglesia de Santiago, donde la reportera de “El Llamador” de Canal Sur Radio comenzó a retransmitir la salida de la cofradía de la Redención en 1986 (año en el que aún no existía la emisora autonómica), Padilla confiesa que, en gran parte, ha dado el paso de subirse al atril del Maestranza por todas esas mujeres que lucharon por salir de nazarenas en sus hermandades. 

Este Domingo de Pasión, Charo Padilla intentará colarse en las casas de los cofrades como lo hace cada Semana Santa desde hace tres décadas. Para ello, asegura que su principal objetivo es que quienes escuchen el pregón la reconozcan. Con ustedes, la pregonera de la Semana Santa de Sevilla 2019. 

Para comenzar, ¿cómo están siendo estos meses tras su elección como pregonera?

Los primeros diez días tras el nombramiento fueron muy intensos y agobiantes porque yo no estoy acostumbrada a ser la protagonista. Al contrario, suelo ser la persona que entrevista. Al ser la novedad, todo el mundo llamaba, preguntaba, entrevistas… mucha presión, pero luego se diluyó. Posteriormente, viví unos meses muy tranquilos que me sirvieron para escribir. Antes de Cuaresma, comenzó de nuevo el ritmo, pero de otra manera. Muchos amigos cofrades que han sido pregoneros me aconsejaron que lo disfrutara. Al principio, no lo lograba asimilar: ¿cómo se puede disfrutar con tanta presión?, me preguntaba, pero desde el primer acto que tuve en diciembre, en la Hermandad de las Aguas, disfruto muchísimo cada momento. Estoy encantada. Es una vez en la vida, una experiencia única que hay que disfrutar. Además, recibes tanto cariño que te enriquece, te alimenta el espíritu. De cada acto sales mejor persona. Me siento muy querida.

Ha tenido el privilegio de vivir muchos momentos especiales: ¿le han servido para completar su texto o ya tenía muy claro el guion de su pregón?

Desde el primer momento que me designaron como pregonera, tenía más o menos claro el guion de mi pregón. Pero en todos estos lugares hay experiencias y personas que te cuentan historias y, por lo tanto, siempre surgen ideas. De todo se recoge algo, pero sí tenía clara la base y la estructura.

¿Qué supone ser la primera mujer que va a pregonar la Semana Santa de Sevilla?

De todo un poco: miedo; responsabilidad, porque sé que mucha gente va a estar pendiente de mí (los que oyen el pregón, los que lo han oído alguna vez, los que no lo han oído nunca e, incluso, aquellos a los que no les interesa); y orgullo. No pienso mucho en el día del pregón, aunque me visualizo bastante en el escenario. Tenga en cuenta que yo sé perfectamente lo que ocurre detrás de él, por ello me visualizo donde no me he visto nunca: en el atril. Es un pensamiento que tengo siempre en mi mente: me visualizo sentada escuchando ‘Amarguras’.

Ha llegado a afirmar que es el reto más importante de su vida, ¿por qué?

Al margen del nacimiento de mis hijos y, sobre todo, de haber conocido a mi marido y de haberme casado con él, no había tenido antes un reto tan gordo como éste. Solamente pienso en estas cosas cuando me preguntáis, pero es cierto que cuando me afirman que va a ser histórico, que soy la primera pregonera y, además, percibo que hay entusiasmo y curiosidad, es cuando me planto y digo: “Esto es importante, prepáratelo bien porque, como te salga regular, no sube nunca más una mujer”-sonríe-.

“Nunca había estado en mi pensamiento ser pregonera. Pero he vivido cómo las mujeres que estaban en mi tertulia han luchado por salir de nazarenas y han sido muy valientes. Si ellas dieron el paso yo no podía seguir diciendo que no”

Charo Padilla, pregonera de la Semana Santa de Sevilla. / Jesús Barco.

Era voz populi que no entraba en sus planes e, incluso, se mostraba reacia a ser pregonera, ¿por qué acepta finalmente el reto?

Nunca había estado en mi pensamiento ser pregonera. No era una cosa que soñara ni deseara ni pidiera. Nada de nada. Es cierto que, en mi tertulia de mujeres en “El Llamador”, pedía que fuese elegida una mujer, pero no para mí. Cuando surgió la idea, fue que no y pasaron los meses, el tema fue madurando porque había gente de muchísimo peso que seguía insistiendo, que me animaba. Se ha ido masticando muy poco a poco. Comencé a escribir en el Diario de Sevilla, lo que hizo que me soltara, que empezara a escarbar en mi memoria y ver que tenía un almacén de recuerdos importante: había mucho que contar y salieron los artículos muy fácilmente. Con sencillez, porque yo ni soy una extraordinaria escritora ni poeta. En una reunión en la entrega del ‘Homo Cofrade’ que me otorgaron el año pasado, José Ignacio del Rey Tirado (pregonero de la Semana Santa 2018) me dijo que hay veces en la vida que tienes que hacer algo en lo que no habías pensado, que no estaba previsto. No es que fuese clave, pero me hizo pensar que, a lo mejor, era la hora de decir que sí. Sobre todo porque he vivido cómo las mujeres que estaban en mi tertulia han luchado por salir de nazarenas y han sido muy valientes. Si ellas dieron el paso yo no podía seguir diciendo que no. Entonces, contesté que sí.  

Llegaron las nazarenas, poco a poco las mujeres se van integrando en las juntas de gobierno, ya hay muchas acólitas, mujeres en las bandas, etc. ¿Por qué se han tardado ochenta y dos años en darle la alternativa a una voz femenina?

Pues no lo sé, quizá el Consejo ha ido un poco más atrasado en este aspecto que las hermandades. Realmente, las corporaciones han ido avanzando, aunque todavía deben hacerlo mucho más. La mujer tiene que ser diputada de caridad y hermana mayor, como lo fue Maruja Vilches en los Javieres. Las mujeres tienen capacidad para ello, otra cuestión es compaginar la vida familiar y laboral, que es un tema aparte. En este sentido, las mujeres tienen que dar un paso al frente a la hora de presentarse a ser hermana mayor. Estoy segura de que en un futuro próximo habrá más hermanas mayores porque hay mujeres muy valiosas. No sé por qué ha tardado tanto en ser elegida una pregonera, pero espero que, a partir de aquí, no se tarden otros ochenta años en designar a la segunda mujer.

¿Cree que subirse al atril será más complicado que, por ejemplo, su primera narración de la salida de la Macarena? ¿Se lo va a plantear como tal?

Para mí es más complicado subirse al atril. ¿Sabe por qué? Cuando retransmito, no me imagino que detrás hay escuchando miles de personas, visualizo a uno o dos cofrades que están en su casa o en el hospital a los que les estoy llevando esos sonidos porque necesitan escuchar lo que voy a contar. El escenario del Maestranza es más difícil, pero todo es cuestión de templar los nervios. A mí no me resulta especialmente complicado retransmitir. Voy a ser yo, quien me oiga me tiene que reconocer. Es decir, quien me escuche por la radio va a tener que pensar si estamos o no en el Domingo de Ramos. Voy a ser yo y voy a sonar como si estuviera retransmitiendo.

¿El hecho de ser un personaje reconocido no solo por la élite cofrade, sino por la gran mayoría de los mismos le otorga mayor presión, mayor responsabilidad?

No, me da más confianza porque quienes me van a oír me conocen ya. Soy una más de su casa, lo he sido durante más de treinta años; es decir, sé que he entrado en sus casas por la noche cuando ya se acostaban o, mientras que se arreglaban para salir a la calle, les contaba cómo salía la Sed o, entre otras, San Bernardo. Entonces, creo que voy a estar como en casa porque ellos me consideran parte de la banda sonora de sus vidas, mi voz es familiar es para ellos. Eso creo que es una ventaja.

“Voy a ser yo, quien me oiga me tiene que reconocer. Es decir, quien me escuche por la radio va a tener que pensar si estamos o no en el Domingo de Ramos; voy a sonar como si estuviera retransmitiendo”

Charo Padilla, pregonera de la Semana Santa de Sevilla. / Jesús Barco.

Ha afirmado que su pregón va a ser “el de la bulla”: ¿cómo es un pregón “de la bulla”?

Significa que va a ser el pregón de la mujer a pie de asfalto: delante de un paso, de una iglesia, de un balcón, en una bulla, en un callejón, en un puente viendo pasar el Cachorro, cangrejeando… Es mi pregón pero puede ser perfectamente el tuyo, el pregón de una cofrade cualquiera que vive la Semana Santa como cada uno de vosotros. Eso es lo que significa para mí el pregón “de la bulla”, que suene a que están saliendo los pasos a la calle.

Ha tenido la suerte de vivir numerosas experiencias con el micrófono de “El Llamador”, ¿con cuál se queda y por qué? 

Es que son muchas. Por ejemplo, de las primeras cosas que yo realicé en “El Llamador” de la Cuaresma fue la bajada de la Macarena desde el camarín. No se había hecho nunca ni se hizo más. ¿Cómo se retransmite ese acto? Sin hablar, yo estaba muy cerca de la Virgen. Lo recuerdo con mucho cariño y emoción. Hay muchos más momentos; por ejemplo, las salidas del Cerro siempre son muy emocionantes porque la gente lo hace así, porque es una unión tan perfecta entre hermandad y barrio que es difícil de igualar. También hay muchas historias bonitas, como la que me contó una señora que murió hace muchísimos años: una mujer que tenía más de ochenta años y vivía en la calle Feria con su hermana. A los días de morir ésta, la asaltaron con el pretexto de darle el pésame. Alguien de la Hermandad de la Macarena, a la que siempre veía de vuelta pasar por su viejo balcón de madera, se enteró y en aquella Madrugada vio cómo la Virgen empezó a mirar a su balcón cara a cara. Ella me iba contando la historia con una congoja, narraba que ella estaba sola y la Esperanza fue a verla. Esa historia siempre la tengo muy presente. 

Antes de terminar, ¿qué significa para usted “El Llamador”?

“El Llamador” es un antes y un después en la información cofrade. Se pasó de una información cofrade al uso, muy clásica y de noticia, a otro tipo donde estaba la unidad móvil. Empecé en esa unidad móvil haciendo reportajes; llevamos la Cuaresma a las casas: un ensayo, un retranqueo, una limpieza de plata… He vivido muchas experiencias, he entrado en todas las hermandades y he conocido gente interesante y que hace tanto por las hermandades. “El Llamador” me ha enseñado, me ha dado mucho y ha cambiado la información cofrade. Sin duda. 

¿Cuál es su devoción?

Mi devoción principal es la Macarena, antes de empezar en “El Llamador”. Mi madre era hermana de la hermandad y al primer lugar cofrade al que me llevó fue a la basílica. Después de los años que he estado haciendo cofradías e información de Semana Santa, me he ido metiendo poco a poco en otras hermandades: el Beso de Judas, porque mi hermano salía aquí; San Pablo, porque la vi crecer; y el Cerro, porque llevaba muchos años narrando su salida y mi hija era hermana ya que mi marido hizo la marcha ‘Coronación’ el mismo año que ella nació y, además, fui asistida en el parto por el hermano mayor de la corporación por aquel entonces, todo se conjugó. Cada una tiene parte de mi corazón, pero la principal, porque ahí se inició todo, es la Macarena. 

Vídeo: Jesús Barco
About Fran Delgado (196 Articles)
Entrevistas en De Nazaret a Sevilla. Periodista. Hermano de la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Twitter: @unfrandelgado.

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