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Una Madrugá de las de antaño

La respiración se acelera, los nervios se apoderan del cuerpo, las mariposas comienzan a revolotear en el estómago. El mar de plumas de oca llega a la basílica de San Gil, los armaos ya están aquí. El sueño de todo un año está a punto de cumplirse.

Sevilla es de esas ciudades de emociones fuertes, esa ciudad que vive como ninguna sus días grandes, una ciudad engalanada hasta los topes para vivir una de las noches más esperadas de cada año. La noche más bonita, la noche de los contrastes, la noche del ruán, del esparto, del terciopelo, la capa, del silencio y la corneta, la noche por antonomasia: la Madrugada.

La Madrugada de este año transcurrió como aquellas Madrugadas de antaño, en la que las cofradías y las imágenes eran las verdaderas protagonistas. Ni el miedo, ni la inseguridad, ni el riesgo de lluvia ni si quiera el frío que arreciaba por las recónditas calles del centro de la capital, evitó que Sevilla se echase a la calle y llevase en volandas a sus imágenes como en años pretéritos.  A pesar de la aciaga tarde del Jueves Santo, manchada por las torrenciales lluvias que dejaron a 4 de las 7 cofradías del día en sus iglesias,  las seis hermandades de la Madrugada realizaron su estación de penitencia sin ningún tipo de problema. Solo el aumento del riesgo de las precipitaciones a última hora de la mañana, hizo que las dos Esperanzas y los Gitanos decidieran acelerar el paso y acortar su recorrido para evitar riesgos mayores. Muchos acogieron estas decisiones con recelo, cuando la probabilidad de lluvia no ascendía ni siquiera al 40 por ciento, pero viendo el desenlace de la tarde del Viernes Santo, la decisión que tomaron la Hermandad de la Macarena, Triana y los Gitanos fue más que acertada. Más vale prevenir que curar.

La noche en Sevilla estuvo marcada por el frío y la humedad. Las lluvias que azotaron el centro de la ciudad la tarde del Jueves Santo hicieron de filtro para espantar aquellas personas que aprovechan la noche más bonita del año para cualquier cosa menos para ver cofradías. Como viene siendo costumbre, también, ha estado marcada por el importante dispositivo de seguridad puesto en marcha por el Ayuntamiento y el CECOP. Todo transcurrió con normalidad. Sin sobresaltos. Las medidas de seguridad se ampliaron hasta la zona del Altozano y la calle Pureza para hacer más ordenada, segura y fluida la salida de la Esperanza de Triana. También, la denominada Ley Seca, que impera en la noche de la Madrugada, ayudó a que todo transcurriese con la normalidad que se presupone.

HERMANDAD DEL SILENCIO

La Hermandad del Silencio fue la primera de las cofradías que puso su cruz de Guía en la Carrera Oficial. La primitiva Hermandad de San Antonio Abad demostró porque es una de las cofradías más señeras e  históricas de la Semana Santa de Sevilla. La primera cofradía de ruán de la madrugada puso su cruz de guía en la calle con la rigurosidad que le acontece: a la 1:00 horas. Las imágenes del  Nuestro Padre Jesús Nazareno con la cruz invertida y el majestuoso palio de cajón de estilo bizantino de María Santísima de la Concepción hacen de esta hermandad una joya en su máxima expresión. No le hace falta alardes de ningún tipo, tan solo con su sobriedad, saber estar y disciplina la hacen ser una de las cofradías por antonomasia de la Madrugada. La madre y maestra que deslumbra con el paso serio y decidido de sus cuadrillas de costaleros. Todo un deleite para los sentidos.

HERMANDAD DEL GRAN PODER

No hay una salida más esperada en todo el año que la del Señor de Sevilla. Muchas horas antes de que se produzca la salida de su basílica, la Plaza de San Lorenzo acoge uno de los momentos de mayor recogimiento y respeto de la Semana Santa sevillana. La multitud se agolpa horas antes para ver la salida del Señor del Gran Poder y su madre María Santísima del Dolor y Traspaso. La Hermandad de Jesús del Gran Poder estrenaba este año el dorado de los faroles del paso de Cristo y de las varas presidenciales de ambos pasos, realizado por el taller de Marmolejo. Además, la Dolorosa del Mayor Dolor y Traspaso lució el pecherín bordado y el manto dorado que le regaló el ex mandatario del Real Betis, Manuel Ruíz de Lopera.

Fotografías: Manuel Jesús Pérez.

HERMANDAD DE LA MACARENA

La Hermandad de la Macarena fue la primera en poner su cruz de guía en la calle. Muchos cofrades creían que esa imagen no se produciría después de la tremenda cantidad de agua y granizo que azotó el Jueves Santo. Pero la fe mueve montañas. Ni el agua ni el granizo impidió a sus fieles separarse de la puerta de la Basílica para ver al Señor de la Sentencia partir en dirección a la Santa Iglesia Catedral escoltado por un mar de plumas blancas y a María Santísima de la Macarena. Una madrugada más la Macarena hizo las delicias de todos sus devotos que se agolpaban a su paso para verla lucirse como nunca por las calles de Sevilla con el manto de malla de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, la saya de ‘los volantes’ y el brillante acompañamiento musical de la Banda del Carmen de Salteras.

Fotografías: Antonio Gálvez.

HERMANDAD DEL CALVARIO

Desde la Iglesia de la Magdalena se ponía en marcha la cuarta corporación de la jornada. La Hermandad del Calvario, la última de las tres cofradías de negro, ponía su cruz de guía en la calle para hacer llegar a Sevilla el recogimiento y austeridad que una noche así se merece. Una cofradía de siglos pasados que impregna con cada zancada su identidad en los corazones de todos aquellos que la contemplan. El Santísimo Cristo del Calvario, obra de Francisco de Ocampo, es uno de los crucificados por excelencia de la Semana Santa de Sevilla. No necesita carta de presentación, el racheo de sus costaleros es más que suficiente para describir que no se está ante una Hermandad cualquiera. La Virgen de la Presentación acaparó este año todos los estrenos de la corporación con la restauración de las caídas de su paso de palio, donde además se estrenó Enrique Márquez como capataz.

HERMANDAD DE LA ESPERANZA DE TRIANA

Triana es cosa aparte. Arte hasta decir basta. La otra mitad de Sevilla, la Sevilla más flamenca, la más marinera que cruza el río para conquistar el alma de los sevillanos. A base de izquierdos llenos de fe y pasión comenzó una nueva Madrugada en la calle Pureza para la Esperanza de Triana. Un año especial para todos, sobre todo, para aquellos que aman la música procesional. Este año la marcha Amarguras de Manuel Font de Anta cumplió 100 años y la Banda de las Tres Caídas quiso homenajearlo con uno de sus famosos acordes a la salida del Señor de las Tres Caídas. Pero no fue el único ‘estreno’ musical en la corporación trianera. Esta Semana Santa la Banda de Música de María Santísima de la Victoria (Las Cigarreras) tomó el relevo de la Banda de Santa Ana de Dos Hermanas tras el palio de la virgen más marinera, la Virgen de la Esperanza de Triana. Un año diferente por las medidas de seguridad en torno a la calle Pureza y por la apresurada recogida que evitó ver a la hermandad recorrer las recónditas calles de su barrio; pero a su vez gloriosa, porque se lució como nos tiene acostumbrado, derrochando arte y fe por los cuatro costados.

Fotografías: Antonio Gálvez, Manuel Jesús Pérez.

HERMANDAD DE LOS GITANOS

Una Madrugá no es lo mismo sin Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias. La Hermandad de los Gitanos fue la quinta en poner su cruz de guía en la calle. Con el amanecer en pleno apogeo llegaba el Señor de la Salud a la Carrera Oficial para deleite de los allí presentes con su característico andar y su túnica de terciopelo bordada. El Señor de los Gitanos nos regaló una estampa para la historia al procesionar 83 años después, bajo los sones de la Agrupación de Nuestro Padre Jesús de la Salud, con una túnica bordada que no dejó a nadie indiferente. Al igual que el soberbio rostro de la Virgen de las Angustias iluminado por los primeros rayos del alba. Una estampa única que junto a los sones de la Banda de las Nieves de Olivares la hacen insuperable. Una Madrugá que acabó con premura en la parte final, pero que fue de las más tranquilas y sentidas de los últimos años. Una auténtica Madrugada de Canela y Clavo.

Fotografías: José Carlos B. Casquet.

1 Comment on Una Madrugá de las de antaño

  1. No veo fotos ni de Silencio ni de Calvario.
    Hay que tratarlas a todas por igual porque lo merecen .

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