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El traslado de la Virgen del Rocío a Almonte

Almonte vive estos días un tiempo que se renueva cada siete años. Hay emoción y en el pueblo las calles se han transformado en una gran catedral efímera para acoger la venida de la Virgen del Rocío, que llegará a Almonte en la mañana del día 20 de agosto para pasar nueve meses en la parroquia del pueblo, una tradición que solo se repite cada siete años.

La historia del traslado se remonta a 1607, fecha en la que se data el primer documento que habla de una venida de la Virgen del Rocío a la villa de la que es patrona. Pero no es hasta 1949, cuando se estableció la fecha fija para traer hasta el pueblo de Almonte a la Virgen. Un traslado que se realiza al acabar los cultos del Rocio Chico, que se celebra cada año el 18 y 19 de agosto para celebrar el fin de la invasión francesa en 1808.

Se da la circunstancia que en 1738 se llevó tres veces a la Virgen y que en otras ocasiones se llevaba larguísimos períodos sin trasladarse hasta su pueblo de hasta quince o veinte años.

Por eso es a partir de 1949 cuando, tácitamente, el pueblo de Almonte decide que venga cada siete años, considerado un espacio de tiempo prudencial para que los habitantes de Almonte gozasen en el pueblo con la presencia de su Madre y Patrona. De esta manera la Virgen del Rocío es traída en una fecha fija cada siete años después del Rocío Chico, para ser trasladada de nuevo a la aldea, antes de la Romería, permaneciendo en Almonte un período de nueve meses.

La distancia que separa Almonte del Rocío es de tres leguas aproximadamente, unos 15 kilómetros por los dos caminos tradicionales: Taranjales y los Llanos, por donde históricamente han discurrido los traslados a hombro de los almonteños. Al despuntar el alba, la Virgen entra en su pueblo y con el primer rayo del día se descubre el rostro que siempre trae velado desde su salida de la aldea. Este año además estrena paño para efectuar el traslado.

Una vez realizado este emotivo acto en el lugar conocido como el Chaparral, se inicia una procesión hasta el templo parroquial por las calles de Almonte, bellamente adornadas con arcos y flores. Durante todo ese tiempo de permanencia en la villa almonteña no cesarán los cultos. Allí tienen lugar las peregrinaciones de las hermandades filiales, para culminar con una novena de misas y la procesión principal e la que, por un itinerario tradicional, la Virgen del Rocío recorre las calles del pueblo profusamente engalanadas, siendo un verdadero alarde de arquitectura efímera digna de admirar.

Es destacable el profundo sentimiento religioso del pueblo de Almonte, puesto de manifiesto, una vez mas, con ocasión de las venidas de la Virgen. Ante grandes calamidades, cuando no se encontraba remedio a las penurias humanas, el pueblo ponía su mirada en la Virgen, su Madre y Patrona, a quien se encomendaba, como intercesora  ante Dios, llevándola en sacrificada procesión, hasta la Iglesia Parroquial. Igual ocurría, cuando algún acontecimiento beneficiaba al pueblo, se acudía a la Virgen en acción de gracias. Siempre estaba presente en los traslados un sentido trascendente, religioso, espiritual, que le daba pleno sentido y significado.

El último traslado celebrado tuvo lugar el 19 de agosto de 2012, permaneciendo la Virgen del Rocío en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Almonte, hasta el 12 de mayo de 2013, día en que regresó al Santuario del Rocío.

El año 2020 regresará la Virgen una semana antes del Domingo de Pentecostés para celebrar la Romería anual en la aldea. Culminará así un año repleto de cultos y actos con motivo del centenario de la Coronación y la celebración de la Venida de la Virgen a Almonte.

About Alberto Espinosa (67 Articles)
Redactor en De Nazaret a Sevilla. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Periodista. Twitter: bertieespinosa.

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